Finanzas públicas sanas y un buen balance de riesgo ponen a México como una buena alternativa de inversión, pero el momento mexicano ha ido perdiendo atractivo.

 

 

Mucho se habla, y se ha creado gran expectativa –de parte de nuestro principal aliado comercial (EU)– en torno de la buena perspectiva que tiene nuestro país, las reformas estructurales y la posibilidad de tener un mayor y mejor desarrollo económico, lo que hace que nuestra nación luzca bien, sobre todo en el exterior. Las finanzas públicas sanas y un buen balance de riesgo, mejor que la mayoría de los países emergentes, ponen a México en el contexto y radar internacional como una buena alternativa de inversión; a pesar de esto, últimamente todo se ha venido deteriorando.

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Seguridad nacional

Es un hecho que los titulares de los principales diarios internacionales le han dado cobertura a la desgracia acontecida en Ayotzinapa; nadie sabe, después de un mes, qué es lo que realmente pasó, pero tampoco nadie sabe cuál será el desenlace. Me preocupa que el propio gobierno federal no sepa el destino de estos jóvenes ni cómo manejar la situación. Aunque éste es el hecho más importante en el último mes, también son frecuentes las historias de alcaldes y presidentes municipales victimados, por colaborar o no, con el crimen organizado.

 

Crecimiento económico

A pesar de que Estados Unidos presenta cifras económicas muy sólidas y buenas, México no. Sabemos que vienen mejores tiempos debido a nuestra relación y dependencia de ellos; de hecho tendremos un mejor año que el anterior, pero las recientes cifras publicadas en nuestro país en materia económica, nos llevan también a corregir, hacia la baja de nueva cuenta, nuestra expectativa de crecimiento. El índice global de actividad económica de México (IGAE) decepcionó fuertemente al salir muy por debajo de lo que esperaban el mercado y los analistas; por ello no me extrañaría ver que la cifra oficial y la encuesta de nuestro banco central estimen un crecimiento revisado a la baja para México (entre 2.3% y 2.6%).

 

Petróleo

Sin duda, la mayor derrama vendrá por la reforma energética; sin embargo, nadie contábamos, y mucho menos a la velocidad a la que se dio, tener una baja tan importante en los precios de la mezcla mexicana de petróleo, y, peor aún, el crecimiento global parece apuntar a que los precios del energético seguirán bajando. Éste hoy se ubica cerca de 80 dólares por barril, pero hay quienes proyectan que todavía pueda bajar entre 5 y 7 dólares más. Esto último tiene una dualidad: Será bueno para México porque con petróleo barato EU crece más, pero sería malo para el gobierno federal que tuviera una baja importante en sus ingresos, porque en principio sólo pudieron cubrir a través de derivados la mitad de la producción a 81 dólares por barril. ¿De dónde sacará el gobierno federal el ingreso faltante?

 

Conclusión

El momento mexicano en el contexto global continúa, pero no es igual de atractivo como lo era hace algunos meses. México tiene que empezar a mejorar su productividad y mercado interno, pero sobre todo debe mejorar el tejido social y los problemas de inseguridad. Los precios del petróleo sí son importantes para efecto de esta coyuntura, pero como son negocios de largo plazo, este último es el que menor impacto negativo tiene sobre el tan sonado “mexican moment”.

 

 

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