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Hace un par de años, Nick Clegg no hubiera pensado siquiera que, para fines de 2018, él sería la cara pública y el encargado de asuntos globales de Facebook. En su biografía profesional y política, nada pintaba para que este arqueólogo de Cambridge se jugara su futuro con uno de los gigantes globales de Silicon Valley.

Clegg tuvo una larga carrera en el partido de los Liberal Democrats (Liberal Demócratas) que culminó cuando alcanzó el cargo de viceprimer ministro de Reino Unido, encabezando, entre 2010 y 2015, junto con James Cameron, el primer gobierno de coalición en ese país desde la Segunda Guerra Mundial.

Sir Clegg (fue nombrado caballero de Reino Unido en 2017) estuvo en la Ciudad de México en agosto, para promover asuntos muy del interés de Facebook con la élite política local. Temas como la regulación de las redes sociales, impuestos, lucha contra el discurso del odio y hasta el empuje a los negocios de las pequeñas y medianas empresas pasan por Clegg.

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Nick Clegg se reunió con Marcelo Ebrard y Lorenzo Córdova en su visita a México. Foto: Angélica Escobar / Forbes México

En entrevista con Forbes México, dice que su agenda en México incluyó una reunión con el canciller Marcelo Ebrard y con el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, así como con legisladores y una canasta de personajes que hubieran embonado bien en su pasado político. Eso demuestra que Clegg sabe qué botones apretar para promover las causas de Mark Zuckerberg, su nuevo jefe.

Fue un viaje de cabildeo en el que también delineó la transición de Facebook, de red social a proveedor de servicios y soluciones para usuarios y empresas.

“Les expliqué a autoridades y reguladores los planes de Mark Zuckerberg de expandir sus proyectos, con énfasis en la protección de la privacidad en redes sociales y en los mensajes privados”, dice Clegg.

Si bien afirma que “vino a escuchar y aprender”, lo cierto es que el interés de lo que Facebook toca en México con sus distintos brazos es muy relevante para la tecnológica. Después de todo, los usuarios mexicanos de las plataformas de Facebook han recibido con los brazos abiertos sus productos y servicios.

“México está hoy, junto con Brasil, en el top 5 de los mercados de Facebook en el mundo. Y también están en el top 5 del uso y penetración con WhatsApp”, afirma Clegg, en relación con dos de sus principales plataformas.

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De acuerdo con el compilador de estadísticas Statista, México es el quinto lugar global en número de usuarios de Facebook. De los 2,400 millones de usuarios que se conectaron a esta red social el primer semestre de 2019, 82 millones lo hicieron desde México. Al país sólo lo superan, en cuanto a usuarios totales, India (270 millones), Estados Unidos (190 millones), Indonesia (130 millones) y Brasil (120 millones).

La misma historia, país por país, se repite en la mensajería instantánea. Facebook domina las dos principales plataformas de mensajes instantáneos: WhatsApp, con 1,500 millones de usuarios, y Messenger, con 1,300 millones. Si bien muchos usuarios utilizan ambas, Clegg dice que una de las metas es que sean interoperables.

“Queremos facilitar que, si alguien te escribe en WhatsApp, si quieres lo recibas en Messenger, o viceversa”.

Pero es el uso lo que a Clegg le llama la atención de México, al que ve como un laboratorio social, tecnológico, político y económico para próximas iniciativas.

Una de ellas involucra la manera en que Facebook se relaciona con los negocios. México es, desde inicios de 2018, uno de los mercados piloto para la iniciativa WhatsApp for Business, que permite a las empresas contactar con sus clientes de manera directa. Asi- mismo, Clegg dice que Facebook ya tiene todo listo para traer WhatsApp Payments al país, luego de su introducción en India.

“Ya lo queremos en México pronto”, dice Clegg. “Hay gran demanda, por parte de la gente, de enviar dinero de una manera tan fácil como mandar una fotografía: sin tener que confiar en los viejos sistemas bancarios para hacer eso”.

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Si bien la plataforma para utilizar ese sistema se valdría de la misma plataforma de SPEI (como, en la India, el UPI), Clegg dice que aún se negocia con autoridades, legisladores y reguladores. Destaca que a los 3 millones de negocios mexicanos en la red social les conviene exponerse ante, por lo menos, 200 millones de usuarios globales que están en contacto con ellos.

Ésos son desarrollos nuevos, sobre los que ha hablado con quienes toman decisiones desde el punto de vista tecnológico”, dice Clegg. Además, a tono con lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador y Zuckerberg dialogaron de manera remota en el mes de junio (cuando AMLO
le pidió al ejecutivo ayuda para conectar a miles de comunidades mexicanas), Clegg revela que la empresa colabora en dos proyectos para llevar conectividad a por lo menos 1 millón de mexica- nos ubicados en regiones rurales. Se trata, dice Clegg, de conexiones a alta velocidad con las empresas Fuse y Viasat.

“Así que, como Zuckerberg dijo al presidente en su reciente charla, buscamos más oportunidades [de colaborar en la conectividad] del país”. México puede ayudar en la moderación y regulación.En esa visita breve a México, el VP de Facebook aceptó que la empresa apenas comienza sus escarceos para tratar en México asuntos globales que tienen que ver con la regulación de las redes sociales, detener el discurso del odio y las fake news, consolidar una forma de fiscalización de los ingresos digitales que sea coherente en los mayores mercados, y promover plataformas de apoyo al desarrollo democrático.

En este sentido, destaca la reunión entre Clegg y Córdova, consejero presidente del INE de México. El propio funcionario mexicano refirió que Clegg hizo un reconocimiento a lo que hace el INE y que acordaron trabajar, de manera conjunta, “a nivel nacional e internacional” en el fortalecimiento de las herramientas digitales y su rol en la democracia.

Clegg dice reconocer el reto del INE. Viniendo de una carrera política legislativa y de gobierno, distingue las formidables dimensiones del Instituto, algo que no es común ver en otros países.

“El INE es inusual”, comenta. “Tiene un poder muy amplio. Es inusualmente grande, con muchos recursos, políticos y legales”. Pero al británico eso no le asusta. “Su experiencia en elecciones y control electoral podría ser utilizada por muchos”.

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AMLO charló en junio con el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg. Foto: Presidencia de la República

Sobre el poder que puede ejercer Facebook en las elecciones en un país con contrapesos, como sucede en sus principales mercados, Clegg afirma que la empresa no se desmarca ni se desentiende, sino que las autoridades son las que tienen que poner las reglas.

“Nosotros no podemos determinar cómo y quién debe usar las herramientas de las redes sociales en elecciones”, dice Clegg. Ése es un mensaje que esparce en los mercados en donde Facebook es fuerte, tanto en términos de usuarios, como de influencia en la conversación social, y es algo que difunde a nombre de Zuckerberg.

“La tecnología toca y afecta muchos aspectos de la sociedad y depende de legisladores y gobernantes regular el espacio en que cada uno tiene que estar”, dice Clegg. Por ello, comenta, Facebook saluda alianzas como la que tiene con el INE, con quien trabaja en iniciativas contra fenómenos como las fake news. “Trabajamos con el INE y especialistas en verificar datos para que los usuarios tengan fuentes de información más confiables”.

El apetitoso y espinoso impuesto digital

Según Nick Clegg, el debate de cobrar impuestos a las firmas digitales es “legítimo”, pero debe tomar en cuenta muchos factores. Uno de ellos es que los gobiernos entiendan la naturaleza de las empresas en esta industria. “Facebook fue creada en un mundo que ya no existe”, dice Clegg.

Es por eso que él promueve la iniciativa de la OCDE, en cuanto a los modelos de impuesto digital que podrían aplicarse en cada país. Siguiendo el modelo que ya funciona en la Unión Europea, la idea sería que el impuesto a las llamadas firmas de la “nueva economía” fuera de 3% sobre el valor agregado que se genera en el país local.

Legisladores del PRD y Morena no quitan el dedo del renglón. En el Congreso mexicano, ambos partidos han presentado sendas propuestas de un impuesto digital. Aunque no hay acuerdos, el impuesto operaría de dos formas: gravar los ingresos por publicidad en los portales y sitios extranjeros; y gravar los ingresos por servicios proporcionados a firmas por suscripción o transporte.

México, dicen expertos fiscalistas de la Cepal, tendría el potencial de captar casi 4,000 millones de pesos anuales siguiendo este modelo. Tal cantidad es sólo una fracción de lo que KPMG considera que vale el comercio electrónico ejercido localmente por firmas que no tienen presencia en el país: 329,000 millones de pesos.

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Clegg, utilizando sus contactos en el mundo de la política europea, ha cabildeado en la OCDE esa postura de “exportar” a la mayor parte de las economías del mundo ese impuesto, por ser la manera más real de gravar muchas cosas intangibles.

“Nosotros pagamos los impuestos que tenemos que pagar, pero los gobiernos los deben fijar”, dice Clegg. “Es muy difícil, en un mundo globalizado, que los gobiernos establezcan los impuestos digitales de manera unilateral”.