La calificadora redujo la nota crediticia del estado tras el aumento de la deuda a 40% de sus ingresos operativos al 31 de diciembre de 2012.

 

 

El desempeño presupuestal del Estado de Nuevo León mostró un deterioro estructural al cierre fiscal 2012, lo que motivó un incremento considerable en sus niveles de endeudamiento externo, ese fue el argumento de S&P para reducir  la calificación de riesgo crediticio en escala nacional a ‘mxA-’ de ‘mxA’ del Estado.

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“La perspectiva se mantiene negativa y refleja una en tres posibilidades de una baja de calificación adicional, si el déficit fiscal de Nuevo León continúa en niveles elevados en 2013 motivando mayor endeudamiento del esperado y altos pasivos con proveedores”, advirtió la firma.

En un comunicado, detalló que la baja de la calificación de riesgo crediticio de Nuevo León refleja el debilitamiento estructural en su desempeño fiscal de 2012, que mostró altos déficits después del gasto de inversión y repago de deuda.

En el escenario base para 2013, se proponía un déficit moderado después de gasto de inversión y altas cuentas con proveedores; sin embargo, el nivel de deuda del Estado aumentó a 40% de sus ingresos operativos al 31 de diciembre de 2012, comparado con 34.6% del año anterior.

La deuda directa en relación a los ingresos discrecionales alcanzó un alto 75% al cierre fiscal 2012.

“En nuestro escenario base para 2013, contemplamos el refinanciamiento de una gran parte de las obligaciones financieras del Estado, que está planeado realizarse en el primer semestre de este año, pero aun así consideramos que el servicio de la deuda anual (de corto y largo plazo) seguirá siendo alto, y que podría llegar a 15% de sus ingresos discrecionales de 2013”.

La perspectiva negativa de la calificación indica una en tres probabilidades de que el Estado de Nuevo León continúe con un desempeño presupuestal débil al cierre fiscal 2013, si el plan de ajuste no se lleva a cabo en su totalidad.

Así, en 2013 el Estado puede continuar con un déficit moderado después de gasto de inversión si el recorte de gasto operativo y de inversión no se materializa. Pero, la calificación pudiera volver a bajar si el Estado no logra reducir consistentemente las cuentas con proveedores durante los siguientes 12 a 18 meses, y no logra disminuir el gasto operativo y de inversión, registrando al cierre fiscal 2013 déficits después de gasto de inversión superior al 5% de los ingresos totales.

 

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