No se necesitaría ser experto en radiación para dimensionar las consecuencias de un ataque terrorista nuclear, pero, ¿se trata de una amenaza realista o de un mensaje con pocos fundamentos?

“Requeriría un nivel de sofisticación de los terroristas que no ha sido atestiguado”, dijo Antonia Ward, analista en defensa, seguridad e infraestructura de la Corporación de Investigación y Desarrollo (Rand, por su acrónimo en inglés), un think tank que ofrece sus servicios a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

En 2015, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que el riesgo de que ISIS u otro grupo extremista adquiriera armas radioactivas seguía siendo “una de las mayores amenazas a la seguridad mundial”, recordó la investigadora en un análisis publicado en el Foro Económico Mundial (WEF).

En el mundo existen 1.6 millones de kilogramos de uranio enriquecido (HEU, por su siglas en inglés). Para construir una bomba nuclear, los terroristas necesitarían 25 kilogramos de este material. Y no es imposible que la obtengan. En 2015, Estados Unidos concentraba solo 62,900 toneladas de uranio recuperable.

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Varios grupos han mencionado su interés en  juntar material para construir una bomba sucia. Osama bin Laden dijo en un discurso titulado la bomba nuclear del Islma que es “el deber de los Musulmanes preparar tanta fuerza como sea posible para aterrorizar a los enemigos de Dios”.

Incluso se han hecho intentos. En 2014, ISIS, tras capturar la ciudad iraquí de Mosul, tuvo acesso a dos partes de cobalto 60 asegurado en un almacén de la Universidad de Mosul. Este material poseía un nivel de radiación letal, que se usa para tratamiento de células cancerígenas, es el ingrediente principal de una bomba nuclear. Funcionarios del gobierno y expertos nucleares consideraron que ISIS falló en utilizarlo porque no pudieron determinar cómo acceder al material radioactivo sin exponerse a la radiación mortal.

Otro caso ocurrió en 2015, cuando los hermanos Khalid y Ibrahim el-BAkraoui, involucrados en los incidentes de Bruselas fueron capturados y asesinados, las autoridades secubrireron que ellos estaban viendo secretamiente a un científico nuclear belga que trabajó en la planta nuclear de Tihange con el objetivo de usar material del complejo.

En México han ocurrido múltiples episodios de robo de desechos radioactivos, pero la gran mayoría ha sido por robos a vehículos donde los ladrones desconocen el contenido.

A pesar de los incidentes y comentarios de personalidades como Obama, funcionarios y expertos rechazan que sea viable un acto de esta naturaleza. Beyza Unal, investigador en política nuclear de Chatham House dijo que no existe evidencia de que los grupos terroristas puedan construir un arma nuclear.

“Si bien el terrorismo nuclear es una preocupación, la mayoría de lso ataques se realizan con explosivos convencionales”.

La investigadora cita el informe de tendencias de terrorismo de Europol de 2017. El documento indica que el 40% de los ataques terroristas utilziaron explosivos provinientes de todos los países del mundo. En atentados como los de Reino Unido, la mayoría de atacantes ha utilizado cuchillos y automóviles para dañar a los transeúntes.

“Si los países están preocupados sobre el terrorismo nuclear, la mejor manera de mitigar este riesgo puede ser afinando la seguridad en sitios nucleares del gobierno y civiles, pero los gobiernos deben enfocarse en sus esfuerzos por combatir el uso de armas convencionales”, agregó.

 

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