Cuando éramos pequeños, quizá nuestros padres nos llevaban a la empresa familiar a convivir con el personal y realizar tareas sencillas. Crecimos junto con el negocio, forjando un lazo emocional hacia esas personas y ese lugar que formaron parte importante de nuestra niñez… o quizá temiendo el (mal aplicado) castigo de papá o mamá de “mandarnos a trabajar” si nos portábamos mal.

Independientemente de nuestra experiencia, si vimos a nuestros padres felices con lo que hacían, disfrutando su trabajo y ayudando a hacer crecer el negocio, es probable que nuestro sueño fuera trabajar allí cuando llegáramos a ser mayores.

Hoy, si estás a punto de o acabas de graduarte, es momento de obtener tu primer trabajo, aquél que siempre has soñado. ¿Convendría que lo buscaras fuera de la empresa de la familia? Muchos expertos coinciden en que la respuesta es un rotundo sí.

Incluso van más allá y recomiendan que tus primeros dos o cinco años de carrera los hagas en una compañía diferente. De esta manera adquirirás experiencia, te harás más disciplinado, podrás forjar tus propias experiencias sin ser percibido como “el hijo del dueño”, y evitarás que los demás sientan que te aprovechas de tu parentesco para obtener mejores beneficios. Además, el trabajar en otra compañía te llenará de ideas y visiones nuevas que podrás implementar en la empresa familiar cuando finalmente te integres a su fuerza de trabajo.

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Si optas por este camino, no es necesario que te desvincules totalmente de la empresa familiar, ya que podrías participar en definir el rumbo del negocio siendo parte del Consejo de Administración o de algún comité; así podrás realizar tus proyectos personales y al mismo tiempo formar parte del gobierno corporativo de la compañía. ¡Te conviene mantenerte al día de su caminar!

Lo más sano es que tu empresa familiar mantenga un protocolo de ingreso, pues el objetivo principal debe ser mantener el espíritu, valores y sello de su fundador, pero también que entre sus filas se encuentren las personas más adecuadas para cada puesto. Si tus estudios profesionales son afines al rubro de la empresa, pero además puedes sumar tu experiencia al haber laborado en otro lugar, tu presencia posterior en la empresa familiar será muy beneficiosa para su crecimiento y sustentabilidad.

Bien lo dijo el retórico estadounidense Harry Emerson Fosdick: “Ningún Niágara puede producir energía hasta que no es colocado en un túnel. Ninguna vida crece en grandeza hasta que es enfocada, dedicada y disciplinada”. Te recomiendo vivir esa experiencia, formar tu propio criterio y luchar por destacar fuera de la sombra de tus padres. Verás que, al final, estos años lejos de la empresa familiar rendirán muchos más frutos de los que tú podrías imaginar. ¡Mucho éxito!

 

 

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