En menos de ocho meses, la dirección general de Petróleos Mexicanos (Pemex) a cargo del agrónomo, Octavio Romero Oropeza, ha cometido varios desatinos financieros, técnicos y de gestión que derivaron en escasez de combustibles a principios de año en ocho entidades del país, aumento en el robo de petrolíferos e hidrocarburos; baja en la calificación crediticia de la empresa y demoras en la construcción de la refinería Dos Bocas, por mencionar sólo algunos.

Sin embargo, se debe reconocer que, bajo el mantra del presidente Andrés Manuel López Obrador de combatir la corrupción, Romero Oropeza decidió revisar la desastrosa estructura de las subsidiarias y filiales de Pemex que se encargaron de entramar las administraciones federales desde la gestión de Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto.

El mes pasado, en este espacio, comentamos que la petrolera estatal, Saudi Aramco y la privada, Exxon Mobil, son más empresas petroleras con más utilidades en el mundo y pese a la diferencia en su estructura de capital, ambas tienen una coincidencia: sus líneas de negocio están integradas.

Para tener claridad de cada una de las líneas de negocio e incluso como una posibilidad de desincorporarla por partes, durante la gestión del priista Carlos Salinas de Gortari, se decidió apostar por la separación de Pemex en empresas subsidiarias y a partir de la reforma energética más reciente, se aprovechó para crear más subsidiarias y éstas a su vez crearon o compraron filiales. En total 90.

Con ello se creó un abultado esquema burocrático, se duplicaron funciones y aumentó en la nómina, pero también se estableció un esquema más transparente que permitió ver que sólo la extracción de petróleo crudo es el negocio más rentable en la cadena productiva de los hidrocarburos.

El Consejo de Administración de Pemex aprobó que, a partir del 1 de este mes, la empresa vuelva a su esquema inicial para reducir su carga burocrática y sanear sus finanzas. Ciertamente no es su esquema inicial porque sólo aprobó la fusión de Pemex Exploración y Producción con Pemex Perforación y Servicios, así como de Pemex Transformación Industrial con Pemex Etileno. Las empresas que desaparecerán deberán transmitir recursos humanos, materiales, financieros, así como los bienes, derechos y obligaciones que integran sus patrimonios

Así que PEP y TRI subsistirán como empresas fusionantes y, PPS y Etileno, se extinguieron, con lo cual inician las acciones para integrar la empresa y su cadena de valor lo cual generará ahorros económicos y acelerará los procesos operativos y la toma de decisiones.

Adelgazar a Pemex no es sinónimo de nacionalismo trasnochado, ni de pretender que regrese a su estatus de empresa monopólica, sino de que se generen ahorros, se eleve la eficiencia y se fortalezca para enfrentar la competencia de empresas nacionales y de capital internacional que participan en la industria petrolera de México.

 

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