Las microfinanzas son una herramienta poderosa que permite a millones de personas desarrollarse de la mano de sus familias.

 

 

La industria de las microfinanzas tradicionalmente ha servido a las mujeres. No es difícil entender porqué. Nadie, como ellas, ha padecido la exclusión (incluyendo la financiera) por prejuicios socioculturales. Y son ellas quienes tradicionalmente encabezan los hogares ante la falta temporal o permanente de una pareja –para nadie es desconocido el fenómeno social que detona la migración de millones de hombres por carencias económicas–, y han buscado opciones para sacar adelante a sus familias o, simplemente, contribuir al ingreso familiar. Las microfinanzas se convirtieron en una herramienta de inclusión para millones de mujeres en todo el mundo. Este grupo social ha demostrado ser sujeto de crédito estable y es un excelente usuario del cada vez amplio portafolio de productos que tienen a su disposición.

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Las mujeres son el centro de las familias, y con ello contribuyen a la estabilidad de su círculo social. Conocen, como nadie, las necesidades reales de sus seres queridos, y cuentan con una capacidad innata para administrar eficazmente los recursos económicos; cualquier ingreso o utilidad es invertida en educación, cuidado de la salud, nutrición de los hijos o mejoras de vivienda.

No podemos dejar de lado el efecto que su empoderamiento produce en millones de mujeres, el poder hacer frente a necesidades de la familia, participar en las decisiones del hogar o, incluso, emplear a sus parejas o familiares. Este aspecto, sin duda, merecerá un espacio más amplio en el futuro.

Las instituciones de microfinanzas han tenido la virtud de observar estos fenómenos y han buscado satisfacer sus necesidades financieras específicas, conocer su entorno y simplificar y facilitar su entrada al sistema financiero. En México y el mundo, el reto hoy estriba, por un lado, en segmentar mejor las necesidades de las mujeres de acuerdo con su situación socioeconómica y región, y, por otro, ampliar el portafolio de productos a los hombres –con sus particularidades.

Dos cosas son claras: que las microfinanzas son una herramienta poderosa que permite a millones de personas desarrollarse de la mano de sus familias y, más importante, no hay inclusión sin equidad.

 

 

 

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