La Academia nominó al Oscar tres películas relacionadas con la ciencia y la tecnología: dos historias reales que cambiaron al mundo, La teoría del todo y El código Enigma, y Boyhood, que narra el pasar de la vida de un hombre de la niñez a su juventud.

 

La entrega número 87 de los premios Oscar se avecina y la industria tecnológica se hace presente con mayor fuerza. Más allá de los efectos especiales e impresionantes transformaciones que se logran gracias a ésta, su importancia radica en las historias que hoy alberga. Desde el origen de los grandes detonantes científicos y tecnológicos hasta una sociedad transformada y conectada. La industria del cine voltea su lente a los grandes inventos que cambiaron al mundo, las mentes detrás de éstos, y los detonantes políticos, económicos y sociales que provocaron: historia digna de un Oscar.

Seguramente todos vimos en 1998 la película Tienes un e-mail, uno de los primeros filmes que contaron historias a partir de las tantas posibilidades que ofrece la world wide web.

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El 2010 fue el año en que se comenzaron a narrar historias verídicas. Conocimos el origen de la gran empresa que tuvo a bien conectarnos y sacarnos del oscuro mundo del anonimato; hoy todos somos alguien, aunque sea en Facebook: La red social.

Tres años después, en 2013, se plasmó en celuloide la vida de un hombre que revolucionó la tecnología con una manzana: Jobs. Este filme dejó ver el lado poco amable del famoso creador de Apple, reflejo de que las mentes brillantes no tienen nada de común ni de corriente. Su legado fue una nueva forma de pensar. La primera película contó con varias nominaciones al Oscar, haciéndose acreedor a tres. Jobs no contó con la misma suerte.

Ella es otro de los filmes galardonados en 2014, que si bien no es una historia verídica, no dista mucho de llegar a serlo. La película relata la vida de un hombre hiperconectado que resuelve gran parte de su vida gracias a su celular con un sistema operativo capaz de interactuar con los humanos; una especie de Siri corregida, aumentada y personalizable. La trama se torna interesante cuando él se enamora de dicho sistema operativo.

 

De la ficción a la realidad

Este año en particular, la Academia nominó tres películas relacionadas con la ciencia y la tecnología. Dos historias reales que cambiaron al mundo: La teoría del todo y El código Enigma. Y una más que muestra el pasar de la vida de un hombre de la niñez a su juventud: Boyhood.

Una mente como la de Stephen Hawkins no sólo es capaz de hacer  aportaciones a la ciencia, escribir libros y dictar conferencias. Su mente lo hizo capaz de sobrevivir a una enfermedad degenerativa (esclerosis lateral amiotrófica) y vivir por la ciencia. La tecnología lo ayuda a expresarse con una máquina mientras él realiza aportaciones científicas a través del único órgano que necesita para hacerlo: su mente. La teoría del todo muestra la vida de este gran científico; su lucha física y mental por trascender.

Una máquina bautizada como Christopher evitó que la Segunda Guerra Mundial se extendiera durante años. Salvó de la muerte a cientos de miles de personas. Aun así, su creador, Alan Turin, fue acusado por ser homosexual, hecho que lo llevó más tarde al suicidio. Esta creación logró descifrar el código Enigma, un sistema de comunicación de los nazis. Además, sentó precedentes para el desarrollo de las computadoras digitales. Su descubrimiento fue dado a conocer después de 10 años, por tratarse de un secreto de Estado. No fue reconocido en su momento, aunque sí juzgado por sus inclinaciones sexuales.

Si bien Boyhood cuenta una historia simple, sin drama de por medio, destaca por ser una película filmada durante 12 años para reflejar de manera fehaciente el paso de la niñez a la adolescencia de un hombre. La narrativa permite observar la evolución de la vida a la par de los avances tecnológicos. La vida de un millennial que pasa de jugar videojuegos con sus amigos a chatear con su novia por el teléfono celular.

Hoy Hollywood cuenta historias reales resultado de una individualidad particular. Hoy Hollywood se remonta a los orígenes científicos y tecnológicos que resultan en quienes somos: la realidad rebasó a la ficción.

El Oscar merecía un lugar en este espacio. En la siguiente entrega retomaremos el serial Paradigmas Tecnológicos con el número IV.

 

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