Invertir con el empresario mexicano es sólo una de las maneras de apostar a un resurgir del sector petrolero en México.

 

 

Por Christopher Swann para Reuters

 

El fin del monopolio estatal del crudo, Petróleos Mexicanos (Pemex),  promete un auge de la perforación y la producción. El cambio no será demasiado significativo para las acciones de gigantes como Exxon Mobil , pero puede ser un impulso relevante para Grupo Carso de Slim, que posee una serie de empresas de perforación y servicios petroleros, y para las también locales Alfa y Grupo México.

A la paraestatal mexicana Pemex se le unirán pronto muchos rivales más motivados y tecnológicamente más avanzados. Comisiones del Senado de México aprobaron el martes leyes que permitirán a empresas privadas buscar petróleo en el país por primera vez desde 1938.

Tras una década de caída de la producción, los funcionarios mexicanos creen que una reestructuración del sector llevará a un incremento del 20% de la producción en el 2018 y a un aumento de 30,000 millones de dólares de la inversión extranjera.

Sin embargo, para los inversionistas no es simple subirse a esta ola. Incluso si realizan grandes hallazgos en campos de México, no habrá una repercusión importante para Exxon o Chevron. La producción de petróleo y gas de Exxon ya es un 44% mayor a toda la de crudo en México.

Grupo Carso de Slim, que tiene una capitalización de 13,000 millones de dólares, es una alternativa. El hombre más rico de México todavía es relativamente novato en energía, por lo que es poco probable que postule en solitario a proyectos complejos de gas de esquisto o en aguas profundas.

Aun así, Carso ha ido expandiendo su habilidad petrolera. Un auge de las perforaciones beneficiaría a la constructora de plataformas del grupo, Swecomex, especialmente porque las nuevas normas insisten en que un cuarto de los suministros provengan de México. Y el perforador Carso Energy será un socio local tentador para los foráneos que necesiten ayuda para abrirse paso por el proceso político mexicano.

Otro posible campeón nacional es Alfa, un conglomerado de 15,000 millones de dólares que tiene experiencia en la perforación de yacimientos de esquisto en Estados Unidos. La minera Grupo México, con una capitalización de mercado de 27,000 millones de dólares, también se ha asociado para la perforación petrolera y sería un socio natural para un extranjero.

De seguro ninguna de estas empresas son apuestas exclusivas a la energía. Carso obtiene menos de un cuarto de sus ganancias de la perforación y los servicios petroleros, mientras que Alfa produce desde comida congelada a partes para automóviles.

No obstante, todos tienen poderosos incentivos para ampliar sus negocios de energía. Y en la medida en que crezcan, y con un poco de presión de los accionistas, podrían escindirse en el futuro.

 

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