La aprobación del Tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá en el senado mexicano tiene diversas aristas de análisis, que es relevante analizar para comprender la lógica de la política interna y sus implicaciones sobre la política exterior de las semanas recientes, particularmente en la relación con el gobierno de Donald Trump y su carrera para la reelección.

El tratado es fundamental para mantener la viabilidad de la economía mexicana en el corto y mediano plazos, hasta el punto en que no se intente de manera seria una diversificación en las relaciones comerciales, lo que en el discurso se ha planteado de manera recurrente, pero que en la práctica es muy complicado porque el TLACN y ahora el T-MEC establecen condiciones que hacen más favorable la interacción con el norte, que con cualquier otra región, por diversos incentivos que concentran a los actores en el norte, más que en cualquier otra región, además de los costos que implica el intercambio con otras regiones.

Uno de los pilares de la economía liberal o, en el contexto del Estado contemporáneo de lo neoliberal, es el libre comercio como base del desarrollo y el crecimiento económicos. No es secreto que el avance del país en los años recientes, se ha dado gracias a la existencia de dicho tratado. Por lo tanto, su mantenimiento era fundamental tanto para la administración de Enrique Peña Nieto, como para la actual del presidente López Obrador.

A pesar de ser una herramienta neoliberal, es la única viable que la administración federal tiene para asegurar el crecimiento económico o, por lo menos, el mantenimiento de las condiciones actuales. Es la razón por la que el presidente no únicamente no ha cuestionado los acuerdos alcanzados, donde el más relevante para este país es que el tratado permanezca.

La aprobación por parte del senado, con mayoría de la alianza de Morena y el presidente, del T-MEC, obedece a las señales que el presidente quiere enviar a los Estados Unidos, sobre la posición mexicana ante la compleja relación que ha planteado el presidente Trump, en busca de su reelección. Las negociaciones sobre la amenaza de aranceles en las semanas anteriores, y las concesiones casi unilaterales hechas por el gobierno mexicano, no son suficientes para estabilizar la relación, por lo que forzó la aprobación por parte del senado mexicano para seguir enviando mensajes de cooperación y evitar presiones por parte del presidente norteamericano.

Esta aprobación se da incluso adelantándose a los tiempos de los congresos de Canadá y los Estados Unidos, donde la posibilidad de introducir cambios al documento final, implicaría un nuevo proceso legislativo por parte de México. El presidente López Obrador no busca únicamente dar estabilidad a la económica mexicana, o evitar las presiones del presidente Trump en busca de su reelección, sino que también recomponer o contener las presiones por parte de diversos grupos, económicos o de influencia en otros espacios sociales, ante los distintos frentes que se ha abierto en los meses recientes.

Es por ello que, un senado y un presidente que se han declarado antineoliberales se ven en la necesidad de aprobar una herramienta neoliberal, para dar estabilidad y certeza no únicamente a los grupos económicos que se ven beneficiados por este acuerdo, sino también a diversos actores políticos y sociales, que siguen planteando dudas sobre el desempeño del presidente y de su política económica. Pero también el presidente López Obrador, al igual que el presidente Trump, ven en el descenso de sus preferencias, la necesidad por reavivar temas que les den la posibilidad de remontar sus aspectos negativos.

 

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