En las pantallas de medios nacionales y extranjeros no paraban las hordas de notas acerca de “redadas contra migrantes” en 10 ciudades de los Estados Unidos, lo que provocó calles vacías, centros comerciales desiertos y una niebla de temor entre los migrantes sin documentos en ese país.

Mensajes a través de WhatsApp y Facebook advertían de la “caza” en las calles, sin embargo nunca pasó nada, el tiempo le ganó a la histeria colectiva para darle paso a la normalidad, aseguraron migrantes mexicanos al otro lado de la frontera.

El 14 de julio, Ken Cuccinelli, director interino del servicio de ciudadanía e inmigración de Estados Unidos, dio a conocer que iniciarían capturas contra migrantes con antecedentes criminales y quienes tuvieran una orden de aprehensión final, es decir quienes ingresaron de manera ilegal, obtuvieron una cita con un juez y no se presentaron.

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Sin embargo, el 22 de junio Trump anunció que dichas “redadas” se retrasarían dos semanas para ver ” si los demócratas y republicanos pueden trabajar juntos en una solución al tema del asilo y los problemas en la frontera sur”.

Intimidación que estafa

El miedo en la comunidad ilegal duró dos días aproximadamente. Luego del anuncio de Donald Trump sobre el aplazamiento de las redadas, la gente regresó a la normalidad, explica Andrés, quien vive en uno de los estados con mayor población migrante y prefiere utilizar ese nombre por precaución.

Fanny, quien  solicitó no ser identificada con su nombre real, ha permanecido en Texas por 5 años de manera irregular, además aseguró que la vida cotidiana sigue con normalidad.

“No he visto mucho cambio, aunque la gente se espanta. Mis papás son comerciales, dicen que bajó la venta”, donde generalmente compran latinos. “Mi jefa también dice que las calles están vacías, pero yo no las he visto así”, aseguró.

Explicó que no ha visto redadas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EU (ICE, por sus siglas en inglés), la agencia estadounidense dedicada a procesar a los trabajadores indocumentados.

Aseguró que el terror sólo transita por la televisión y las redes sociales. “En internet meten mucho miedo, he visto como cinco publicaciones de arrestos pero en ninguna había fotos sobre si era real que estuviera migración”.

“No me gusta vivir con miedo y no vivo con miedo”, explicó, pues las únicas precauciones que toma es manejar a la velocidad adecuada y “portarse bien”. “No me meto en peleas”, ni similares, por ejemplo “si no si tienes una felonía (infracciones)”, no hay de qué preocuparse, afirmó.

Empezar desde cero

La utópica premisa del sueño americano es cierta, de acuerdo con Fanny, quien dice que “Estados Unidos es el país de las oportunidades”, ya que con una identificación falsa, que cuesta alrededor de 150 dólares, cualquiera puede hacerse de un seguro social, dónde vivir y trabajar.

En su contra parte, Ángel (quien solicitó el anonimato), narra lo complicado que es conseguir una licencia en esa nación. Es “un método de identidad que protege a un ciudadano” y a quien no lo es, pero para tramitar una se necesita un comprobante de domicilio a tu nombre, lo cual significa gastos y tener donde vivir, cosa que es muy difícil cuando llegas a un país nuevo sin un centavo.

Detalla, de experiencias ajenas, lo desgastante que es cruzar la frontera, ser ajeno al idioma oficial, compartir un cuarto de cinco por cinco metros con desconocidos por 10 dólares, o simplemente no saber si ese día conseguirás comida.

La resistencia

Mientras Trump blande con amenazas a la comunidad migrante, ésta se organiza,  vela por sus derechos humanos; por su dignidad y permanencia en un país extranjero.  Así lo confirma Gabi, quien prefiere mantener su identidad de esa forma.

Señala que la comunidad migrante es utilizada como un “juguete electoral”, sea para bien o para mal. “Solamente te hablan o te apoyan cuando son las elecciones, pasa esa época y se olvida de nosotros”.

Cada uno de los connacionales consultados por Forbes México coincidió que estas acciones son una estrategia para la reelección electoral del presidente de esa nación, donde los únicos perjudicados son ellos.

Asegura, es un motivante ir a pláticas, reuniones o conversaciones con líderes migrantes. Y si por ello llegara a verse afectada, con poca preocupación y seguridad en su voz se le oye decir, “cuando te toca, te toca”.

Como si se tratase de una guerrillera, con altas convicciones y seguridad en cada palabra pronunciada, la mujer que está del otro lado del teléfono a miles de kilómetros, dice que es mentira que reciban ayuda por parte del gobierno mexicano.

A pesar de que autoridades mexicanas anunciaron el reforzamiento a las medidas de protección consular a mexicanos inmigrantes en EU, Gaby sentencia con amargura que están solos, “nosotros hemos asistido al consulado mexicano y no nos han apoyado, tengo pruebas”.

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