Por Ana López Mestre M.*

Nuestro momento actual se rige por la diversidad, la velocidad y el cambio. El desarrollo vertiginoso de las tecnologías de la información nos ha inmerso en una Cuarta Revolución Industrial aún antes de que termine la Tercera.

Hoy, hombre y tecnología estamos integrados en una interconexión de personas, dispositivos y datos, y diversas fuerzas globales impactan todos los aspectos de nuestra vida, entre las que destacan:

  • Revolución tecnológica constante.
  • Transición hacia mercados más complejos y transparentes.
  • Mayor eficiencia en la producción e integración de las cadenas de valor.
  • Mayores posibilidades de elección individual y demanda de flexibilidad, ante la disolución de las fronteras  tradicionales de espacio y tiempo, y avances que permiten que cada vez más procesos sean solucionados por dispositivos de manera automática, las oportunidades y retos tanto de individuos como de empresas son gigantescos.

Por un lado, el mundo se amplía en todos los sentidos: las posibilidades de acceso al conocimiento, de movilidad y desarrollo personales parecen ilimitadas. Por otro, la competencia es global y la supervivencia -tanto de los negocios como del capital humano- dependerá de su resiliencia al cambio, desarrollando soluciones creativas que sigan aportando valor.

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En American Chamber, tenemos una larga trayectoria promoviendo el empleo formal en México. Hoy, nuestras 1,450 empresas generan más de 2.5 empleos formales directos y 6 millones indirectos. En sus más de 100 años de historia, la Cámara ha jugado un rol activo como promotor de talento, ya que nuestras empresas invierten permanentemente en las personas, procesos y tecnologías que impacten positivamente en su productividad y en la vida de sus colaboradores.

De acuerdo con McKinsey & Company, México es el noveno país en potencial de automatización a nivel mundial. La firma consultora estima que 52% de los empleos en el país -es decir, 25.5 millones de empleados- son susceptibles a ser reemplazados por robots o máquinas. Sin embargo, esto no significa que el trabajo del hombre pierda valor frente a la cuarta Revolución Industrial, sino que tiene que haber una adaptación para mantener la competitividad del capital humano ante las nuevas exigencias. De acuerdo con ManPowerGroup, 56% de los empleadores a nivel global reportan entre las habilidades que más valoran: (I) comunicación verbal y escrita; (II) capacidad de colaboración; y (III) resolución de problemas. Además, hoy más que nunca adquiere relevancia la curiosidad y la capacidad de aprender nuevas habilidades para mantenerse empleable a largo plazo, que se conoce como learnability. Estas habilidades no son sustituibles.

La implicación real, es que el cambio en el entorno laboral sucede más rápido que nunca antes; expertos coinciden en que 65% de los empleos que tendrán los jóvenes estudiantes aún no existen. Además, las formas de operar en las organizaciones están cambiando, como lo hacen las demandas del talento joven. Hoy, más allá de una seguridad en el puesto, el talento joven busca crecer y desarrollar su carrera dentro (o fuera) de la empresa; y la lealtad es algo que no se da por sentado, sino que es resultado de la genuina satisfacción de quien recibe reconocimiento y se siente libre de expresar sus ideas, trabajar de manera creativa y con esquemas cada vez más flexibles, que le permitan atender su vida privada y responsabilizarse por su trabajo.

Uno de los grandes retos para los empleadores, es la escasez de talento. Ya sea por un desajuste en expectativas o en habilidades, alrededor de 50% de las empresas en México y el mundo reportan problemas para encontrar al talento adecuado (ManpowerGroup, 2018), que es aquél que:

  • Tiene una formación técnica sólida y altamente especializada. Estos profesionales con enfoque STEM son quienes lideran la innovación en las operaciones de la compañía, son un perfil de alto valor, alta demanda y, por lo tanto, alta movilidad. De hecho, 7 de los 10 puestos más difíciles de cubrir en México se ofertan en la educación técnica (Imco, Compara Carreras 2017).
  • Para el resto de las personas, adquieren gran relevancia las habilidades de comunicación, así como la sensibilidad y creatividad que una máquina no puede igualar. La empatía, la adaptabilidad y una curiosidad por aprender constantemente nuevas habilidades, entre otras conocidas como soft skills, conforman el perfil de talento que las empresas valoramos.

Ante los desafíos de la Revolución 4.0, las personas y las empresas nos tornamos corresponsables: en la constante capacitación para adquirir las habilidades necesarias, la conformación de ambientes laborales sanos, cuyos beneficios permean hacia las comunidades, y en encontrar esquemas de trabajo que incrementen tanto la calidad de vida como la productividad.

Hoy el gran diferenciador se llama talento, tanto para las empresas que quieran seguir compitiendo, como para los colaboradores que buscan mantener su empleabilidad.

*Vicepresidenta y Directora General de American Chamber/Mexico

 

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Página web: www.amcham.org.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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