En México más de una compañía recurre al esquema de autoabasto para mover sus operaciones, por lo que la reforma eléctrica del gobierno federal y la cancelación de estos permisos no solo podría incrementar las tarifas, elevar la inflación y la pérdida de competitividad del país, también llevaría a la quiebra a estas centrales poniendo en riesgo la seguridad energética.

Y es que en país existen empresas, como Bimbo, FEMSA, Cemex, Grupo México, Alsea, Walmart, entre otras, empezaron a migrar hace años del uso de energías fósiles a alternativas como la eólica o solar, de hecho, existen casos donde ya el 80% de la electricidad de consumen proviene de alguna de estas alternativas.

De acuerdo con la Secretaría de Energía (Sener), hay registradas 239 centrales de autoabasto, que representan el 12% de la generación actual; sin embargo, no obstante, el gobierno justifica los cambios al argumentar que existen más de 77 mil consumidores que dependen de estas plantas, además de no pagar el porteo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Para el especialista Paul Sánchez, socio de Perceptia21 Energía, no existe certeza de qué pasará con estás centrales, ya que por un lado el gobierno dice que van a respetarlos y no a expropiar, por otro cambiarán el despacho y donde los autoabastos podrán entregar energía eléctrica una vez que se despachen las plantas de CFE.

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En analista explicó que, por ejemplo, si se requieren 100 Megawatts (MW) de energía y la Comisión puede dar 80, solamente van a asignar a 20 de los restantes que competirán por costo decida comprar la misma CFE, por lo que las pueden orillar a la quiebra.

Paul Sánchez indicó que por eso se habla de la expropiación indirecta, ya que, al no dejarlos operar, los estarían obligando a vender o salir del mercado; donde la Comisión podría comprar estos activos a precio de chatarra.

“La tarifa industrial podría variar entre centavos y pesos, lo cual tendría un efecto devastador en la competitividad del país y un efecto inflacionario terrible, porque estamos hablando de refresqueras, panificadoras, vidrieras, porcelana, metales, automotrices”, dijo el socio de la consultora.

Además de abonar a un problema de seguridad energética, porque las plantas de CFE no pueden mantener una capacidad operativa del 100%, de hecho, las tasas de salida forzada están arriba del 25%, es decir, una cuarta parte del tiempo se caen por mantenimiento o fallas.

Para Citibanamex, de aprobarse esta iniciativa se podría traducir en mayores precios o subsidios, ya que el problema es que la energía de la CFE es la más contaminante y cara, en promedio un 50%, mientras que las eólicas y solares en las subastas de largo plazo han mostrado precios de un tercio de los ciclos combinados de la Comisión y hasta de un quinto de las hidroeléctricas. 

La institución financiera coincidió que aumentan los riesgos de un desarrollo de la oferta de electricidad insuficiente para el crecimiento del país, ya que el desplazamiento del sector privado implica inversiones del sector público que no se corresponden a la capacidad actual del gobierno.

En este sentido, Alfredo Álvarez, socio líder de energía de EY, consideró que la eliminación de los Certificados de Energía Limpia (CELs) podría afectar la llegada de nuevas inversiones, ya que muchas compañías a nivel mundial están tomando muy enserio los compromisos de Paris y con sus gobiernos para reducir las emisiones.

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“La CFE no tiene forma de poder emitir estos certificados internacionales de que la energía limpia, por lo que una compañía que ya tiene dentro de su presupuesto el estar recibiendo estos certificados de sus inversiones en México y de repente de la noche a la mañana también se los quitas, va a generar un desbalance importantísimo, que también puede llevar a ciertas compañías a tomar decisiones de cambiar sus centros de manufactura, porque al final de cuentas ellos tienen compromiso tanto con sus gobiernos como como con sus clientes”, opina.

¿Qué empresas han dicho poco a poco adiós a la CFE?

En los últimos años varias empresas han optado por varias empresas en el país han emprendido una estrategia de migrar a los combustibles fósiles como fuente de energía, hacia alterativas más limpias en sus operaciones.

Por ejemplo, la cementera Cemex en la actualidad el 30% de su consumo eléctrico proviene de la Comisión Federal de Electricidad, mientras que el porcentaje restante de energías renovables, de acuerdo con su presidente en México, Ricardo Naya, quien la semana pasada dijo que analizan el impacto de la reforma.

“Estamos analizando las posibles implicaciones… es demasiado pronto para decir cuál será el resultado final de esa ley, pero lo que puedo decirles es que estamos trabajando con cámaras y asociaciones para tratar de informar o dar puntos de vista alternativos o cuáles son las posibles implicaciones de esa ley, especialmente con respecto a nuestra acción climática”, afirmó.

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A su vez, América Móvil (AMX), propiedad de Carlos Slim, tenía el plan para 2020 que el 50% de la energía proviniera de fuentes limpias, meta que estaba cercana a alcanzar en 2019, al registrar un progreso de 94%, según el informe de sustentabilidad de ese año.

Mientras que la historia de Walmart de México y Centroamérica es similar, en la actualidad el 63% de consumo total de energía viene de fuentes sustentables, sin embargo, tiene el objetivo de llegar al 100% para el 2035, según indica en su “Informe Financiero y ASG 2020, Un año de historias”.

En el documento, la cadena de tiendas de autoservicio destaca que, como parte de su estrategia, el año pasado 13 millones de toneladas de CO2 se evitaron, por la participación de 188 proveedores a través de Proyecto Gigatón en México.

Además, resalta que la transición hacia operaciones con energía 100% renovable para 2035 es una meta ambiciosa; por lo que, además de 6 parques de energía eólica y 2 plantas hidroeléctricas suministrando energía a sus operaciones en la región, también cuentan con generación en sitio de energía fotovoltaica para 15 unidades.

“La eficiencia energética ha sido clave en estos logros, por lo que hemos invertido 449 millones de pesos en México y 100 millones de pesos en Centroamérica para continuar nuestra transición hacia iluminación LED y celdas fotovoltaicas”

A su vez, la mexicana FEMSA y dueña de Oxxo en 2019 amplió el uso de energía limpia en sus plantas de manufactura en México, alcanzando su meta original para 2020 de 85%, según un reporte de la firma.

De hecho, destaca que más 15,500 centros de trabajo en la República Mexicana son abastecidos con energía renovable y más de 77.6% de la electricidad necesaria es abastecida con fuentes limpias, evitando la emisión de 721,995 toneladas de CO2.

Además, recientemente dio a conocer que el 70.1% de las tiendas Oxxo en México son abastecidas por fuentes renovables, ya que a través de contratos con 5 parques eólicos en el país “satisfacemos el 69.4% de nuestras necesidades de electricidad”.

En tanto que Grupo México, de German Larrea, también ha emprendido un camino hacia la energía renovable en sus operaciones, ya que el consumo de electricidad proveniente de estas alternativas en 2019 fue de 1,413 GWh, representando 18.6% del consumo total.

Esta energía provino en su mayor parte de centrales hidroeléctricas que suministran las operaciones mineras de Perú, y permitió en ese año evitar la emisión de 305,270  toneladas de CO2, así como el parque eólico El Retiro de 74 MW de capacidad, desarrollado y operado por la División Infraestructura en el sur de México.

“Para reducir el impacto ambiental de su alto consumo de energía eléctrica, Grupo México seguirá aumentando el uso de electricidad renovable en sus procesos operativos. Así, se estableció como meta incrementar el uso de electricidad renovable a 25% para 2022”, asegura.

El empresario Ricardo Salinas Pliego también ha dado un paso en este sentido, tal es el caso de Grupo Elektra, cuyo consumo de energía renovable en la compañía representaba en 2019 el 23% del total, pero asegura tener el objetivo de incrementar esta proporción.

“La meta para 2020 es mantener la demanda energética actual en sucursales y un consumo similar o superior de energía renovable por empresa –alrededor del 35% para Tiendas Elektra y Banco Azteca – que se traduciría en un aumento de energía renovable del 8% para Banco Azteca y del 14% para Tiendas Elektra de 2019 a 2020”

Mientras que Bimbo es otra de las empresas que ha emprendido una estrategia de migrar a los combustibles fósiles a alterativas más limpias, en sus operaciones en la República Mexicana, el 80% de la electricidad que utiliza Bimbo es renovable; donde el Parque Eólico Piedra Larga, en Oaxaca, le suministra el 70%, además de contar con techos solares,

En febrero pasado, el presidente de la panificadora, Daniel Servitje, destacó en conferencia con analistas que el año pasado aumentaron su uso global de electricidad renovable, al pasar del 49% al 80% cumpliendo nuestro objetivo 2020 y avanzando en su compromiso de lograr un 95% para 2023.

“Esperamos aumentar nuestras inversiones en vehículos eléctricos. Y en algunos casos también invertir en energías renovables en nuestras azoteas y en algunas otras áreas, pero la mayoría de las inversiones van básicamente a la planta, las panaderías y al aumento de la capacidad de desarrollo”, afirmó Servitje.

El operador de restaurantes Alsea, dueño de marcas como Starbucks, Vips o Domino’s señala en su reporte anual 2020 que en el país aumentó el mix de compra de energía limpia (energía eólica, cogeneración o hidráulica), pasando de un 45.24% en 2019 a un 62.37% al cierre del año pasado.

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