Los ucranianos y quienes simpatizan con su causa nacional en todo el mundo pueden apoyar a los Angry Birds adquiriendo las pinturas de escenas bélicas y motivos patrióticos, pintadas sobre vainas cilíndricas de artillería, que ha sacado a subasta esta unidad militar de voluntarios que diseña, fabrica y utiliza en el frente sus propios drones.

Los Angry Birds ucranianos deben su nombre a la película y el videojuego del mismo nombre, y son la única unidad de este tipo en el Ejército ucraniano.

Desde el pasado domingo y hasta el 23 de octubre, los interesados pueden presentar sus ofertas en la página web de los Angry Birds, donde se exhiben fotografías de todas las piezas, con información sobre su significado y también sobre los artistas que las han pintado.

El precio de partida para todas ellas son 500 grivnas, unos 13 euros al cambio. Para pujar por cada una el interesado debe mejorar la cantidad que se esté ofreciendo en al menos otros 500 grivnas.

Entre los temas a los que están dedicadas las más de setenta vainas pintadas que se ponen a la venta destaca la tradición ucraniana. En una de las piezas, titulada ‘ucranianas’ y firmada por Yevgenia Kostiuk, aparecen cuatro mujeres cogidas de la mano y vestidas de manera tradicional.

‘ucranianas’ es, según la descripción de la obra, un homenaje a “las mujeres que hoy apoyan desde la retaguardia” mientras se ayudan unas a otras.

Otra de las vainas representa una escena nocturna de guerra en la que se ve a soldados en acción bajo un cielo estrellado que ilumina sus siluetas.

El bordado de las blusas ucranianas es un elemento recurrente en muchas de las obras, en las que también pueden verse tanques, aviones, granadas y otros tipos de material con el que millones de ucranianos se han visto obligados a familiarizarse desde el comienzo de la agresión rusa.

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Ucranianos subastan arte de guerra para apoyar a unidad de voluntarios que fabrican sus propios drones

Angry Birds Ucrania Arte de Guerra subasta
Arte de guerra ucraniano en subasta Foto: EFE/Marcel Gascón

Una de las vainas más coloridas está presidida por el Maestro Yoda de la Guerra de las Galaxias, un personaje de ficción conocido por su poder que el jefe del Ejército ucraniano, Valeri Zaluzhni, ha exhibido en uno de sus parches en muchas apariciones públicas.

Quien esté estos días en la capital ucraniana puede ver las piezas expuestas en el Museo de la Fortaleza de Kiev, un lugar histórico profundamente ligado a la épica historia de Ucrania de conquistas y resistencia.

La exposición fue inaugurada este domingo en un acto que tuvo como protagonista al Backfire, el dron más efectivo y sofisticado de los desarrollados por los ingenieros, empresarios, programadores y empleados de otras industrias civiles que el comandante de los Angry Birds, Ilia Shpolianski, juntó al comienzo de esta guerra para crear la unidad.

“Recaudamos dinero para producir otros cinco Backfire” que se sumen a las unidades que ya utilizan los Angry Birds en las zonas del frente en las que están presentes, explicó Shpolianski en el evento junto a uno de estos aparatos no tripulados traído desde la zona de combate para que pudiera verlo el público.

Entre selfies con esta ‘ave de guerra’ con un radio de acción de 35 kilómetros, asistentes de todas las edades dejaban escritos con rotulador en las alas sus mensajes a las fuerzas ocupantes rusas sobre cuyo equipamiento militar descargan los Backfire los 3.6 kilos de explosivo que es capaz de transportar este dron.

Mientras, sobre uno de los viejos muros de ladrillo marrón de la Fortaleza, se proyectaban imágenes, tomadas por otros drones creados para labores de inteligencia, de algunas misiones exitosas de este modelo de dron desarrollado sin ayuda del Estado que golpea regularmente a personal, artillería y edificios que utilizan las tropas rusas.

Debajo de esta pared los visitantes más curiosos prueban ante una pantalla con un mando de consola el simulador con que los Angry Birds entrenan a centenares de pilotos en el uso de aparatos no tripulados.

Los integrantes de la unidad trabajan para que el Backfire se produzca a una escala cada día mayor y entre también en la dotación de otras unidades del Ejército.

La idea de fondo es ganarle la carrera tecnológica a Rusia para reducir al mínimo la exposición de las personas al horror y los riesgos de una guerra para preservar la independencia que en Ucrania asumen como larga, inevitable y dolorosa.

Con información de EFE.

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