Por Andrés Bayona*

Hoy, los medios y la industria del entretenimiento se han transformado en un mundo que ofrece contenido global y de ágil acceso, en el que las plataformas de OTT y las compañías de cable han incrementado radicalmente los costos de sus contenidos, dificultando a pequeños jugadores competir en este nuevo y disruptivo mercado.

Nos estamos enfrentando a una consolidación de la industria, en donde los medios necesitan tener un robusto portafolio de propiedad intelectual para poder competir. Un claro ejemplo fue la última jugada de Disney, en la que adquirió 20th Century Fox, la propiedad intelectual de su estudio y de su librería de televisión por 52.4 billones de dólares. Si alguien como Disney se dio cuenta de que no es lo suficientemente grande como para competir, tenemos un problema.

Sumado a la propiedad intelectual, la disrupción digital ha traído retos significativos para los medios de comunicación. Anteriormente, digital solía ser un área aislada, y muchos de los que arrancaron sus carreras en medios aún piensan de esta forma. Sin embargo, para ser exitoso en la industria, es crucial trabajar estratégicamente con digital para traer nuevamente el contenido y la audiencia a las pantallas, a los periódicos e incluso a la radio.

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A raíz del nuevo panorama que enfrentan los medios, no queda otro remedio que ser arriesgados y desprenderse de los tradicionales mecanismos para llegarle a la audiencia. Y retomo el ejemplo de Disney porque su estrategia ha sido significativamente exitosa, precisamente, porque ha sido una compañía que ha tomado riesgos. El estudio, además de hacer adquisiciones que han fortalecido su propiedad intelectual, ha concentrado esfuerzos en producir menos películas al año, pero incrementando sus costos de producción y de talento. Y por muy lejano que suene este ejemplo para el terreno local, lo cierto es que asumir desafíos como éste no sólo aplica para un estudio como Disney. Esta tendencia de hacer grandes apuestas, constantemente, es totalmente transversal y aplica para cualquier industria en cualquier lugar del mundo. No discrimina.

Con la llegada de Netflix, Hulu, Instagram, YouTube, Snapchat y Facebook, por mencionar algunos, el mapa de poder cambió sustancialmente para los medios, entre ellos, los que operan en México.

En este ágil ecosistema que está en constante evolución, la transformación digital ya no es una opción. Es necesario para sobrevivir y seguir siendo relevantes. Quienes no asumen desafíos y compiten por medio de estrategias de negocio tradicionales, corren el riesgo de desaparecer. Además de la propiedad intelectual, las industrias mediáticas le están apostando a invertir en tecnologías que permitan cumplir con las expectativas de la audiencia, entre ellas inteligencia artificial, big data, acceso a las tecnologías de la información y comunicaciones (ICT) e Internet de las cosas (loT).

El ser disruptivo no es sinónimo de temor. Me gusta entenderlo como un llamado a la reinvención, el cual permita enfrentar futuros desafíos como resultado de la innovación y de las nuevas generaciones, las cuales exigen una oferta de contenidos diferente, competitiva y cada vez más interactiva.

*Comunicador social y periodista de la Universidad de La Sabana.

 

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