La palabra inversión cada vez nos parece menos ajena y aunque el concepto aún puede ser intimidante, durante los últimos años se han derrumbado límites que impedían que el pequeño y mediano ahorrador tuviera a su alcance un enorme abanico de activos como el que el mercado de valores le ofrece en la actualidad.

Hoy el mexicano puede iniciar su travesía en el mundo de la inversión bursátil a través de una casa de bolsa o una operadora de fondos de inversión con solo $100 pesos y la digitalización ha puesto al mercado de valores a un clic de distancia.

La educación financiera también se ha democratizado, los libros y el Internet nos acercan a los conceptos e ideas de grandes inversionistas que se han convertido en la guía a seguir para millones de inversores en todo el mundo, como es el caso del llamado Oráculo de Omaha, Warren Buffett.

Warren, quien durante mucho tiempo se ha mantenido en el top 10 de los hombres más ricos sobre la Tierra, ha empoderado su filosofía de inversión y de vida que siguen al pie de la letra desde pequeños inversionistas hasta inversores profesionales que gestionan gigantescos fondos de inversión.

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Buffett nació en Omaha, Nebraska, y compró sus primeros títulos accionarios a los 11 años. Las acciones en cuestión eran de la empresa Cities Services e invirtió 38 dólares en ellas.

Alguna vez le preguntaron cuál había sido su error más grande al invertir, a lo que respondió: “No haber empezado a una edad más temprana”.

El interés compuesto en palabras de Albert Einstein es la octava maravilla del mundo. Warren lo entendió y lo puso en práctica. El mercado de valores y el tiempo son los ingredientes de una receta que no tiene falla. No es lo mismo comprar un título que capitaliza una vez en 365 días (como un pagaré bancario) versus un título que capitaliza durante un año 365 veces (como una acción o el título de un fondo de inversión). Esa es una de las razones de porqué Warren antes de cumplir 30 años ya tenía su primer millón de dólares. El sendero recorrido no fue rápido, pero vaya que valió la pena cada segundo, más del 90% de su fortuna se generó después de los 65 años.

Su vida dignificada por una austeridad bien entendida ha inspirado desde memes hasta estudios doctorales que versan sobre la psicología del inversionista: vive en la misma casa desde hace 50 años, su automóvil lo conduce él mismo y lo conserva por 10 años o más, se ha mostrado insatisfecho porque su consejo de administración lo obliga a volar en un avión privado, al menos 3 veces a la semana se sienta en algún McDonald´s a comer nuggets y ha prometido donar el 99% de su fortuna, la cual en 2021 ronda los 100 mil millones de dólares.

Nunca destacó por una inteligencia fuera de lo normal, incluso él mismo afirma: “No necesitas ser un científico de cohetes. Invertir no es un juego en el que la persona con el IQ de 160 le gane al que tiene uno de 130”.

Después de concluir la carrera de administración de empresas en la Universidad de Nebraska adquirió las acciones de una empresa de textiles: Berkshire Hathaway. Lo que hizo desde ese momento fue un punto de quiebre que ha sido imitado, pero no repetido. Fue adquiriendo acciones de la empresa desde que estas valían muy poco hasta que terminó comprando la mayoría de la compañía y desde entonces ha sido su principal vehículo de inversión, el cual lo convirtió uno de los hombres más ricos del planeta y que le ha valido para ser considerado como el mejor inversor de la historia.

Su portafolio de inversión, contra lo que muchos esperarían encontrar, no contiene acciones de empresas novedosas o de sectores disruptivos (como robótica o inteligencia artificial), incluso las compañías tecnológicas tienen poca ponderación en su cartera de valores, Warren está convencido de que un buen inversionista debe entender en qué invierte, en su opinión, el riesgo proviene de no saber lo que estás haciendo.

Algunos gurús en materia de inversiones que hoy llueven por montones en YouTube, Tik Tok o alguna otra red social nos han querido familiarizar con predicciones que se apegan más al trabajo de una adivina que al de un asesor de inversiones.

Para Buffett, el pasado importa más que el futuro. La filosofía de inversión Value Investing o Inversión en Valor, de la cual él es el representante más importante, se construye buscando empresas que hayan sostenido crecimientos a lo largo de periodos largos. Comprar y mantener un título ha sido la mejor forma de darle la vuelta a los malos tiempos y de crecer en los buenos. “En el mundo de los negocios, el espejo retrovisor siempre es más nítido que el parabrisas”, afirma.

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El mercado de capitales en periodos cortos es tan azaroso como echar los dados en la ruleta, pero en el largo plazo todos los mercados de valores siempre se han recuperado. Buffett ha visto pasar el cambio del patrón oro al dinero fiat (Del latín “hágase”), crisis políticas y ciclos económicos crecer y desbarrancarse, guerras a lo largo y ancho el mundo, la crisis hipotecaria subprime y la reciente pandemia. A pesar de todo eso, ha sabido sostener un matrimonio duradero con su portafolio de inversión que, de acuerdo con varios analistas y al mismo Warren, no supera en promedio el 20% cada año. La consistencia de un portafolio de inversión en el largo plazo es más rentable que encontrar una buena acción durante un periodo corto.

Warren Buffett ha construido una escuela de inversión y vida que ejemplifica que un buen inversionista conjuga virtudes que pueden exportarse a cualquier actividad: trabajar, prepararse y ser pacientes suelen llevar, casi de forma inevitable, al éxito.

Querido inversionista, algo que he aprendido a lo largo de más de 20 años de dedicarme al mercado de valores es que los mejores inversionistas tienen muy claro que las inversiones y la vida no son una carrera de velocidad, sino de resistencia. Warren en un plumazo genial puntualizó: “La Bolsa, es un mecanismo en el que se transfiere dinero del impaciente al paciente”.

Les deseo felices y productivas inversiones.

Contacto:

Edgar Arenas Sánchez es economista, gerente comercial en una casa de bolsa en México, profesor de economía bursátil en la UNAM, blogger de Rankia México y autor del libro “Invirtiendo y entendiendo”, reconocido por la Universidad Anáhuac, universidad de Cantabria y Santander Financial Institute como mejor asesor de inversiones 2020.

Twitter: @garoarenas

LinkedIn: Edgar Arenas

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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