El fenómeno de las redes sociales es mucho más complejo que una simple plataforma digital para conectar a individuos, así que vale la pena reflexionar sobre sus alcances.

 

Los que andamos en el ajetreo de las redes sociales, por lo general realizamos actividades que son muy pragmáticas. Es verdad que nuestra labor requiere de mucha creatividad, pero también lo es que siempre está enfocada a lograr los objetivos que el cliente persigue.

No obstante, el fenómeno de las redes sociales es mucho más complejo que una simple plataforma digital para conectar a individuos. En realidad, el hecho de que tantas personas estén hablando, intercambiando ideas, debatiendo y pensando juntas tiene efectos concretos sobre el mundo físico. Por ello no debemos olvidar que siempre es importante mantener un proceso de reflexión sobre todas las actividades de la comunicación digital y sus consecuencias en la sociedad que vivimos.

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Por ello es importante conocer qué piensan los que piensan sobre las redes sociales y el mundo digital. Las posturas se mueven de un extremo a otro y son, incluso, contradictorias, pero, eso sí, muy enriquecedoras.

Por ejemplo, para Manuel Castells, uno de los sociólogos que más ha escrito sobre el tema digital y un referente obligado en la academia al hablar sobre comunicación digital, las redes sociales representan una oportunidad para el cambio social. Castells plantea que dichas plataformas pueden convertirse en una palanca del cambio social, pues pueden lograr que lo que parece imposible pueda lograrse a través de redes de comunicación y colaboración digitales.

Así, en su último libro Redes de indignación y esperanza: los movimientos sociales en la era de Internet, Castells ubica a la web como un poderoso aliado de aquellos que de alguna manera se encuentran expuestos ante las redes de poder económico y político, dotándolos de la fuerza suficiente para concebir y concretar acciones de cambio social que fluyen desde el mundo digital hasta el mundo físico.

Caso opuesto es el de Noam Chomsky, lingüista de formación y una de las figuras clave de la izquierda estadounidense, pone en duda lo que Internet y las redes sociales han construido en las sociedades contemporáneas. Chomsky explica que, de alguna manera, la red crea una sensación equivocada de pertenencia y autonomía, pues al construir relaciones basadas en interacciones digitales, sólo se construye una falsa idea de amistad, superficial y limitada.

Además considera que la neutralidad de la red está puesta en duda, ya que empresas gigantescas como Google y Facebook recopilan grandes cantidades de datos sobre los individuos, que después utilizarán como parte de sus estrategias comerciales. Es tal la cantidad de información que recopilan, opina Chomsky, que está más allá de lo que cualquier gobierno puede recabar por sí mismo. Por ello la colaboración entre ambas entidades es común.

Zygmunt Bauman, filósofo de origen polaco y uno de los principales críticos de Internet y las redes sociales, ha señalado que el éxito de portales como Facebook se debe al temor de estar solo y ser rechazado. Señala, además, que Internet ha creado una doble vida, online y offline, cada una con sus propias características. En la vida online, la capacidad de escuchar, negociar y cohabitar con otros seres humanos se ve solucionada, pues no es necesario negociar, sino apretar botones.

Algo similar expresó Umberto Eco respecto a Internet, pues si bien considera que no se puede prescindir de él, sí crea una sensación de acompañamiento falsa. Además considera que la memoria artificial en línea puede crear muchas referencias falsas en la construcción del conocimiento, sobre todo en las generaciones más jóvenes.

Anthony Giddens tiene una visión menos fatalista sobre la red. Giddens, quien en su momento fue el principal teórico sobre la Tercera Vía (una política social que de alguna manera fusiona las posturas socialistas y capitalistas) y que le valió convertirse en uno de los asesores del ex primer ministro inglés Tony Blair, considera que Internet es en realidad uno de los fenómenos más grandes de comunicación que ha concebido al humanidad.

En ese sentido, la web reclama una responsabilidad total y absoluta por parte de los usuarios, ya que prácticamente cualquier individuo o Estado pueden vigilar a cualquier otra persona. Además señala que gracias a este proceso de comunicación global, de alguna manera el pasado ya no puede ser tomado como referencia para construir el futuro, pues los cambios se suceden de manera intempestiva y con rapidez.

Al final, Pierre Levy, filósofo de origen tunecino e investigador del ciberespacio, considera que la red y todas sus plataformas de comunicación e interacción representan una forma de incrementar la inteligencia y el conocimiento que tenemos sobre el mundo que nos rodea. La inteligencia colectiva, explica Levy, es la suma de la participación y reflexión de personas que trabajan de forma colaborativa sobre un tema específico. Impulsada por la aparición de Internet, la inteligencia colectiva representa un salto gigantesco en la forma de producir y compartir el conocimiento.

Sea cual sea la forma en la que veamos a Internet y las redes sociales, siempre es importante reflexionar sobre nuestro trabajo y los alcances que tiene. Comprender su impacto también parte de nuestra labor como community managers, pues nos permitirá tener un mejor fundamento de lo que hacemos y un mejor desempeño laboral. No todo es programar contenidos.

 

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