Falta muy poco para las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, conforme nos acercamos al D-Day (8 de noviembre 2016), se van terminando los chistes y memes de la batalla Clinton vs. Trump y se hace más clara la realidad: uno de ellos será la figura más poderosa del mundo, y ninguno de los dos parece querer ser el mejor amigo de México.

No hay duda que Trump sería la peor opción para México (posiblemente también para Estados Unidos). Es abiertamente racista, a los mexicanos nos ha etiquetado de criminales, narcotraficantes, violadores, asesinos; también es sexista, ha realizado terribles comentarios que ofenden y humillan a las mujeres desde su apariencia física hasta su capacidad intelectual y su valor humano. Por estas razones uno creería que ninguna mujer mexicana va a votar por él ¿cierto? Increíble, pero falso. Existe un buen número de mujeres mexicanas que abiertamente han declarado su intención de votar por Trump.

Según una encuesta realizada por Pew Research Center a hispanos en EUA, el 19% votaría por Donald Trump, de los cuales 21% son mexicanos y 13% son mujeres. Si hacemos la matemática y considerando que el número proyectado de hispanos elegibles para votar es de 27.3 millones y que la proporción de mujeres hispanas inmigrantes es de 44.1%, tendríamos más de 450 mil mujeres mexicanas que votarían por Trump. ¿Es en serio? Por lamentable que parezca, sí, es real. ¿Por qué una mujer mexicana votaría por un racista machista que ha insultado a sus connacionales? No lo sé. Pero en el intento de responder la pregunta, nos topamos con diversos argumentos que nos permiten empezar a teorizar sobre la razón por la cual nuestros paisanos y paisanas votarían por Donald:

  1. El sentimiento de pertenencia americana y el extravío del Pachuco en el laberinto solitario descrito por Octavio Paz provoca que mexicanos legales discriminen a mexicanos ilegales. ¿Seraaaá?
  2. Falta de fe en el partido demócrata por el incumplimiento de promesas de campaña de Obama. ¿Les falló el hombre más popular del mundo?
  3. O más bien, es la corrupción que rodea la campaña de Clinton.
  4. O de plano, nuestros queridos migrantes desconocen las propuestas económicas y de desarrollo que ofrece Trump y sobre todo su propuesta migratoria.

Seguro hay más de cuatro teorías, y resulta difícil encontrar una más certera que otra, así que como dice la marchanta de los aguacates: “engáñese usté mismo marchantito”.

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Lo que ha sido claro es que el tema racista y de misoginia que acompaña al candidato con peinado extravagante logró acaparar los medios y debates, dejando de lado lo que realmente debería preocuparnos. A continuación, tres reflexiones sobre temas que nos afectarán sin importar si eres hombre o mujer, migrante legal o ilegal, si viajas “al otro lado” o no sales de México, si usas dólares o pesos, y si consumes o no productos importados:

1) Propuesta migratoria:

Existen más de 12 millones de migrantes mexicanos en EUA. Como dato dominguero, basta que sepas que las remesas del 2015 representaron ingresos a México por 25 mil millones de dólares (¡ya sé, wow!), esto es 33% mayor a los ingresos generados por la exportación de petróleo ese mismo año.

La propuesta de Trump en cuanto a política migratoria ha quedado clara: quiere eliminar a los migrantes. Ya todos sabemos que esta política ha sido el eje de su campaña, y ha servido para hacer enojar a cualquier mexicano (y yo diría cualquier habitante del mundo) sensato. Lo de construir un muro ya era para indignarse, pero asegurar que lo pagaríamos los mexicanos, no tuvo madre. El muro no es lo que más debiera preocuparnos; en cambio, la dirección de su política sí. Se sugieren entre otros temas: retención de remesas (las de los migrantes legales incluidas), deportación de inmigrantes ilegales, estricto control de fronteras y eternos trámites migratorios.

Esta propuesta, además de inviable y con repercusiones igual de negativas para ambos países, representaría el recorte de una de las principales fuentes de contribución al PIB de nuestro país. De instalarse una política, incluso diluida, en el sentido propuesto por Trump, veríamos un aumento de la pobreza, disminución del PIB, y estancamiento definitivo de la economía mexicana; acompañada de la desaparición de los impuestos que los inmigrantes pagan al gobierno americano por consumo de productos y vivienda, aumentos en los precios por la falta de mano de obra barata (la cual Trump ha sabido aprovechar), entre muchos otros retrocesos producto de la eliminación de los latinos.

2) TLCAN e inversión extranjera:

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte es un tratado internacional firmado por México, Estados Unidos y Canadá que, entre sus principales objetivos, busca eliminar/reducir aranceles entre dichos países para fomentar el comercio, proteger la inversión extrajera y la propiedad intelectual, además de facilitar el turismo de negocios. Desde su firma en enero de 1994, las exportaciones de México a Estados Unidos (que representan más del 80% de nuestras exportaciones totales) han aumentado más de 700%, y las importaciones un 600%.

El Donald considera que este es uno de los peores acuerdos económicos de la historia, y uno de sus objetivos de campaña es renegociar los acuerdos e imponer un impuesto del 35% sobre algunas de las importaciones a EUA. Esto podría eliminar el interés de empresas americanas por producir en México, ya que el pago del producto más impuestos lo haría un modelo de negocio poco atractivo. El golpe no es solo para México, pues de darse un cambio en el tratado, pondría en una situación muy complicada a transnacionales americanas con gigantescas inversiones y operaciones en México. De nuestro lado, implementar esta medida provocaría el cierre de dichas operaciones y destruiría miles de empleos generados por las transnacionales en México. Adicional a esto, en caso de no existir un acuerdo comercial, es probable que México responda imponiendo impuestos a los productos importados, con lo cual nuestras principales importaciones y sus derivados como maquinaria, aparatos eléctricos, vehículos, combustible, plásticos, entre otros, aumentarían su costo para absorber los nuevos impuestos.

3) Tipo de cambio:

Finalmente, los dos factores anteriores afectan el tipo de cambio. ¿Cómo? Si hay menos ingresos por una reducción en las remesas debido a políticas migratorias, el peso pierde valor. Si se reducen las exportaciones por cambios en aranceles (negociación TLC), hay menos ingresos, la balanza comercial sufre y el peso pierde valor. Por último, la inestabilidad económica que una ruptura de acuerdos comerciales ocasionaría para México sería un factor fundamental para que los inversionistas de corto plazo (o golondrinos como los llaman algunos), retiren sus dólares del país y el peso pierde valor. Para prueba, un botón. Conforme las encuestas presentan una importante reducción en la popularidad de Trump, el peso se ha apreciado frente al dólar.

En conclusión, es momento de prepararnos ante los diferentes escenarios que presentan el triunfo de cualquiera de los candidatos:

  • La retención y/o reducción de remesas provocaría un aumento en la pobreza de los hogares que tienen su principal fuente de ingreso de sus familiares, legales o ilegales, en EUA.
  • Si se renegocian los términos del TLC. Si trabajas en una empresa exportadora, tendrá que pagar altos aranceles, reduce su rentabilidad, reduce costos (podría ser tu puesto). Si trabajas en una importadora, subirá el precio de su producto final para compensar un dólar más caro, reducirá sus ventas y reducirá costos (recorte de personal).
  • Costo de vida puede ser mayor: Aumento de costo en productos mexicanos ya que parte de la maquinaria utilizada es importada.
  • Si tienes deudas, será más difícil enfrentarlas debido al aumento en tu costo de vida y tendrás menos capacidad de endeudamiento.
  • La devaluación del peso puede generar un recorte en el gasto público, pérdida de empleos y mucho peores condiciones de vida para los mexicanos.
  • Y si eres mexicano y vives en Estados Unidos, piensa en tus familiares que no podrán recibir tu apoyo económico ni podrán visitarte.

Por lo pronto, nos queda claro que los mexicanos resultaremos afectados para mal (o para peor), cualquiera que sea el resultado de las elecciones. Sería irresponsable no prever ante los tiempos que se avecinan (“Winter is coming”) y que por decir lo menos, serán turbulentos. Solo piensa que hay más de 90 millones de americanos que están convencidos que Donald Trump debería ser presidente de EUA y que sus propuestas hacen sentido. Si bien, es muy poco probable que Trump llegue a la Casa Blanca, esos 90 millones de seres humanos no se irán a ningún lado y seguirán insistiendo en llevar a cabo “las ideas” que El Donald dejó a su paso. Estemos preparados.

 

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