Por: Pedro Rangel*

 

– ¿Tú eres macho, o “machomenos”? –le pregunta Pepe a Luis.

– Qué pasoooó. Yo soy macho, macho, machín –contesta Luis, irguiendo su pecho con orgullo.

Los hombres mexicanos vivimos bajo este dogma doblemente negativo, que es por una parte machista, y por otra parte homofóbico. En México no hay opción: si no eres macho, entonces eres “machomenos” (más o menos hombre).

Ante la emergencia nacional de hacer frente al COVID-19, sería conveniente que los días de cuarentena los aprovechemos, cada quien desde sus respectivas trincheras, para diseñar iniciativas que tengan como objetivo frenar la otra pandemia nacional que ha causado miles de muertes: el machismo.

Lo importante es que como sociedad podamos fortalecer los alcances de #UnDíaSinNosotras, este histórico movimiento impulsado por las mujeres mexicanas, que logró unir a gran parte de la sociedad en un reclamo nacional en contra de la violencia de género en cualquiera de sus expresiones, y particularmente ante los feminicidios.

El machismo es el problema sistémico sobre el cual debemos implementar acciones contundentes, pues los feminicidios son la consecuencia más nefasta de la cultura machista en la que nos hemos desarrollado.

Parte de la raíz del problema radica en la definición de lo que significa ser hombre en México; es decir, en nuestro concepto de masculinidad. Todos los hombres mexicanos somos y hemos sido machistas en diversos grados en el transcurso de nuestras vidas.

Por una parte, se encuentran los “Machos de closet”, que están convencidos de no ser machistas, pero tratan a las mujeres con condescendencia y paternalismo, hacen chistes sexistas con sus amigos cercanos, y llevan a cabo un “conjunto de pequeñas tiranías” en contra de la mujer, definidas como micromachismos por el psicólogo Luis Bonino.

Después están los “Machos progres”, quienes sin haber leído un solo libro de feminismo en su vida, se declaran feministas, y con superioridad moral pretenden aleccionar a las mujeres en cómo ejercer el feminismo.

Se encuentran por otra parte los “Típicos machos”, que se saben machistas y están orgullosos de serlo. Gritan, intimidan, humillan y tratan a la mujer como accesorio y objeto de satisfacción de sus deseos.

Finalmente se encuentran los “Machos violentos”, que si bien el machismo es una manifestación violenta per se, los que están en este grupo son los que hacen uso de la violencia física. Aquí se encuentran los golpeadores, los violadores y los feminicidas.

Estas manifestaciones del machismo forman parte de las causas que están detrás de la falta de igualdad de oportunidades laborales, educativas, brecha salarial, acoso sexual y laboral, discriminación, y de todo tipo de violencia a la que se enfrentan todos los días las mujeres mexicanas.

El machismo es un virus altamente contagioso, pues se propaga todos los días en nuestras familias, organizaciones, instituciones, escuelas y en nuestros círculos de amistades. Para hacerle frente, al igual que se ha hecho con el COVID-19, el primer paso es reconocer que tenemos un problema.

Ciertamente, algunos actores políticos, de manera oportunista y persiguiendo distintos fines, se sumaron sorpresivamente al movimiento feminista. Al final, el tiempo y sus acciones los desenmascararán.

Los hombres mexicanos estamos ante una oportunidad histórica para que tomemos acción. Nos queda claro que con el trabajo de todos, México saldrá adelante ante el reto del COVID-19…

¿Y con el machismo?

Valdría la pena no desperdiciar nuestro tiempo durante la cuarentena, sino aprovechar estos días de distanciamiento social para que con la misma preocupación, energía y urgencia con la que estamos enfrentando el COVID-19, pensemos en nuevos mecanismos y políticas públicas que ayuden a construir una sociedad en la que los hombres mexicanos entendamos que ser macho no te hace más; y que no ser macho, no te hace menos.

 

Contacto:

Pedro Rangel es Maestro en Políticas Públicas. Harvard University.

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Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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