Por John Tamny

El gran economista canadiense Reuven Brenner, se refirió una vez a la macroeconomía como “una tautología y un mito, uno peligroso que mantiene la ilusión de que la prosperidad está necesariamente ligada al territorio, dependencias nacionales y al gasto gubernamental en general”. Phil Knight, el talentoso, valiente y visionario fundador de Nike muy probablemente compartiría la perspectiva de Brenner en macroeconomía. Ha vivido la frase de Brenner y mucho más.

En el caso de Knight, Nike, una de las marcas más importantes y exitosas en el mundo, es una creación producto de su genialidad. Al mismo tiempo, seguramente Knight aceptaría que Nike no estuvo ni está ausente en una integración económica global cada vez más profunda. Prácticamente todos y cada uno de los productos manufacturados por la maravillosa compañía de Knight fue producido en algún lugar fuera de Estados Unidos, por no mencionar que el salvador financiero de Knight en Blue Ribbon (la empresa de Knight antes de Nike) en sus días menos prósperos, fue la compañía japonesa Nissho.

Knight publicó recientemente sus memorias, Shoe Dog —ya editadas en español como Nunca pares—, y son simple y sencillamente excelentes. La historia de Knight es cautivante tanto como autobiografía como libro de negocios o de economía, es simplemente genial. Si los lectores están interesados en aprender sobre economía y verdaderamente entenderla, solo necesitan comprar y leer el libro de Knight. 383 páginas después, sabrán mucho más de lo que nunca antes habían sabido sobre la no-tan-terrible “ciencia terrible”, si es que habían optado por rutas más convencionales como leer aburridos libros de texto llenos de tablas, fórmulas y estadísticas.

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El trabajo de Knight es uno de los libros que seguiré referenciando durante muchos años más, y constantemente enunciándolo. Hay muchas lecciones en él.

Lo interesante de Nunca pares, es que acaba en 1980, cuando Nike se volvió pública. En ese día, el patrimonio de Knight fue valuado en 178 millones de dólares (mdd), mientras que muchos de sus empleados iniciales se encontraban en un rango de 6 millones. Para Knight, la historia de los primeros días de Nike, definida por el constante miedo a la bancarrota, fue la historia que debía de ser contada. A pesar de la constante agonía o las innumerables veces en las que su creación casi muere, es esta parte de la historia la que Knight asegura que viviría de nuevo si pudiera.

Knight escribe acerca de algunos de sus empleados iniciales, Jeff Johnson (su primer empleado) y Bob Woodell, quien aún visita el impresionante campus de la compañía en Beaverton, Oregon, para contar historias de sus primeros días. Lo afortunados que son los empleados de Nike, pues pueden escuchar sobre los primeros días en el sótano de los padres de Knight, incluso antes de que Blue Ribbon pudiera pagar la renta de un espacio conectado a un bar; aquel con ventanas rotas, que la compañía entonces novata, no podía costear repararlas.

Aparentemente, lo que Knight está buscando al contar sus historias del pasado, es nutrir la cultura de Nike y recordarles a los más de 5,000 empleados en Beaverton que en alguna parte hay otro “shoe dog” con unas ganas y ambición similar a la que tuvo Knight.

Ese emprendedor está trabajando arduamente para sacar a Nike de su zona de confort, tal como lo hizo Nike en su momento, con el número 1: Adidas. Sin duda alguna, es fácil que los empleados de hoy olviden lo efímero que puede ser el éxito. Las historias de Johnson y Woodell, junto con el increíble libro de Knight, son un recordatorio de esta verdad, a su vez enalteciendo el tan grande orgullo de formar parte de esta empresa.

Desde el punto de vista económico, la remembranza de Knight sobre casi siempre haber estado en deuda durante los primeros 18 años de la compañía, o siempre estar temeroso ante “ese” movimiento incorrecto que llevaría a Nike a la bancarrota, es propiamente instructiva.

Ya se ha mencionado que Knight tuvo el fracaso muy cerca de él, durante casi cada uno de los días desde la creación de la empresa a principios de los 60s hasta 1980, y esto habla de los horrores de los impuestos gubernamentales excesivos, así como de los impuestos que el mismo gobierno está gastando.

Sobre este tema tan amplio, Knight se aleja de la política a lo largo de su autobiografía, pero parece razonable creer que el fundador siempre se ha inclinado hacia lo liberal. Algunos de los ejemplos en esta reseña mostrarán por qué quizás eso sea cierto.

En cuanto a impuestos y gastos, Knight habló sobre ambos; aunque de manera indirecta. El dinero para Blue Ribbon, y eventualmente Nike, siempre escaseaba. Como menciona Knight al recordar el austero pasado de su compañía, “cualquier dólar que no gastaba, regresaba directamente a la empresa”. Pensando en el impuesto corporativo a través de los ojos de Knight, con su compañía siempre operando bajo presupuesto apretado, el impuesto corporativo no solo roba a las compañías de su presente, sino de su futuro también.

Con un enfoque más profundo, escribiendo sobre el año 1970, Knight recuerda que “pasaba la mayor parte del día pensando en la liquidez, hablando de liquidez, mirando al cielo y pidiendo liquidez. Mi reino por la liquidez”.

En pocas palabras, los gastos e impuestos del gobierno reducen la cantidad de liquidez disponible para las compañías del mañana. Fueron tantos días en los que Nike casi muere gracias a la falta de fondos, lo que plantea la cuestión de cuántos otros conceptos brillantes como Nike, murieron antes de que su éxito beneficiara a personas de todo el mundo, sin mencionar la base global de afluentes empleados de la compañía.

Respecto a la idea de Nike y sus “afluentes empleados”, aquellos carentes de conocimiento, responderá que este monstruo mundial es responsable de talleres clandestinos en todo el mundo que “explotan” a empleados mal pagados.

Lo que estos críticos no entienden es que cuando Nike llegó a Vietnam (esto por sí solo podría ser un libro, y uno muy gordo), los trabajadores de estas fábricas caminaban al trabajo. Una vez contratados por Knight, no pasó mucho tiempo para que comenzaran a ir en bicicleta, luego en motonetas, hasta conducir automóviles. Quizás Knight esté siendo demasiado modesto, “cuando los reporteros describían mis terribles fábricas, nunca mencionaban el estado en que las encontramos, ni las mejoras que hacíamos a partir de eso”.

Lo interesante sobre las fábricas de Nike en el extranjero es que la compañía siempre pagó por encima del precio del mercado; a veces tan por encima que Nike, según Knight, estaba “perturbando todo el ecosistema económico de la nación”. Traducción: hubo momentos en que los trabajadores de las fábricas de Nike “explotados” ganaban más que los médicos en los países empobrecidos a los que ingresó Nike.

La idea más relevante y más económica de Knight es que “la única respuesta” a la pobreza “son los trabajos de entrada, muchos trabajos de entrada”. La expansión global de Nike ha sido, en cierto modo, enemiga de la pobreza, pero al mismo tiempo Knight escribe con pesar sobre tres periodos de despido en 10 años que obligaron a su compañía a despedir a más de 15,000 empleados.

Ok, imagina si tan solo Nike y sus dueños hubieran tenido que pagar menos impuestos. Tal vez algunas de las rondas de despidos no hubieran sido tan sustanciales como lo fueron. Yendo directo al grano, los gobiernos solo pueden cobrar impuestos y gastar en la medida en que las empresas y los inversionistas individuales tengan menos dinero para gastar en los salarios existentes, junto con la expansión. Al contrario de lo que creen sus facilitadores en los comentarios de política, el gobierno existe a expensas de la oportunidad de trabajo y el aumento de los salarios. Lo siento, pero no hay almuerzo gratis. El gobierno es un almuerzo costoso pagado por ti, el trabajador.

Hablando sobre el gasto del gobierno, la profesión económica moderna ha tomado la absurda creencia de que el gasto del gobierno impulsa la prosperidad en una dirección bastante horrible. Sus miembros creen casi unánimemente que el aumento del gasto público que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial salvó la economía mundial y la economía de Estados Unidos, específicamente. El libro de Knight rechaza lo que es ridículo.

Knight se apega a la opinión correcta de Fredric Bastiat sobre la guerra. Y para aquellos que no están familiarizados con Bastiat, Knight referencia la opinión de Joseph Kennedy de que “la guerra es mala para los negocios”. Sí lo es. La guerra se trata de la destrucción de la riqueza, se trata del exterminio del capital humano que es el motor de toda creación de riqueza. Pensando solo en Europa y Japón (la descripción de Knight de los años 60 de la existencia bombardeada de Tokio en Nunca pares, es escalofriante y triste), imagínense cuánto más prósperos serían ambos y, por extensión, imagínense cuánto más próspero sería EU hoy, sin la basura de la vida que es la guerra.

Como Knight lo ve por Bastiat, “cuando los bienes no pasan las fronteras internacionales, los soldados lo harán”. ¿Está escuchando, presidente Trump? Leer No  pares nunca es desear que Trump ruegue a Knight durante horas y horas por su tiempo. Knight “odiaba” la guerra de Vietnam y odia la guerra en general. Lo hace porque es claramente un humanitario, pero también porque ciertamente es malo para los negocios. Cuando nos estamos disparando el uno al otro, no nos estamos mejorando mediante el comercio.

La visión correcta de Knight es que cuanto más interconectado está el mundo por el comercio, más pacífico es. Como él lo explicaba: “Es por eso que, perseguido por la guerra de Vietnam, siempre prometí que algún día Nike tendría una fábrica en Saigón o cerca de ella”. La historia de Knight no es solo sobre el nacimiento de una de las mejores marcas del mundo. Al globalizar su negocio por necesidad, también promovió claramente la paz mundial. Si estamos comerciando con personas de todo el mundo, las guerras que matan a esos socios comerciales se vuelven bastante costosas.

Los gobiernos suelen temer a las empresas que crecen demasiado y son “poderosas”. Se envuelven en leyes antimonopolio para luchar contra lo que no confían y no entienden. La historia de Knight revela la necedad insensata de esta extraña y debilitada corriente de pensamiento legal. De hecho, Knight presentó primero sus ideas para una empresa de calzado (zapatos para correr) en Stanford Business School. La respuesta de sus compañeros de clase “más inteligentes” de MBA fue silencio. Como recuerda Knight, “ningún [estudiante] hizo una sola pregunta. Celebraron mi pasión e intensidad con suspiros laboriosos y miradas vacías”. También lo hicieron las fuentes financieras durante años y años. Su propio padre pensó que solo estaba “tonteando”.

Implícito en los antimonopolios está que el presente predice el futuro, pero no es así. Pocos tomaron en serio a Knight; entre ellos la marca dominante del momento, Adidas. En el caso de Knight, el hombre que firmó contratos con Michael Jordan, Bo Jackson y Tiger Woods predijo una carrera peatonal de la NBA para Magic Johnson, y años más tarde vio a Ryan Leaf como un mejor prospecto profesional que Peyton Manning. Desde entonces, Nike ha opacado a Adidas, luego la historia nos dice que algún productor de ropa y zapatos eventualmente opacará a Nike. La siempre tonta noción de antimonopolio queda expuesta en esta autobiografía esencial.

Sobre las primeras finanzas para su empresa, Knight lidió con el muy local First National Bank of Oregon. Recuerda que los bancos, incluido First National, eran muy reacios al riesgo en aquel momento. Sofocantemente reacios. “Esperaban que nunca, nunca superaras tu saldo de efectivo”.

No ha cambiado mucho desde entonces. Knight informa que alrededor de la fundación de Blue Ribbon, 26 de las 27 compañías fallaron. Dado que los bancos estaban y están en el negocio de prestar dinero, las pequeñas Knight informa que parecido al financiamiento de Blue Ribbon, 26 de las 27 compañías fallaron. Dado que los bancos estaban y están en el negocio de prestar dinero, las pequeñas empresas ansiosas por crecer eran malas, simplemente porque la mayoría fallaban.

Este es un punto económico crucial, dado el extraño enfoque que tienen los economistas en una Reserva Federal que proyecta su siempre exagerada influencia a través de un sistema bancario que le es reacio al riesgo. Las memorias de Knight son otro recordatorio de que la Fed realmente no importa mucho en términos de crecimiento económico. Las finanzas dinámicas, que verdaderamente impulsan la economía más dinámica del mundo, no provienen de los bancos.

El presidente Trump y muchos de su equipo económico nos dicen regularmente que China, Japón, México y otros países extranjeros nos están “sacudiendo hasta la médula”. Es graciosa esta ridícula teoría. La idea de que el comercio es voluntario, y que ocurre entre personas que dan su consentimiento, y como tales, solo pueden importar en la medida en que tengan algo que exportar. El comercio es una calle de dos vías. Knight lo sabe bien. Como se mencionó en el comienzo de esta reseña, el comercio mundial hizo que Nike fuera posible.

No olvidemos que Knight pasó los primeros 18 años de su tiempo liderando Nike, preocupado a diario por el posible hundimiento de su compañía a falta de efectivo. Esto es importante porque Knight gastó claramente muchos de los fondos limitados de la compañía viajando al otro lado del mundo en busca de fábricas capaces de hacer sus zapatos. Él no habría hecho esto si hubiera habido capacidad de fabricación en Estados Unidos capaz y dispuesta a hacer sus zapatos aquí.

Trump y compañía se lamentan por las fábricas vacías que supuestamente marcan el panorama económico estadounidense, pero al menos cuando Knight estaba en camino, claramente no se pusieron en sus zapatos. Sin una cadena de suministro globalizada, Nike una vez más no sería Nike. Notable aquí es que Nike ingresó a China temprano, en 1980, cuando era un país pobre. Hoy en día se producen más zapatos Nike en China que en cualquier otro país. Sin duda, esto ofendería a Trump, Peter Navarro y otros analfabetos económicos dentro de la administración Trump, sin embargo, Knight agrega que China es “el segundo mercado más grande de [Nike]”.

Lo anterior es lo que los proteccionistas a menudo pasan por alto respecto al libre comercio. China es un gran mercado para Nike precisamente porque Estados Unidos es un gran mercado para los productos de Nike producidos en China. El comercio es una calle de doble sentido, que mejora el estilo de vida. Como Knight dice: “el comercio internacional siempre beneficia a las dos naciones comerciantes”. No dejaré de repetir lo valioso que será Nunca pares, para cada maestro, economista y político en Estados Unidos y alrededor del mundo.

Lo interesante sobre el comercio es que el dinero es únicamente un lubricante, o una forma de empujar los bienes de capital hacia el futuro como inversión. Knight lo sabe bien, y quien escribe esto daría cualquier cosa por oírlo dar conferencias sobre divisas.

Knight sabe intuitivamente lo que Adam Smith observó correctamente en el siglo XVIII, que “el único uso del dinero es hacer circular los bienes consumibles “. El dinero facilita el comercio que siempre beneficiará a ambas partes.

Notable aquí es que los primeros días de Knight como “shoe dog” se vivieron en Japón, el lugar de fabricación de sus zapatos. Esto se complicó por la decisión proteccionista del presidente Nixon de 1971 de desvincular el dólar y, por extensión, todas las monedas mundiales vinculadas al dólar, desde el oro.

El yen, anteriormente vinculado al dólar, de repente no tenía definición. Cuando Knight describe el escenario generado por el dinero flotante, “ahora la tasa del yen al dólar era como el clima. Todos los días diferentes, en consecuencia, nadie que haga negocios en Japón podía siquiera planear para el siguiente día. El jefe de Sony se quejaba: “Es como si jugaras al golf y cambiaras de handicap en cada hoyo.”

La reacción de este lector a la experiencia de Knight con el dinero flotante fue pensar “¿qué dejó de lado?” Y una vez más, ¿podría o querría impartir un curso sobre los horrores del dinero sin definición? Knight lo vivió, y la incertidumbre de un yen sin una regla de precios significo una vida repentinamente “traicionera para cualquier compañía que realizara la mayor parte de su producción en Japón”.

Así que mientras los japoneses sabiamente no devaluaron el yen tanto como los presidentes Nixon y Carter destruyeron el dólar en los años 70, los tipos de cambio flotantes hacían que hacer negocios allí fuera un poco más difícil. Lógicamente sucedió. ¿Cómo se puede negociar e invertir si los ingresos (yenes, dólares, euros, libras, francos, etc.) del comercio cambian constantemente?

Vigilar las fluctuaciones de cambio permite mitigar parte de la incertidumbre, paro a costos sustanciales gracias al talento humano desperdiciado en el comercio del caos. El libro de Knight contiene 383 páginas interminablemente interesantes, pero querer exagerar, debería ampliar sus memorias para aplicar sus experiencias comerciales a los impuestos, la regulación, el comercio y la política monetaria.

¿Por qué Knight tuvo éxito? Es difícil decirlo exactamente. Admite que es muy competitivo, no oculta la verdad de que sus hijos sufrieron su devoción a su “tercer hijo” a través del tiempo perdido con su padre, él era valiente y lleno de visión, etc. Todas esas cosas tienen sentido, pero tampoco hizo daño que Knight tuviera esa gran convicción. Y con esto último en mente, constantemente nos dicen que la discriminación es dañina, que desalienta a los talentosos ¿De Verdad? Lo que las historias de los empresarios casi invariablemente nos dicen es que estos forasteros fueron y son discriminados, sin falta. Precisamente porque están haciendo las cosas de manera diferente, pocos los toman en serio. La discriminación los alimenta. Como recapitula Knight acerca de los empleados de un Nike mucho más joven, “cada uno de nosotros había sido malentendido, juzgado erróneamente, desestimado. Rechazados por los jefes, despreciados por la suerte, rechazados por la sociedad, descuidados por el destino cuando se reparten las miradas y otras gracias naturales. Todos nos forjamos por una falla temprana. “¡Sí!

Así que, si los lectores están interesados en comprender mejor a los incomprendidos, y tal vez lo que impulsa su impulso, deberían comprar las espectaculares memorias de Phil Knight. Entenderán bastante mejor el comercio y el papel crucial de los empresarios, y nunca volverán a leer los comentarios sobre economía de la misma manera simplemente porque el invencible libro de Knight explica la economía mejor de lo que cualquier economista podría esperar. Este crítico simplemente espera que Knight se tome más tiempo para explicar lo que hizo y lo que vio. Si es así, nuestra comprensión de todo crecerá.

 

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