Los ciudadanos están dejando de creer en la democracia; por una parte, reconocen el crecimiento económico, por otra, no acaban de entender que es una democracia y afirman, según el reporte del Latinbarómetro 2017, que el sistema democrático sólo gobierna para unos cuantos, “lo que demuestra una disociación entre dos mundos, el mundo de la economía y el mundo del poder” afirma el reporte.

Ante estos datos, estamos viendo que desde la óptica de la democracia no hay diferencias entre continentes, como en otros años, en donde se podían ver los efectos de movimientos políticos en cada uno de los países europeos como una tendencia. Hoy, la tendencia atraviesa a los dos continentes, casos como las elecciones en Estados Unidos, el Brexit y, recientemente, el tema de Cataluña, hacen pensar que existe la tendencia de que los ciudadanos están en contra de la lógica democrática, más allá de seguir otro tipo de movimientos continentales.

El reporte establece que la expresión de los ciudadanos ha tenido grandes avances, la sociedad en su conjunto encuentra en las redes sociales ventanas para poder denunciar más ampliamente, pero, por otro lado, la sociedad se está materializando, dejando de lado los valores sociales, lo que implica que se relajan los estándares éticos, se aumenta la corrupción, la violencia y la delincuencia. Es muy curioso este fenómeno porque por hoy en México estamos implementando todo un sistema anticorrupción y pareciera que hay una gran resistencia en todos los sectores (recordemos que la corrupción no es sólo un asunto del gobierno, para que exista, se necesita una mano del lado social o empresarial, que también se ve beneficiada), pero por el otro lado, nos alejamos de los valores sociales, ¿será que socialmente nos sirve la denuncia pública como válvula de escape, pero en la realidad, en el fondo,  estamos encubriendo nuestras verdadera falta de valores y ética, lo que nos lleva a los límites de una gran corrupción?

La democracia tiene un efecto social muy curioso en la ciudadanía, hoy vemos que los políticos sólo atienden a sus intereses de partido y personales; los partidos sólo ven los intereses políticos y de poder, en ambos casos se olvidan de las necesidades de la sociedad. Pero también los ciudadanos tenemos nuestros pecados, nos quejamos de todo, pero no hacemos nada, ni utilizamos los mecanismos de las instituciones o de la democracia para mejorar las cosas; la gente no va a sacar su credencial para votar y no vota porque afirma que no sirve de nada, pero cuando las cosas no son como ellos querían, vuelven a la queja, pero no votaron; nos movemos en la queja constante, pero en el momento que el sistema nos pide actuar, no lo hacemos, y entonces estamos despedazando nuestro sistema democrático por omisión.

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Un ejemplo, hace algunos días caminaba por la calle y me encontré una fuga de agua, no era en mi calle, ni enfrente de mi casa, pero se estaba desperdiciando una gran cantidad de agua, busqué la línea de denuncia de fugas de agua en Twitter y mandé un mensaje, a los diez minutos, me contestaron que ya habían mandado mi queja a las autoridades correspondientes. Al día siguiente pasé por el mismo lugar y la fuga ya había sido controlada, no sé si ayudó mi mensaje u otras quejas de los vecinos, pero ya se había corregido. Yo cumplí con mi deber de denunciar y la autoridad respondió y actuó, eso es un acto democrático de ambas partes, pero ¿Qué pasaría si yo como ciudadano no hago la denuncia, pero si hago un escándalo público, por la falta de atención de las autoridades? A mi omisión ciudadana si le estoy poniendo una exigencia pública, ¿es eso correcto? Y de ahí vienen los círculos viciosos.

Me queda claro que hoy, para los ciudadanos en general es más divertido odiar a todo el sistema político, democrático, de seguridad, jurídico y etc., y hacer acusaciones públicas en las redes sociales y crear memes para denostar a la política, más ahora que vienen las elecciones, pero ¿nos estaremos dando cuenta que, por pura omisión, nosotros los ciudadanos, cuando no hacemos lo correcto, estamos denostando al sistema democrático?

Habrá que valorar si ese juego de queja digital nos está alejando de los principios democráticos y más ahora que los políticos, que están en campaña, no hacen otra cosa más que quejarse de las autoridades y del sistema, del cual son parte y consecuencia; en pocas palabras, y como dirían los chavos, le estamos dando en la madre a nuestra democracia todos juntos, por omisión, y la podemos denominar  “omisión democrática”, como bien lo menciona Gabriel Boragina en su libro “La Democracia”, en donde afirma que esa omisión democrática es la que tolera al déspota en turno, por temor, por indiferencia o por complacencia.

 

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