Bueno, sí hay unos cuántos, pero aún ellos tienen un aliado: la tecnología. Dicho esto, los pies de Usain Bolt no romperían la barrera del sonido si no fuera con la compañía de un par de spikes de última generación.

 

 

Por Ivan Pérez

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Usain Bolt es la persona más rápida del mundo. Aunque  eso no lo ha conseguido solo, sus pies son cubiertos con unos tenis que pesan menos de 149 gramos. Ahí está la combinación perfecta: genética y tecnología. Por eso, Bolt hoy es invencible.

El jamaiquino posee cuatro de los 10 tiempos más rápidos de toda la historia en la carrera de los 100 metros planos. Si alguna vez a Carl Lewis le dije­ron que era el “Hijo del Viento”, Usain es el “Viento”.

La tecnología lo ha llevado a la cumbre. Gracias a los spikes (zapatos de atletismo) de la marca Puma, que desde hace 10 años le crea un producto a la medida; además de evaluar su zancada, la anatomía de su pie para proporcionarle potencia, velocidad y estabilidad.

Y no sólo eso, le ha redituado en ganancias fi­nancieras y puede presumir que anualmen­te ingresa más de 10 millones de dólares (mdd), según cálculos de Forbes México.

 

La batalla por el triunfo

Ha desencadenado una guerra entre las marcas deportivas para mejorar la calidad de sus productos. Tener a atletas de élite no sirve; es necesario ganar, pero, por en­cima de cualquier cosa, lucir todo lo que portan.

No es casualidad, entonces, que una empresa como Adidas invirtiera 176.6 mdd en 2013 para desarrollar nuevos productos, que se sumarían a un paquete de inversión por 690.6 mdd, ejecutado en los últimos cinco años. Tampoco es una eventualidad que la marca de trajes de baño Speedo haya vestido a 94% de los medallistas de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La empresa tiene a 79 atletas que dominan la natación, en su cartera de patrocinados.

“La creación de un traje de élite para atletas, como Ryan Lochte, puede llevar mucho tiempo. Por ejemplo, el Fasts­kin 3 llegó para Londres 2012, pero su desarrollo empezó antes de los Juegos de 2008”, recuerda Jesús Alvarado, director de Mercadotecnia de Speedo México.

Para cubrir con las especificaciones que requería este traje se emplearon más de 55,000 horas de trabajo. También fue necesario consultar a entidades de investigación como la Universidad de Nottingham, el Instituto Australiano del Deporte, el laboratorio holandés InnosportLab, la consultora del deporte Progressive Sports Technologies.

Para el profesor en Investigación en Ingeniería Deportiva de la Universidad de Sheffield Hallam, Steve Haake, la tecnología tiene un impacto pequeño en algunas competencias y en otras es muy grande. Es verdad, Speedo lanzó para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 el traje lzr. Ahí, se rompieron 130 marcas mundiales.

Pero ubiquemos esto en contexto: de acuerdo con una revisión de los récords de natación de 1900 a la fecha, las cifras de tiempos mejoraron en rendimiento apenas 5% hasta 2007; luego, llegó la era de los llamados “superbañadores” y, entre 2008 y 2009, los tiempos se redujeron hasta en 5% en competencias como la de 50 metros y, después de que se regla­mentaron las telas y el uso de los trajes, volvieron a aumentar los registros a una tasa de 5%.

“Al atleta le damos artículos que le ayudan a mejorar su desempeño, pero si no tiene capacidades, simplemente, no ganará”, dice como una especie de sentencia Jesús Alvarado.

Y así sucede en todo el alto rendimiento. Por ejemplo, para los Juegos Olímpicos de 1996, el estadounidense Michael Johnson fue el primer hombre en ganar los 200 y 400 metros en una misma justa, y lo hizo con unos spikes Nike que apenas pesaban 96.39 gramos. Así, no sólo Usain Bolt ha utilizado la tecnología para reducir sus tiempos y aprovechar al máximo sus cuali­dades genéticas.

Entre las tres principales marcas deportivas del mundo (Adidas, Puma y Nike), la inversión en desarrollo de tecno­logía para crear productos de élite es de aproximadamente 600 mdd al año, lo que apenas representaría 1.2% del total de los ingresos de esta triada de empresas.

 

Tecnología y deporte

En todo el mundo hay laboratorios que crean, estudian y analizan al atleta para “vitaminizarlo”, con lo que lo hacen un deportista a la medida. En México, existe el caso de Cerebro (Centro de Evaluación y Rehabilitación Biónica y Robótica). Este instituto “tiene la capa­cidad de hacer una valoración completa del atleta”, detalla Roberto Beltrán Tor­nel, gerente comercial de la empresa.

“El uso de la tecnología te va a llevar a que tengas la mejor versión de ti”, dice Roberto, quien además comenta que este tipo de valoraciones “son una inversión a largo plazo, como una póliza deportiva”.

Actualmente, entrenar con tecnología es determinante para el alto rendimien­to. “Mi coach Elite” es un programa que creó Adidas para los entrenadores de fútbol. Es un uniforme que transmite datos a los entrenadores sobre velocidad, distancia, ritmo cardiaco, aceleración, fuerza y posición; el dispositivo transmi­te vía inalámbrica los datos.

En pocas palabras, “construye” al deportista ideal.

La Fórmula Uno no sólo tienen los ensayos libres para practicar previo a un Gran Premio. Una industria que genera 7,000 mdd al año necesita rigor y preparación para sus pilotos, que pueden recorrer los circuitos a los que se enfrentarán a través de los llamados “simuladores”, que tienen un costo de 400,000 dólares. En 2012, el piloto de Ferrari, Fernando Alonso, dio a conocer que adquirió uno de estos “juguetes” para su casa.

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¿Cuál es el límite?

Usain Bolt corre a 47 kilometros por hora, nada comparado a los 114 del guepardo, ni los 80 de un tigre. Hay cosas que ni la tecnología le permi­tirían alcanzar.

Los especialistas detallan que el límite del cuerpo humano en el depor­te está por llegar. “Los márgenes para conseguir récords mundiales son cada vez más pequeños, la mayoría de los de­portes se están estabilizando”, comenta Steve Haake, profesor de Ingeniería Deportiva de la Universidad de She­ffield Hallam.

Markus Baumann, director de Adidas Fútbol, comenta que las multimillonarias inversiones de los equipos han permitido que estos gasten en tecnología, bajo el en­tendido de que están frente a una potencial inversión de lago plazo. “Eso abre una oportunidad para que el jugador desarrolle todo su potencial”, comenta. Por ejemplo, hace 40 años, los zapatos de fútbol pesaban más de 70% que los actuales.

Pero los avances en la ciencia no hacen milagros. Sólo ayudan a reducir distancias. ¿Qué habría ocurrido si Pelé o Maradona hubieran utilizado los superzapatos de ahora? ¿Habrían sido mejores de lo que fueron? “No necesariamente. El fútbol de antes no era tan atlético como ahora, la tecnología es importante, pero no para modificar todo”, dice el directivo de la compañía alemana.

En 2009, la Federación Internacional de Natación decidió reglamentar los ma­teriales de los trajes de baño. Estaba sor­prendida por la caída de tantas marcas mundiales (se implantaban ocho récords al mes). Por ello decidió intervenir. Pese a ello, Speedo tiene en mente crear un “Aquaman”, dice Jesús Alvarado. “Es una utopía que, pensamos, puede ser po­sible. A final de cuentas, buscamos crear productos que sean parte de la piel, no la segunda o la tercera piel, sino la piel misma”.

Usain Bolt es genéticamente per­fecto para los 100 metros, detalla un estudio de la revista European Journal of Physic. ¿Pero, qué sería de esos pies sin esos spikes Puma?

 

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