Si alguien quisiera asegurar que, con los anuncios que se dieron para las candidaturas del Estado de México, ya se pueden definir posibles escenarios para la elección del 2018 en México, estarían muy equivocados.

En el 2017 en México habrá un proceso electoral en cuatro estados de la República: en Coahuila se elige gobernador, 16 diputados y 38 presidencias municipales; en Nayarit se elige gobernador, 30 diputados y 20 presidencias municipales; en Veracruz se eligen 212 presidencias municipales; y en el Estado de México se elige gobernador. En este último estado, el domingo pasado se definió que Josefina Vázquez Mota fuera la candidata del PAN para la gubernatura, ya sólo faltaría ver si se mantiene la alianza entre el PT y PRD y la definición de quién es su candidato.

La elección más compleja del calendario electoral de México es ésta última, ya que siempre se ha tomado como un laboratorio de la elección presidencial y, aún más, desde que su anterior gobernador es el presidente actual de México; es por eso que todos los partidos asumen que si ganan esta elección ya están seguros de que ganarán la presidencia en el 2018. Cierto que este proceso estará en el foco de las actividades políticas del país, pero de eso a que el partido que gane sea el que se vaya a ganar el proceso de la presidencia, aún es aventurado confirmarlo, aunque así lo vayan a tratar de vender ante la opinión pública.

Si antes de que se viniera la elección de EU, el escenario político estaba muy complicado en México, ahora ni qué decir, los embates directos de Trump a la política nacional, más los embates internacionales vía los cambios en el TLCAN y todo el desbalance que se cree por los cambios en el ajuste al comercio internacional y los cambios en la geopolítica, van a empeorar el escenario nacional.

Lo que vaya pasando en el Estado de México, va a incidir de alguna manera, pero no del todo en la política nacional, ya que al parecer vamos a entrar como en concurso de Miss Universo, en dónde van a aparecer una gran cantidad de finalistas y por lo que se ve venir habrá un exceso de candidatos y candidatas independientes, que lo único que harán es dividir el voto previo a la elección, con lo que ninguna de las mediciones, ni encuestas que estaremos viendo servirán de nada, más que de creación de falsas expectativas, y más cuando de los partidos grandes aún no existen candidatos finales. Todo es un juego de nombres y posibles candidatos inciertos.

También los escenarios económicos no se definen y va para largo el tener una certidumbre sobre las negociaciones inmediatas que tienen que ver con el TLCAN, el muro, los migrantes, el tema de seguridad nacional, más lo que se acumule, lo que significa que el querer asumir hoy que ya hay ganador de elecciones para el 2018, es una verdadera locura. No se deje engañar, que para la elección del año próximo falta mucho tiempo, por lo que nos encontramos en un punto ciego.

 

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