Por Luis Carlos Chacón J*

Nos encontramos en un momento ‘emocionante’ donde los mercados emergentes prosperan; las empresas juegan un papel esencial en sus comunidades, y las mujeres ocupan puestos clave en los negocios que demandan igualdad de oportunidades. El cambio es la constante. Sin embargo, siempre es importante poder tener tiempo para detenerse a reflexionar las implicaciones de los mismos.

Durante los últimos meses, la reflexión (es decir, la agenda temática en centros de estudio como Oxford) ha estado alrededor de la delgada, compleja y a veces conflictiva relación entre la empresa privada y el gobierno —a propósito de los cambios que están sucediendo en América—, donde además de los temas obvios como corrupción (esa que hace parte de la vida diaria y cultura local), responsabilidad social (que afortunadamente está migrando hacia el shared value), lobbying y todo lo que implica conflicto de intereses, se logra ver con lupa un patrón: El intermediario central desde lo corporativo siempre será el Chief Executive Officer.

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¿Cómo está cambiando el rol del CEO en esta nueva era? El nuevo conjunto de habilidades que necesita, evoluciona a medida que surgen nuevas tecnologías y la globalización conduce a las comunidades a diferentes necesidades. Las empresas están jugando ahora un papel político y social, y serán los líderes empresariales actores clave entre los diferentes grupos de interés, los Estados y medios, que al final terminan uniendo el rompecabezas que presenta el mensaje y reputación corporativa ante sus consumidores.

Baronesa McGregor Smith, defensora de las mujeres en los negocios y ex CEO de Mitie Group.

Esta reflexión llegó hasta Ruby McGregor Smith, ex CEO de Mitie Group. Ella fue la primera mujer asiática en dirigir una empresa FTSE-250. Nacida en India y criada en Londres, se graduó en economía en Kingston University. En 2009, fue nombrada una de las 50 mejores mujeres del Financial Times en los negocios, llegando a la nobleza y la Cámara de los Lores en 2015.

Hoy en día tengo la oportunidad de estudiar con ella en la universidad y compartir sus reflexiones sobre este momento en el mundo de los negocios. En este caso sus insights llegaron a la Cámara de los Lores, donde Ruby nos invitó a tomar el té (si, en medio de la nobleza inglesa), dar un tour privado por siglos de historia, presenciar debates dentro del mundo legislativo inglés (donde una elocuente Teresa May explicaba la posición post Brexit alrededor de Gibraltar), brindar en medio del verano mientras hacía sol al borde del rio Támesis, y sucedía una cena especial donde todos los Oxfordians compartimos uno de esos momentos que tanto disfrutamos. Reflexionar con amigos, también ayuda.

La primera reflexión alrededor del tema tuvo que ver con el hecho de que el CEO ya no es esta figura inalcanzable/intocable. Ahora, tienen que estar hombro a hombro con su equipo, manejando una amplia gama de necesidades desde diferentes ámbitos y McGregor Smith lo sabe: “Me gustan las estructuras planas, y ni siquiera tengo una oficina, hablo con la gente con la que trabajo. Sí, tengo un gran título de trabajo y una responsabilidad diferente, pero al final, somos parte de la misma compañía. Quieren conectarse contigo, quieren llegar a conocerte”.

Otra de las prioridades de los CEO en la actualidad es encontrar talento, hacer un gran equipo para compartir la visión e inspirar. Una de las cosas esenciales en un buen líder es la habilidad para reconocer cualidades potenciales y positivas en otros. “Los mejores líderes que he visto los vinculé a sus ambiciones, empatía, la forma en que construyen las relaciones. Para mí, un gran liderazgo se trata de personas que se conectan. Las conexiones realmente importan”. Dice McGregor Smith.

De hecho, de acuerdo con el estudio de Deloitte “The New Organization, Different by design”, “los directores generales y los líderes de Recursos Humanos se centran en comprender y crear una cultura compartida, diseñar un entorno de trabajo que involucre a las personas y construir un nuevo modelo de liderazgo y desarrollo profesional”.

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A medida que la inclusión se convierte en un prerrequisito, las personas ahora están prestando atención al movimiento de empoderamiento de las mujeres. Para Ruby McGregor Smith, no fue un problema, y “realmente no debería serlo”, ya que su éxito no depende del género. Sin embargo, en el mundo de los negocios todavía hay trabajo por hacer, como ella dijo, no hay fin para el movimiento de mujeres hasta que todos puedan acceder a las mismas opciones de carrera.

“Creo que hasta que estemos todos allí, este movimiento seguirá creciendo porque muchos sienten que no han tenido las oportunidades que se supone que deben tener debido a su género. Eso va a cambiar, gradualmente. Tuvimos el movimiento para que las mujeres obtuvieran el voto hace 100 años. A medida que avanzamos en los negocios, en la sociedad en los próximos 100 años, en comparación con los últimos cien años, creo que va a haber un gran cambio. El movimiento de empoderamiento ocurre debido a la frustración de las mujeres, no sólo en los negocios, sino también en muchas otras áreas”.

Es imposible ignorar este y otros temas. Las expectativas actuales de los líderes son enormes, todo esto porque el consumidor final ahora está buscando corporaciones para abordar los problemas críticos que enfrenta el mundo. Se vuelve obligatorio (y sobre todo buen negocio si se mira desde la figura del Shared Value) que las empresas apoyen la equidad, medio ambiente, justicia social y, claro, la inclusión.

Así las cosas, la figura del CEO ahora pide un conjunto de habilidades sin precedentes, y aquellos que se adaptan y son flexibles pueden seguir siendo relevantes al igual que sus compañías. Administrar las necesidades de las personas mientras se mantiene fiel a sus principios y a colaborar con instituciones, gobiernos y partes interesadas pareciera ser el arte detrás del rol estratégico de un líder empresarial en estos nuevos tiempos.

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A medida que más empresas se vuelven globales, establecer un tono para cada región también es un desafío. Hay cambios de capital y demográficos para tener en cuenta. La regulación y legislación también determinan cómo proceder en ciertos asuntos. La crisis financiera y los movimientos sociales en todo el mundo también afectan el rol del CEO. Atrás quedan los días donde el impacto del mundo entrepreneur dictaba la forma como cambiaba el rol del todos los líderes empresariales dentro y fuera del mundo corporativo.

En realidad este nuevo CEO cumple la función de vocero, mentor, conector e intermediario, sabiendo que su gestión debe implicar el crecimiento sostenido del negocio, mientras transforma la estrategia corporativa y competitiva de la empresa que dirige gracias a un manejo eficiente de recursos y una visión sobre el futuro la forma como este impacta al presente. Una perfil experto en manejar los cambios turbulentos de los mares globales (como guerra de aranceles que vivimos hoy) y responder a ellos con resiliencia, innovación, economías de escala y construcción de talento.

Con respecto a la edad promedio esto tendrá dos lecturas. De acuerdo con Korn Ferry, en las empresas con estructuras sólidas, proyección multinacional y modelos altamente corporativos, la edad de los CEO ha aumentado de 45 a 50 años de 2012 a 2018, sobre todo en empresas registradas bajo S&P500. En el mundo entrepreneur sucede lo mismo, paradójicamente moviéndose de los millennials a la Generación X, viendo un movimiento de cinco años en varios de los líderes de empresas y emprendimientos de tecnología en Estados Unidos.

Ese es solo el presente, pero pensando con una visión prospectiva, podemos agregar aún más desafíos para el CEO del futuro, como también mencionó Ruby McGregor: “Hay nuevas altas tecnologías y AI, que pueden cambiar el panorama de las empresas a medida que ‘Lo sé’”. De las tecnologías exponenciales proviene la disrupción, y nunca debemos subestimar que cambiará todas las industrias. Junto con la tecnología, el mundo también está cambiando; los mercados emergentes están creciendo e impulsando la economía.

El cambio está aquí, los CEO deben estar preparados para enfrentar los desafíos internos y externos con un gran equipo, pensamiento positivo y un mentor, como McGregor Smith (y varios de los expertos en liderazgo empresarial en lugares de HBS) aconseja a la próxima generación de CEOs: “Asegúrate de tener un patrocinador, que pueda apoyarte para enfrentar los desafíos. Construye un equipo extraordinario, no se trata de ti, se trata del trabajo en equipo. Sé humilde, mantente fiel a tus raíces”.

Pd. Con esta columna cumplo tres años haciendo parte de esta publicación. Quisiera aprovechar para agradecerle de nuevo a todo el equipo directivo y editorial de Forbes. A Jonathan Torres, director Editorial de Forbes, por ‘acolitar’ este viaje, pero sobre todo a todos los que han tenido la oportunidad de leer estos pensamientos. Personalmente esta experiencia sólo me ha llenado de felicidad.

*El autor es Consultor Global en Negocios y columnista en Forbes Latam.

 

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