Más allá de las medidas que implica activar la economía y las dinámicas sociales, cabe preguntarnos qué significa esta “nueva normalidad” que tanto se pregona, porque lo “nuevo” es nuevo y lo “normal” es normal, pero ni lo nuevo ni lo normal son necesariamente mejores.

Es evidente que este periodo de cuarentena y confinamiento ha traído consigo nuevas prácticas, dinámicas y hábitos para todas las personas, que invariablemente están incidiendo en la manera en que nos relacionamos entre nosotros, con los recursos y con el Planeta.

Y si bien siempre es tangible y notable cómo transformamos y afectamos a nuestro contexto a través de nuestras interacciones y nuestra relación con el mismo, en estos meses lo ha sido aún más, por lo que es conveniente observar en tiempo real cómo nuestras conductas están moldeando esta “nueva normalidad” para darnos cuenta de que, lejos de sacar una nueva y mejor versión de [email protected], se está traduciendo en una realidad que sigue potenciando lo peor de la “vieja” normalidad, a través del miedo y de las mismas desigualdades sistémicas de siempre.

Echemos un vistazo a las “novedades” normalizadas que se vienen:

Nuevas Discriminaciones.

En México y en el mundo se han sucedido distintos ataques contra el personal médico, que van desde negarle el acceso a transporte público a enfermeras uniformadas, hasta agresiones físicas y verbales contra personal sanitario. Discriminaciones como estas han sucedido en Jalisco, Puebla, San Luis y Ciudad de México.

Las agresiones y la discriminación a personal sanitario no son exclusivos de México, o de Latinoamérica, pues también se han registrado casos en Nueva York, Madrid, Colombia, India, Filipinas, etc.

Migrantes y refugiados también sufren las consecuencias sociales de la actual pandemia. A inicios de Abril, Médicos sin fronteras reportó que han brindado apoyo médico en refugios para personas en condiciones de hacinamiento, en espacios que además de ser pequeños, no cuentan con atención médica y/o servicios básicos como agua, lo cual los convierte en factores de riesgo para la propagación de enfermedades como el Covid-19.

Mientras tanto, Estados Unidos ha expulsado a más de 6,300 personas por su frontera con México, tras la aprobación de poderes de emergencia para frenar la propagación del Coronavirus; Charanya Krishnaswami, directora de Incidencia para las Américas de Amnistía Internacional ha señalado que “El presidente Trump está utilizando el discurso del miedo para justificar políticas racistas y discriminatorias cuyo único propósito es satanizar a las personas que buscan seguridad”.

De forma paralela, Donald Trump ha impulsado discursos de odio, señalando a asiáticos y migrantes como portadores del virus. Actualmente, en Matamoros, frontera de México y Estados Unidos, existen campamentos de migrantes donde viven más de 2,000 personas en espera de resolver sus solicitudes de asilo.

Las políticas migratorias, el control de los refugiados, y los discursos de odio han remarcado las desigualdades; como consecuencia, en Estados Unidos han aumentado los incidentes racistas, incluyendo ataques físicos y verbales no solamente contra personas latinas, sino también contra asiáticos y comunidad negra.

Ejemplos recientes de estas desigualdades son los casos de George Floyd, el hombre afroamericano que falleció el 25 de mayo en Minneapolis, luego de que un policía blanco le presionara el cuello con su rodilla durante más de 8 minutos y que ha impulsado una serie de protestas para visibilizar las desigualdades y la brutalidad policiaca, o bien, el caso de Giovanni López en México, un albañil de 30 años de edad, que fue arrestado por no usar cubrebocas en Jalisco y fue entregado muerto a sus familiares con lesiones en el cuerpo y un balazo en la pierna.

¿Puede volverse la salud un motivo añadido a la discriminación y desigualdad? Al Respecto, Bill Gates considera que las medidas para viajar irán más allá de las visas y los trámites actuales; mientras algunos especialistas ya especulan sobre la implementación de un pasaporte sanitario, Gates comenta sobre la posibilidad de que en países más ricos y preparados no permitirán el acceso a personas de países afectados, a menos que comprueben que son inmunes.

Nuevas Violencias de Género.

En el actual contexto de pandemia, la medida más efectiva que se ha tomado para reducir el número de contagios es el distanciamiento social/ cuarentena. Si bien el  #QuédateenCasa ayuda a aplanar la curva del Covid, también ha incrementado de forma exponencial la violencia de género porque quedarse en casa es, para muchas mujeres, un atentado contra sus vidas.

El hogar es uno de los lugares más peligrosos para las mujeres: de acuerdo con cifras de INEGI, el 67% de la violencia familiar contra las mujeres ocurre en sus propios hogares, y se estima que más del 37% de mujeres que han sido violentadas no denuncian por vergüenza o por miedo a las consecuencias.

En un informe presentado por ONU Mujeres, se alertó que en este contexto de emergencia “aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres”.

En México, las medidas sanitarias iniciaron a mediados de Marzo y hacia finales del mismo mes, las cifras de violencia en el hogar son alarmantes:

  • Las denuncias por violencia familiar se duplicaron y las llamadas a teléfonos de emergencia aumentaron un 60% a partir de marzo. En la primer semana de Junio, se ha reportado que debido al confinamiento, en marzo se registró un máximo histórico” de 26 mil 171 llamadas al 911 por violencia contra las mujeres; el total de llamadas durante el periodo enero – abril de 2020 es de 88,684 llamadas por violencia contra mujeres.
  • Ciudad de México es la tercer entidad del país con mayor número de denuncias, con 6 mil casos entre enero y febrero de este 2020.
  • Las solicitudes de asilo en refugios de mujeres han aumentado un 30%, según la Red Nacional de Refugios.
  • En el Estado de México las solicitudes de asilo en refugios aumentaron 40% y el único centro disponible se encuentra al 120% de su capacidad. En Aguascalientes aumentaron 50% los ingresos en un refugio para mujeres en la primer quincena de Abril.

Lo que ha mostrado este confinamiento es que la violencia contra las mujeres no está en pausa y que la cuarentena ha significado un peligro añadido para ellas.

Nuevas Faltas de Oportunidades.

En la primera semana de Abril se informó que debido a la contingencia actual por Coronavirus, se perdieron 346 mil 878 puestos de trabajo en México, y ante la contingencia, un estudio realizado en el país señala que más de 93% de las empresas han sufrido afectaciones económicas y el 87% de los empresarios está analizando despedir a parte de su personal.

En cuanto a la economía informal, la Organización Internacional del Trabajo apunta a que 1,600 millones de personas en el mundo perderán sus fuentes de ingresos, casi la mitad de la población activa a nivel mundial. Durante el primer mes de la contingencia, se perdieron más del 60% de los ingresos de los trabajadores informales.

Son millones las personas que quedarán fuera de la economía por causa de la pandemia, específicamente por temas relacionados a la informalidad de sus labores o a la conectividad con la que pueden realizar sus labores. Si algo dejó claro está pandemia es la división alarmante entre [email protected] que forman parte de la economía digital y [email protected] que dependen exclusivamente de la física.

A propósito de la educación, mientras que se ha anunciado el reanudamiento de programas escolares por parte de la Secretaría de Educación Pública, los datos de INEGI muestran que apenas el 56% de los hogares cuentan con conexión a Internet, elemento necesario para continuar con los programas educativos en distintos niveles, lo que acrecienta la brecha digital y limita el acceso a educación y al trabajo en tiempos de cuarentena.

Nuevo ambiente.

Por último y para nada menor, nuestra relación con el planeta. Es un hecho que nuestras sociedades están construidas desde una perspectiva androcentrista, donde sometemos, controlamos y expoliamos los recursos naturales en pro del “desarrollo”.

Durante estos meses hemos visto, leído o escuchado sobre todo lo que ha mejorado el medio ambiente y los reinos animal y vegetal por la desaceleración de la actividad humana.

Imágenes de delfines en venecia, aire limpio en China, aguas cristalinas en Brasil, playas limpias en Acapulco,  así como la presencia de animales en las ciudades: zorros, zarigüeyas y comadrejas en Colombia, cabras en Gales e incluso especies en peligro de extinción, como el jaguar, el hocofaisán, la tortuga laúd y los cocodrilos que han sido avistados en México. 

Que nuestro aislamiento provocó por un tiempo ínfimo y limitado que el resto de especies recuperaran espacio es un hecho. Sin embargo, está por ver si este confinamiento ha empezado a transformar nuestra forma de relacionarnos y de cuidar nuestros contextos y ecosistemas, pues desde finales de marzo se han encontrado miles de mascarillas usadas en islas cercanas a Hong Kong, así como en las calles y mares en ciudades de Francia, España, Grecia.

Las mascarillas, así como los guantes de látex y otros productos de un solo uso son un problema para el medio ambiente, para ejemplo, durante abril de 2020 se duplicó el uso de estos productos en hospitales, siendo que se desechan 28 toneladas recolectadas solo en un mes. Al momento, es incalculable la cantidad de desechos de personas que no requieren hospitalización, usan estos productos y no los desechan adecuadamente.

No podemos olvidar que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que cada cinco segundos se sigue erosionando una superficie de suelo equivalente a un campo de fútbol; a este ritmo, más del 90% de los suelos de la Tierra podrían degradarse para 2050.

Adicional a esto, la isla de basura en el pacífico sigue creciendo de forma exponencial; a finales de 2018 se estimaba que esa isla contenía cerca de 80.000 toneladas de plástico.

Si éstas son las “novedades” de esta próxima “normalidad” a la que deseamos volver, “the new normality is gonna be the same shit”.

No nos engañemos: es momento de abrir los ojos y de empezar a entender y dimensionar la gravedad del problema, y para ello resulta imprescindible que nos responsabilicemos del mismo y estemos dispuestos a hacer algo al respecto.

@nickonogués es Activista defensor de los Derechos Humanos y Medioambientales, divulgador creativo, consultor estratégico y fundador del Instituto #demachosaHOMBRES y MIRACLE, consultora experta en activismo empresarial.

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