El ex jefe de gobierno del Distrito Federal alguna vez fue militante del PRI, pero  abandonó el partido  en 1988 para ayudar en la fundación del Partido de la Revolución Democrática.

 

 

Reuters

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Andrés Manuel López Obrador  prometió detener las reformas fiscal y energética del Gobierno y espera organizar protestas aun más grandes que cuando paralizó la capital tras perder las presidenciales de 2006 por un estrecho margen.

En entrevista con Reuters, el  ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, acusó al presidente Enrique Peña Nieto de tratar de vender los activos de México, al buscar capitales foráneos en el sector energético bajo control estatal.

Dispuesto a luchar por lo que él llama la privatización planeada de las vastas reservas petroleras de México, López Obrador juró que trabajará para sabotear cualquier contrato acordado con el Gobierno.

“No (vamos a) parar hasta lograr parar estas reformas”, dijo López Obrador  en un jardín  aledaño a la laguna de Catemaco, en el estado mexicano de Veracruz.

Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha centrado su gobierno  en impulsar el  crecimiento de la segunda mayor economía de América Latina atrayendo inversionistas a la industria petrolera y mejorando su recaudación tributaria.

En 2006, López Obrador llevó a cientos de miles de simpatizantes a la calles de la Ciudad de México para protestar porque perdió la presidencia con el antecesor de Peña Nieto, Felipe Calderón, por menos de un punto porcentual.

Autodeclarado como el presidente legítimo de México, sus protestas generaron caos vial, inhibió el turismo en la capital y llevó a los pequeños comercios a bajar sus cortinas.

Tras perder nuevamente ante Peña Nieto en las elecciones del 2013, otra vez alegó un robo electoral y convocó a protestas, aunque con un menor perfil.

Ahora, alejado de los reflectores, el político de 59 años está buscando retomar las calles justo cuando otras manifestaciones comenzaron a dislocar la vida cotidiana de la capital.

Desde la semana pasada, maestros de escuelas públicas han protagonizado bloqueos en la Ciudad de México en contra de una reforma educativa, que Peña Nieto asegura es también un elemento central del futuro del país.

El 8 de septiembre, el mismo día que se espera que el presidente entregue en el Congreso un plan de reforma fiscal y los lineamientos del presupuesto del país de 2014, López Obrador planea lanzar sus protestas antirreformas en el corazón de la ciudad que alguna vez gobernó.

“Vamos a luchar de manera pacífica, sin caer en la trampa de la violencia, para impedir la privatización del petróleo y los aumentos de impuestos”, dijo López Obrador, de cabello platinado.

Va a ser “igual o más (que el 2006), porque lo ameritan las circunstancias”, agregó.

Peña Nieto ha dicho que su reforma no busca privatizar a la estatal Petróleos Mexicanos y tampoco contempla listar a la empresa en el mercado, pero sí propone cambios a la Constitución para incentivar a firmas privadas a invertir en campos de petróleo y gas.

El plan fiscal del Gobierno buscaría tal vez gravar alimentos y medicinas, una papa caliente a la que López Obrador también se opone.

Solo si el Gobierno pone a referéndum sus propuestas, López Obrador daría marcha atrás.

López Obrador alguna vez fue miembro del PRI, pero lo abandonó en 1988 para ayudar en la fundación del Partido de la Revolución Democrática.

Años después también abandonó al PRD para fundar su propio movimiento político y tiene el respaldo de algunas pequeñas organizaciones de izquierda, así como de seguidores de bajos ingresos, los que tradicionalmente han apoyado al PRD.

 

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