Se requiere una reforma en el sistema de pensiones en México, antes de pensar en uno de seguridad social universal, además que este último no sería viable desde las finanzas públicas si se pretende financiarlo a base de impuestos totalmente, de acuerdo con Alejandra Macías, experta del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP)

No alcanzaría para financiar un sistema de salud universal, si no se cambia el esquema actual, ya que el país recauda el 14% del Producto Interno Bruto (PIB) de impuestos y se utiliza entre el 7 y 8% del mismo en salud y pensiones, abundó.

“Tenemos que tomar en cuenta que el gasto en pensiones en 2020 se encuentra en el 4.2% del PIB y es más de lo que recaudamos como país por IVA (Impuesto Sobre la Renta). Por ahí van a las señales de que tan factible o no sería un sistema de seguridad social universal”, sostuvo en entrevista para Forbes México.

Se tendría que hacer cambios sustantivos en la política que de seguridad social para hablar de una universal, sentenció.

De julio a septiembre de 2019 se registraron casi 15 millones de trabajadores que no cuentan con seguridad social, lo cual representa al 42% de los empleados; tal tendencia se ha mantenido a lo largo de un año, según el cuarto reporte del Observatorio del Trabajo Digno de Acción Ciudadana Contra la Pobreza.

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La propuesta de esta organización para mejorar las condiciones laborales en el país es generar un sistema de seguridad social universal financiado a través de impuestos generales, apuntó Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de la institución.

A pesar de que no cuentan con estimaciones sobre la inversión económica que se requeriría para ello, el coordinador de la organización insistió en que se debe abrir el debate de cómo llegar a ello, ya que que el tema tiene muchas aristas, como el financiamiento y los derechos adquiridos.

“Lo que sí es seguro es que el sistema de salud fragmentado y ligado al régimen de contratación laboral viola el derecho a la salud de una parte importante de mexicanos”, subrayó.

Gobierno al rescate

Para tener un cálculo del costo que tendría un sistema de seguridad social universal se tendría tomar en cuenta diferentes aspectos, como si se atendería a la población en los tres niveles o sólo en prevención, si se otorgaría una misma pensión a todos o dependiendo de los niveles de pobreza, detalló Alejandra Macías del CIEP.

Según estimaciones del CIEP y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el gasto en pensiones va aumentar hasta alrededor de 2040, cuando se pensione a la última persona de la generación del esquema de transición. Aunque a partir de ahí disminuiría el gasto, pero no se dejarían de pagar pensiones de reparto, apuntó.

 

La generación de transición es resultado de las reformas que se han llevado a cabo en el país desde 1997, cuya finalidad es pasar de un esquema de reparto a uno de cuentas individuales en su totalidad”, según el estudio x del CIEP.

En algún punto el gasto en pensiones aumentará y después disminuirá, pero si hay un sistema frágil de pensiones individuales, el gobierno tendrá que subsanar estas debilidades, explicó.

Reformas al sistema de pensiones

Para mejorar el sistema de retiro se deben reformar los cuatro pilares del mismo: el de reparto, el de cuentas individuales, el no contributivo y del ahorro voluntario, insistió la experta.

De primera instancia se tiene que contener el gasto en las pensiones de reparto, puesto que hay pensiones muy altas a pocos trabajadores; por ello se deben otorgar pensiones actuarialmente más justas, apuntó.

“¿Cuánto contribuiste y cuánto tendría que ser tu pensión? Lo que pasa es que la contribución no es igual la pensión, ahí debe entrar el gobierno cubrir ese faltante”, refirió.

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En el caso de las cuentas individuales se tiene que hacer políticas para aumentar el ahorro de los trabajadores: mejores rendimiento, comisiones más bajas, un sistema transparente, mayor educación financiera para el fondo de ahorro, no poder sacar dinero del mismo antes del retiro, entre otros, señaló Macías.

Para el caso de la no contribución, como la pensión social de “68 y más”, podría servir como un complemento a las cuentas individuales, por ello “tendría que ser una pensión más digna o acorde a las líneas de bienestar”, denotó.

“En el ahorro voluntario tiene una relación más directa con cuentas individuales, ahí las personas tendrían que estar ahorrando un poco más pensando en su futuro dentro de sus posibilidades”, explicó.

Primero se debería de arreglar el sistema de pensiones y luego proponer algo acerca del Seguridad social universal”, sentenció.

 

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