Por Ricardo Castro*

A finales de julio, tuve la oportunidad de reunirme con líderes de grandes corporaciones que operan en México para intercambiar opiniones en torno al panorama económico y tributario tras el resultado de las elecciones en nuestro país, así como las posibles consecuencias que tendría para las empresas en México.

Entre los grandes temas que surgieron en el debate, está la paradoja fiscal de la nueva administración, el combate a la corrupción en el ámbito tributario, el incremento de la fiscalización, el impacto de la reforma fiscal de EU y las expectativas para el nuevo sexenio.

Los ejecutivos recordaron que, en el plan nacional de Morena, se menciona que no habrá incrementos en las tasas impositivas ni creación de impuestos. Se habla de un gobierno que impulse la austeridad y tenga pleno control del gasto. Ante este panorama, lo que se esperaría es que no aumentaran los impuestos; sin embargo, los ejecutivos que reunimos afirmaron que, al tener compromisos adquiridos por el hecho de tomar posesión, tal vez a mediano o largo plazo sí se podrían ver algunos cambios o incrementos en las propuestas iniciales. Entre las posibles consecuencias, los expertos dicen ser posible hacer un ajuste de tarifas, no de incrementos, como lo es la reducción de la tasa del Impuesto sobre la Renta y el Impuesto sobre el Valor Agregado.

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En cuanto al combate a la corrupción, los asistentes coincidieron en que los mecanismos principales se centrarán en: (1) evitar la evasión fiscal y prevenir el lavado de dinero e (2) impulsar un ambiente fiscalizador. En este ámbito, surgieron dos cuestiones en el debate: si es posible cuantificar la corrupción y cómo lo haría el nuevo gobierno. Según uno de los participantes, una de las maneras de cuantificar la corrupción es comparando el resultado proporcional de la recaudación en beneficio del Producto Interno Bruto. En México se tiene un porcentaje de recaudación del 17% mientras que en otros países de América Latina se habla de porcentajes de hasta el 35%. Ante este potencial escenario, las empresas deben estar preparadas para hacer frente a los mecanismos de cuantificación y fiscalización de corrupción que defina el nuevo gobierno.

Otro punto de consenso entre los líderes es que existen grandes expectativas sobre una mayor fiscalización en este sexenio. Se coincide en que no se ampliará la base de contribuyentes, sino que se incremente la fiscalización hacia los contribuyentes cautivos, como reflejo del proyecto de Morena y como resultado de una tendencia global, pues en todo el mundo se están fomentando estas acciones para mejoras de los gobiernos. Como señal de la respuesta de las empresas hacia la fiscalización, cuando fueron preguntados sobre los principales indicadores de rendimiento del área de impuestos, los ejecutivos revelaron que las auditorías son el principal indicador (35%), seguido por la tasa efectiva (25%), ahorros fiscales (20%) y sanciones fiscales (20%).

Sobre los desafíos de implementar una fiscalización más eficiente, al analizar e intentar comprender la información que hay en los sistemas, no existe un marco que se adapte completamente a todos los tipos de negocios. Según los asistentes, se debe pensar en los elementos faltantes, en cómo mejorar el marco jurídico y lograr que el conjunto de contribuyentes que no están en el marco legal, sean adheridos en su totalidad. Hay consenso en que falta claridad en las políticas públicas internas, lo que lleva a que el tema de la ejecución genere incertidumbre al no tener claro quiénes se quedan a cargo en niveles locales; sin embargo, se juega con políticas globales como las 40 recomendaciones del GAFI y el BEPS.

En este contexto internacional, la Reforma Fiscal de EU prevé la baja de tasa de impuestos y el endurecimiento de mecanismos de fiscalización. De manera inmediata y como acción preventiva, algunas empresas transnacionales revelaron haber frenado las inversiones en México debido a las nuevas tarifas. Específicamente para empresas de tecnología, también hay un temor de que la “Tasa Netflix” sea aplicada.

Aun en temas de política exterior, César González, líder fiscal en el Sector Farmacéutico y Manufacturero, comentó: “Sumaría la parte macroeconómica relacionada con un cambio de presidencia. Potencialmente, pudiéramos tener un impacto en incremento de precios debido a las tasas arancelarias. Ante un ambiente financiero volátil, en el que pudiera haber inflación y paridad cambiaria importante, los principales puntos de atención de los fiscalistas son: monitorear el ajuste inflacionario como una ganancia inflacionaria en papel que puede ocasionar un impuesto a las empresas; y, en el caso de que sea una empresa dolarizada, monitorear la ganancia cambiaria, que se asimila a un interés y no se acumula para efectos del Impuesto Sobre la Renta (ISR) con base en el flujo, sino con base en lo devengado. En papel, las empresas podrían tener ganancias fiscales que pagarían hasta el 30% como ISR Corporativo”.

Como expectativas para los próximos seis años, los ejecutivos sintetizaron sus deseos en tres pilares: los contribuyentes buscan que exista claridad en políticas públicas, que se simplifique la carga administrativa, y se logre materializar la fiscalización. Como resultado de la nueva administración, se concluyeron diversas previsiones, tales como mayor fiscalización de la empresa; mayor transparencia y trazabilidad de la información mediante el uso de la tecnología; endurecimiento de los procesos de auditoría; extinción de regímenes especiales; aumento de IEPS; reforma, cambios y/o ajustes fiscales a mitad de sexenio. Asimismo, el 77% de los expertos cree que la complejidad del panorama tributario mexicano aumentará en los próximos 12 meses.

Como en cualquier momento de transición, es natural que haya incertidumbre. Pero una cuestión es cierta y segura: las autoridades han endurecido sus procesos de fiscalización y, gracias a la automatización, ésta será más conectada e inmediata. Al mismo tiempo, la transparencia estará mucho más presente en el país. En consecuencia, las empresas se deben preparar en el mismo sentido. En este contexto, la digitalización y el cumplimiento serán, como nunca, no solo una necesidad, sino una ventaja competitiva para la sostenibilidad de los negocios.

*Especialista en Innovaciones en Tecnología Tributaria en Thomson Reuters.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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