México: reformas dolorosas vs. estancamiento mortal

Foto: Reuters

El gran reto de todos los sectores es enfrentar los cambios con visión al futuro. Las reformas estructurales deben plantear una nueva realidad que para algunos resultará dolorosa.

 

Forbes inicia en México su publicación en línea y tengo la fortuna de comenzar con ellos una colaboración semanal. La intención de este blog es hacer el análisis e iniciar el dialogo con todos ustedes sobre los retos y las oportunidades que presentan las decisiones políticas para el mundo de los negocios.

Uno de los temas centrales en la vida política del país y que está redefiniendo el equilibrio y las relaciones entre el sector público, empresarial y social, es la posibilidad de que se logren las reformas estructurales.

El gobierno de Enrique Peña Nieto, por lo que se ha visto, tiene toda la intención de lograr los consensos políticos necesarios para que se autoricen, de alguna u otra manera, las reformas que se necesitan; la coyuntura para México es ideal.

Por la parte externa, la incertidumbre económica mundial pone al país en un lugar privilegiado al tener  una economía fuerte y, siendo uno de los líderes de los llamados mercados emergentes, hoy todo el mundo voltea a ver a México, lo cual permite que la percepción internacional de inseguridad en el país deje de ser el tema central.

En el contexto interno, todos los sectores están conscientes de que es necesario llevar a cabo las reformas, pero esto genera grandes conflictos ya que nuestro país tiene monopolios públicos y privados y las presiones para definir los esquemas de reformas van a ser muy complicados. Sólo basta ver lo que pasa en el sector energético y en el de telecomunicaciones para entender la complejidad.

Estas situaciones presentan al mismo tiempo dilemas para el país. En el sector empresarial, por ejemplo, hay empresas que han crecido bajo el esquema de concentración económica; sin embargo, este crecimiento, al no tener competencia, ha dejado de lado la adopción de nuevas tecnologías, situación que presiona a estos mercados y a la larga puede empezar a frenar el desarrollo.

Eso implica que, en algunos casos del sector privado, será necesario implementar grandes acciones de desconcentración y sin duda pueden ser dolorosas, pero necesarias.

Al mismo tiempo, los empresarios deberán de enfrentar la necesidad de hacer fuertes inversiones. Claro, son para el futuro, pero al venir de mercados monopólicos les puede costar un poco de trabajo entenderlo.

Aunado a ello, estos sectores también deberán de enfrentar el cambio de algunos regímenes especiales en cuestión de impuestos, situación que podrá ser muy compleja; de ahí que el empresario, hoy ante la coyuntura, necesita entender que las reformas implicarán romper paradigmas.

En el caso de los monopolios públicos, el asunto es a la inversa, las desconcentraciones suenan a privatización y, en sectores tan delicados como el energético, el nacionalismo rampante aparece como el gran fantasma que pudiera frenar el crecimiento y el desarrollo tan necesario para hacer que el país avance y pueda enfrentar los vaivenes del futuro.

Estos dilemas y estas coyunturas hacen que el gobierno deba operar políticamente de manera quirúrgica, ya que además de los involucrados directos, están también los intereses de algunos sectores sociales, en particular los sindicatos que son parte de la ecuación y de manera muy precisa se han convertido en poderes facticos que pueden ver también lastimados sus intereses.

El gran reto de todos los sectores en México es grande: el del gobierno es de retomar la rectoría del Estado, lograr los consensos en la clase  política y hacer que se cumpla la ley.  Por su parte, los retos de los empresarios son enfrentar los cambios con visión al futuro, innovación y creatividad y, para el sector social, adecuarse a las nuevas circunstancias que a la larga generarán mayor bienestar.

El problema es que al país hay que sacarlo de la zona de confort que está haciendo que nos frenemos poco a poco. En este contexto la pregunta que nos debemos hacer todos los mexicanos es: ¿Estás dispuesto a cambiar?