Por: Eugenio Gómez Alatorre* y Ana Carolina Muñoz Morales**

Es frecuente escuchar a mujeres decir “que mi trabajo hable por mí”. En este artículo te explicamos por qué, si bien, el trabajo habla del talento de una persona, no es la única “voz” que debes usar si quieres avanzar en tu carrera.

La visibilidad es un componente clave para construir una carrera en Alta Dirección. Las decisiones sobre los ascensos y asignaciones, frecuentemente se toman con base en mecanismos informales, por lo que es necesario “estar presente” como candidato elegible.

¿A qué nos referimos con visibilidad? A que el talento y potencial de las personas sean conocidos en la organización, lo cual se puede potenciar a través de acciones de auto-promoción. Ser “visible” en el trabajo permite a las personas mostrar sus habilidades, obtener asignaciones de mayor importancia, construir relaciones estratégicas y obtener patrocinadores. Cuando los talentos son comprendidos, es más probable que una persona sea llamada para tareas relevantes que contribuyan a crecer en su carrera.

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Diversos estudios indican que las mujeres tienden a sentirse menos cómodas realizando acciones de auto-promoción y prefieren que su trabajo sea el único portavoz de su talento. Asimismo, la mayoría de las mujeres tiende a dar por sentado que sus superiores notarán sus habilidades e intuirán sus ambiciones acerca de ser tomada en cuenta para promociones, pero sus contribuciones son frecuentemente pasadas por alto. Esta “invisibilidad” limita el avance profesional de muchas mujeres y ayuda a explicar por qué los niveles superiores de las organizaciones siguen siendo predominantemente masculinos.

¿Cómo aumentar la visibilidad?

Existen varias formas de aumentar la visibilidad en la organización, a través de las cuales se puede mejorar la impresión que tienen las personas del entorno sobre nuestro talento y potencial. Aquí mencionamos algunas acciones que pueden ayudar a aumentar la visibilidad de las mujeres en los corporativos:

1. Dar importancia a las redes de influencia. Cultiva conexiones en ámbitos variados y establece relaciones profesionales con personas dentro y fuera del área de trabajo. Compartir logros y aspiraciones contribuye al conocimiento del talento de una persona.

2. Comunicarte claramente. Por lo general asumimos que, si trabajamos duro, los demás lo notarán; sin embargo, eso pasa en contadas ocasiones. Ayuda a tus colegas y superiores a comprender tu carrera y tus objetivos a través de una narrativa clara en la que expongas de manera concisa cuáles son tus experiencias, fortalezas, habilidades y metas. Puede ser de gran ayuda desarrollar estos puntos como si fuera un pitch de negocio.

3. Compartir tus ideas públicamente. Intenta que tus ideas vayan más allá del círculo de personas que trabajan directamente contigo. Involucrarte en actividades de la organización en que se pueda aportar contenido relevante y “tener voz”, pueden ser oportunidades valiosas para demostrar habilidades a quienes no conocen tu talento.

4. No tener miedo al “reflector”. Aprovecha al máximo las oportunidades de tener espacios en medios de comunicación o de participar en conferencias y paneles, pues son una plataforma para ganar visibilidad al interior y exterior de la organización. De igual forma, las redes sociales son una herramienta para aumentar la visibilidad; aprender a usarlas y generar contenido interesante puede contribuir a construir una imagen de liderazgo.

Por otro lado, existen algunas acciones que los directivos en las organizaciones pueden llevar a cabo para contribuir a la construcción de carreras exitosas para las mujeres:

1. Valorar todas las formas de liderazgo. El talento no tiene género. Evitar las definiciones estereotípicas de liderazgo ayuda a que las contribuciones de las mujeres sean valoradas sin que ellas tengan que modificar su estilo. Esta orientación no solo puede ayudar a las mujeres a avanzar en su carrera, sino que también beneficia a la organización.

2. Orientar la cultura organizacional. Las organizaciones pueden evitar los sesgos que penalizan a las mujeres que son asertivas y auto-promotoras, características que benefician a la organización. Esto se puede lograr por medio de una cultura organizacional orientada hacia la promoción de la diversidad.

3. Distribuir las tareas secundarias equitativamente. Evitar asignar tareas de segunda importancia únicamente a las mujeres, así como evitar solicitar voluntarios para realizarlas. Se ha demostrado que se tiende a asignar tareas de baja visibilidad a las mujeres y esto no favorece su ascenso.

El trabajo dedicado, el liderazgo y el talento hablan de forma en que la visibilidad y la auto-promoción aisladas, no pueden hacerlo. Sin embargo, estas herramientas de visibilidad son “amplificadores” que crean resonancia sobre las habilidades y el capital humano que muchas veces se esconde en el trabajo que pocos ven. El objetivo de las estrategias de visibilidad es que el talento sea mejor conocido, reconocido y apreciado.

La próxima vez que pienses que tu trabajo “hablará” por ti, te animamos a que tú también lo hagas: habla tú misma.

*Director del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE.
**Colaboradora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección.

 

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