Resulta demasiado ingenuo o idealista pensar que China podría ser un aliado comercial de México. No hay que perder de vista que ambos países compite por ganar el mercado estadounidense.

 

 

Por Jimena Esquivel Leáutaud, académica del Departamento de Estudios Internacionales de la Ibero

PUBLICIDAD

 

 

La visita del nuevo presidente chino, Xi Jinping a México, en el marco de una visita más amplia al continente americano, resulta significativa para la política exterior de nuestro país y lanza una señal positiva en lo que a la relación bilateral se refiere.

Se trató de la primera visita de Estado del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, a tan sólo dos meses de distancia de que él visitara a este gigante asiático y participara en el Foro Empresarial de Boao. La visita tuvo como objetivos fortalecer el diálogo político e impulsar los intercambios económicos, buscando destrabar algunas negociaciones comerciales entre ambos países y reducir el enorme déficit comercial de México, cabe destacar que actualmente China es el país del que más importamos.

Sin embargo, la visita se inscribió también en el marco de un impulso más sólido a la cooperación con diversas regiones del mundo, donde pueden ser significativos los avances que se logren en materia del intercambio turístico, educativo, científico, tecnológico y cultural entre las dos naciones.

Resulta demasiado ingenuo o idealista pensar que China podría ser un aliado comercial de México, más bien habría que no perder de vista que ambos países se encuentran compitiendo por ganar el mercado estadounidense y, en el caso de México, nuestros niveles de competitividad están por debajo de los del país asiático, aunque resulta un punto a favor nuestra ubicación geográfica.

A pesar de que el presidente Peña Nieto subrayó el deseo de “dejar atrás el paradigma eventual de competencia para alcanzar uno de mayor complementariedad, sinergia y beneficio mutuo”, habrá que esperar a ver si esto no se queda en una mera intención, pues en este momento parece bastante difícil alcanzar un equilibrio en nuestra balanza comercial con China.

Por otro lado, muchos analistas y especialistas internacionales destacaron el hecho de que en este primer viaje al continente americano, Xi Jinping no visita Cuba ni Venezuela, países tradicionalmente aliados de China, al menos en el tema ideológico, y en cambio sí lo hizo a tres de los países más cercanos a Estados Unidos en América Latina y El Caribe: México, Costa Rica y Trinidad y Tobago. La pregunta que surge entonces es por qué.

Hay quienes señalan que se trata de un presidente chino que impulsará más el comercio que la política, otros destacan que si las tendencias continúan como hasta ahora, China será el principal socio comercial de Latinoamérica en un futuro muy cercano e, incluso, hay quienes señalan que esta visita a América significa un mensaje directo a Estados Unidos para decirle al presidente Obama que China es capaz de competir e inmiscuirse directamente en su zona de influencia.

Sea cual sea el motivo, esta visita es muy importante para México. Aún es muy rápido para analizar los beneficios y logros, pero se puede empezar a hablar ya de algunos primeros resultados, como el hecho mismo de modificar los términos de la relación bilateral, pasando a una de Asociación Estratégica Integral que tiene implicaciones políticas y diplomáticas, pues significa el reconocimiento de una sola China por parte de México, donde tanto el Tibet como Taiwán forman parte del territorio de este gigante asiático.

Se prevé que la mejoría en las relaciones políticas y diplomáticas pueda beneficiar las exportaciones del sector agropecuario mexicano y derivar en mayores inversiones industriales chinas en México, lo cual es una forma concreta de mejorar la balanza comercial entre ambos países.

Más allá del resultado político y diplomático, y de las oportunidades de inversión extranjera en el país, están los diferentes acuerdos firmados entre ambos en materia de cooperación energética, minería, industrias emergentes, fortalecimiento de la cooperación en construcción de infraestructura, convenios de colaboración académica entre diversas instituciones, la ampliación de becas gubernamentales para estudiantes mexicanos y la instalación del primer centro de Cultura China de toda América Latina y El Caribe, que se ubicará en México.

Finalmente, se puede destacar que la política exterior mexicana de la administración actual tiene muchos retos, uno de ellos tiene que ver con la diversificación de nuestras relaciones exteriores, tratando de ver más allá de Estados Unidos. Recordando lo que el presidente Enrique Peña Nieto dijo en su discurso de toma de posesión, sobre que México debía ser un país con “participación propositiva en el mundo” y la necesidad de tener una “diplomacia moderna e innovadora”, la visita del presidente Xi Jinping a México es un primer paso para dejar de ver a China como un enemigo y empezar a entender el enorme potencial que puede tener una relación más bien de asociados, que no es nada sencilla y requiere de madurez y mucho cuidado. Asimismo, China puede ser la puerta de entrada para que México se acerque más a Asia, región en ascenso creciente en los últimos años y con la cual urge elaborar agendas integrales.

 

 

Contacto:

@PrensaIbero

www.ibero.mx

[email protected]

 

Siguientes artículos

Decisiones al final de la vida
Por

¿Qué decidir hacer con un enfermo terminal en la familia? ¿Hasta dónde seguir o detener el tratamiento? ¿Cómo lograr una...