En la constitución de una empresa familiar, las ilusiones de éxito y desarrollo parental juegan un papel importante. Sin embargo, es usual que con el paso del tiempo terminen por diluirse ante conflictos relacionados con el patrimonio, la gestión empresarial y la sucesión.

Los conflictos entre el personal o propietarios de una empresa pueden afectar notoriamente su estabilidad, principalmente si se trata de una empresa familiar, teniendo en cuenta que, más del 90% del total de las empresas del país son de carácter familiar.

Para hablar de conflictos es importante establecer que éstos se pueden definir como la dificultad que existe entre dos o más miembros de la familia que no comparten la misma visión frente a uno o varios temas específicos.

Hay toda una tipología que puede presentarse en cualquiera de los tres círculos que conforman la empresa, como son la familia, la empresa y la propiedad. En ese orden de ideas, los conflictos de la familia son más de tipo psicológico o también de tipo emocional, en los cuales se entra en conflicto simplemente porque un hermano no se entiende con otro, porque se presentó un divorcio o porque el padre favoreció más a un hijo que a otro en lo referente al poder o a la asignación salarial, solo por mencionar algunos bastante comunes.

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Hay conflictos en la empresa que se derivan de circunstancias en el manejo de la misma, como por ejemplo que un miembro de la familia se oponga a la valoración de la compañía o creerse la persona más idónea para manejar un cargo específico por el solo hecho de ser integrante de la familia.

En el aspecto propiedad hay una serie de conflictos derivados de los temas inherentes al patrimonio, como las políticas de distribución de los dividendos y la sucesión, porque no hay determinadas empatías o reglas claras de juego en diferentes temas referentes a la propiedad. Es importante tener en cuenta que los conflictos no son necesariamente negativos. Para muchas empresas familiares se constituyen en una oportunidad para crecer, desarrollar la empresa o encontrar nuevos caminos.

También hay conflictos mayores o irreconciliables, como por ejemplo cuando al pasar de la primera a la segunda generación dos hermanos tienen puntos de vista opuestos sobre el rumbo que debe tomar la empresa y en esos casos es mucho mejor venderla. O cuando hay un divorcio de alguno de los miembros y esto afecta el patrimonio de la empresa. En este tipo de casos, no hablaríamos de una resolución de conflictos sino de un mecanismo más radical mediante el cual se toman decisiones tajantes cuando estos procesos son bastante traumáticos.

Vamos a la raíz del conflicto

Lo más importante es entender cuáles son las causas que generan conflictos. En la práctica de la consultoría, es posible detectar que estos se dan de acuerdo con la posición en que se encuentra cada uno de los integrantes de la empresa. Es decir, una cosa es lo que quieren los miembros de la familia que no trabajan en la empresa y son propietarios, otra los miembros de familia que trabajan en la empresa y son propietarios, y otra los que no son propietarios, pero trabajan en la empresa y en un futuro esperan ser propietarios.

En un momento dado puede haber posiciones difíciles porque cada uno de estos grupos tiene intereses particulares, por lo que otro aspecto para tener en cuenta es establecer principios y valores que busquen el interés colectivo sin ir en contra de los intereses individuales. Cuando en una empresa hay diferentes tipos de propietarios y de trabajadores siempre puede haber conflictos latentes, por lo que otro aspecto importante para tener en cuenta es que los miembros de la empresa que administran el patrimonio familiar o el tema de recursos humanos estén atentos a hacerle seguimiento a cualquier situación que genere conflictos o simplemente roces.

Si bien no hay estadísticas que confirmen si en las empresas familiares se generan mayores conflictos que en las no familiares, sí hay algunos estudios que demuestran que el tema de los conflictos si cobra mucha importancia en las empresas de familiares, pues está comprobado que aquellas que han logrado sobrevivir por muchas generaciones y trascender es porque han generado unos mecanismos de resolución de conflictos efectivos.

Para lograr la resolución de los conflictos es importante tener en cuenta el tipo de familia y de empresa. En muchas familias es usual encontrar un tío o persona de reconocido prestigio y valores que siempre ha cumplido el rol de mediador porque es un personaje en el que la mayoría de los miembros cree y confía y que de alguna manera asume ese rol, entonces se le suele llamar para que sirva de mediador ante un conflicto que se da entre los miembros de la familia, pero que afecta directamente los intereses de la empresa.

En otros casos, cuando el conflicto es generado por el choque de intereses individuales de los diferentes miembros de la familia o de la empresa sobre decisiones trascendentales, es aconsejable recurrir a un asesor externo que tenga una posición objetiva frente a las partes en conflicto.

Es importante activar la capacidad transformadora de la familia, esta es la manera que tiene la familia de tomar acción y atacar el conflicto transformándolo en comportamientos constructivos que puedan ser de beneficio para la empresa y la familia.

 

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