Las reformas estructurales modificaron el entorno económico político, económico y social del país, pero todavía quedan temas pendientes que para los sectores más importantes de la economía son cruciales: el combate a la corrupción, la procuración de justicia y el pleno Estado de Derecho son sólo algunos.  Esto apenas comienza…

 

 

Por Ruth Mata y Ana Paula Flores

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Necesitamos que México construya la plataforma de desarrollo para las personas en el conocimiento, en las capacidades, en las habilidades técnicas y en los valores para la vida, y eso significa la Reforma Educativa y las transformaciones que dentro del modelo mexicano de educación necesitamos transformar”, dice en entrevista Juan Pablo Castañón, actual presidente del Consejo Coor­dinador Empresarial, CCE.

Este escenario presenta uno de los retos más importantes: que la reforma educativa sea incluyente, nacional y prospectiva, en donde todos los actores participen de manera muy activa. En el caso de las empresas, explica Castañón, éstas deben involucrarse para participar en la creación de nuevo talento expresando las habilidades que las industrias requieren.

Las reformas en materia eco­nómica deberán impactar en los indicadores, como en la producción petrolera, la energética, la gene­ración de empleos, de tecnologías mexicanas, conocimiento, oportunidades de movilidad social y posibilidades de crecimiento. Y esta labor no se logra en solitario. Al respecto, explica Castañón, las empresas mexicanas deberán también crear tecnología, y esto pueden lograrlo también a través de la articulación empresarial con las micro, pequeñas y medianas empre­sas en sectores de reciente apertu­ra, como es el caso del energético y de telecomunicaciones. El objetivo, explica, es crear oportunidades.

“Una tercera dimensión de las reformas es el Estado de Derecho, de certeza jurídica; instituciones que hagan cumplir la ley y que penalicen el incumplimiento de la propia ley, es decir, que haya una culturización pro cumplimiento de la legalidad, del orden, de las reglas, y eso signifi­ca fortalecimiento de nuestras insti­tuciones. Significa que combatamos la corrupción y la impunidad. Urge una impartición de justicia expedita, cuántas personas tenemos que son inocentes, que están en las cárceles esperando un juicio y a lo mejor pueden pasar cuatro o cinco años. Necesitamos una impartición de jus­ticia incluyente e independiente del estatus social de la persona”, dice.

Fortalecer el mercado interno es otra de las grandes necesidades. Para el líder empresarial, esto deberá significar que las Pymes tengan la capacidad de ser competitivas globalmente. “Entonces necesitamos que las empresas tengan el espacio para poder invertir en tecnología, acceso al capital y desgravamiento administrativo. En México, 95% de las empresas tienen menos de diez trabajadores, de los diez, la mayor parte se dedican a atender la regu­lación. Tenemos que simplificar las regulaciones y hacer una regulación tipo base cero”.

El objetivo sería que las empre­sas tuvieran más tiempo y energía para crecer y no sólo con mayor acceso a crédito, sino con acceso a capital como con bursatilizacio­nes, bonos, capitales de tipo ángel, fondos de capital para empresas pequeñas, capacitación para incor­porar nuevas tecnologías y certifi­caciones para ser competitivos de manera global, explica.

“Ha sido una discusión todo el año y lo será en 2016. Estamos conscientes de que el salario míni­mo es un indicador indispensable dentro de la misma economía. Tenemos que seguir insistiendo en que la política pública apo­ye las prestaciones sociales que vayan sobre producti­vidad y planes de previsión social. Una vez deslinda­do el salario mínimo (en proceso), tenemos que encontrar una forma en que no trastoque a la economía. El ejecutivo lanzó en 1981 un decreto de incremento en salarios mínimos 30, 20 y diez por decreto en marzo… para diciembre, la inflación había sido de 90% y terminamos perjudicando al trabajador. No puede ser por decreto, tiene que ser un responsable diálogo constructi­vo”, concluye.

 

De lo estructural a lo microeconómico

El reto para el 2016 y los años por venir es lograr el aterrizaje de las re­formas estructurales a la microeco­nomía, entonces vienen las leyes y reglamentos: “El gran reto es lograr la plenitud, que las reformas logren todo lo que nos habíamos imagina­do y que en cada una de las áreas logremos que esta visión estructural aterrice en el equipo de cada una de las empresas”, dice Gustavo De Hoyos Walther, presidente nacional de la Coparmex.

Sin embargo, explica, el reto también está al interior de las empresas. Al respecto, menciona que desde mayo del 2015 la confe­deración lanzó el proyecto “Nueva cultura empresarial” que tiene como objetivo transmitirle al empresa­riado mexicano la necesidad de adaptarse a un entorno cambian­te, reconocer que los modelos de negocio que por años funcionaron dejarán de ser exitosos en los próximos años y que requie­ren invertir mucho más en las personas para enfrentar los nuevos desafíos.

“La gran asignatura pendiente en materia de competitividad tiene que ver con el entorno fiscal. Hemos empezado a hablar de que el país nece­sita una refundación de su sistema fiscal; es un siste­ma que vemos agotado, en donde ni el gobierno está recaudando lo que necesita para poder cumplir con sus funciones, y los particu­lares por nuestro lado pensamos que es un sistema muy com­plejo, que genera incertidumbre y que no promueve la reinversión”, explica.

De Hoyos Walther opina que se requiere de un sistema fiscal ami­gable que le permita a los pequeños empresarios una transición tersa de la informalidad a la formalidad, que no represente un gasto, sino un beneficio. “Debemos encontrar caminos para que si estás en la formalidad tengas al alcance mucho mejor financiamien­to, que si estás de este lado puedas encontrar a la banca que esté dispuesta a otorgar financiamiento, a fondos, por parte de instituciones públicas, para que a través de financiamientos puedan llegar con tasas más competitivas, sin garantías y es donde me parece que el sector público puede hacer mucho”, dice.

La creación de nuevas empre­sas todavía es un trámite engorroso: “Dimos recien­temente en la Cámara de Diputados un paso que me parece que apenas estamos aquilatando… La Cámara de Diputados aprobó una iniciativa de reforma a la Ley de Sociedades Mercan­tiles conforme a la cual va a ser posible que las empre­sas se constituyan como sociedades en un solo día sin pasar por Notario Público y con una sola persona sin tener que andar buscando a que la abuelita firme para que sean dos o tres socios. Entonces esto es una muestra muy clara y muy senci­lla de cómo adecuando simplemente la legislación se puede permitir más agilidad en el proceso de hacer negocios”.

La corrupción es una problemáti­ca nacional. En este sentido, explica, se llevó a cabo la reforma a nivel constitucional del Sistema Na­cional Anticorrupción: “Este es apenas el primer paso de 18 que hay que dar. Necesi­tamos como mínimo 17 leyes federales que tienen que modificarse, esperaríamos que fuera en el primer trimestre del año para que tengamos un país mucho más blindado con los temas de corrupción”.

Y es que si bien este no es un fenómeno exclusivo de México, lo que sí preocupa es que el tema de impunidad sí diferencia al país. Para el dirigente de la Coparmex, México tiene un gran reto como país en el tema económico debido a que durante el presente año no se vislumbra una mejora sustancial en los precios del petróleo: “No podemos perder el equilibrio, entonces vemos con preocupación que desde 2012 ha habido un au­mento en el endeudamiento público y hay un déficit fiscal creciente y entonces nuestra preocupación y nuestra acción va a ser para que por encima de cualquier exigen­cia a corto plazo preserve­mos la estabilidad. Muchas de las cosas buenas que están sucediendo en el país, como la llegada de inversión, es porque se ve estabilidad en la parte macroeco­nómica, entonces hay que apretarse el cinturón. Entendemos que no hay mucho de dónde cortar, pero entendemos que el sector público sea mucho más eficiente en su ejercicio del gasto para que en un ambiente que desafortunadamente va a durar varios años de restricción económica logremos mantener una disciplina… y también que los recursos sean utili­zados de manera pertinente, eficaz y transparente”, concluyó.

 

El reto de los 5 millones

En México se produjeron 3,400,000 unidades durante el 2015, de los que se exportaron 2,700,000. Estas son cifras nunca antes vistas, opina Eduardo J. Solís, presidente ejecuti­vo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, AMIA. Y para el año 2020 la cifra será de cinco millones de unidades por año: “Este crecimiento de producción estima­do tiene una muy importante carga de retos que tenemos que atender y hoy, la producción se ha llevado a cabo de la mano con el sistema educativo por ejemplo”, dice. Al respecto, explica que se requerirá garantizar el flujo adecuado de mano de obra de clase mundial que no sólo cubra los requerimientos técnicos.

Otro de los retos en materia es la investigación y el desarrollo: “Me parece que toca hablar de la parte más alta de la cadena de valor, que es investigación, innovación y desa­rrollo. Mientras que en un centro de ingeniería en Estados Unidos el promedio de edad es de 55 años, el nuestro está en 27 años… Necesitamos aprovechar ese bono demo­gráfico pero desde las aulas, desde la academia, formar ingenieros que vayan a dedicarse a investigación y desarrollo; por ejemplo, un Centro de Ingeniería como Continental, una empresa alemana proveedo­ra de primer nivel de la industria automotriz, empezó el Centro de Ingeniería a principios del año pasado y hoy tiene más de mil inge­nieros trabajando en Guadalajara en investigación y desarrollo… Esto es un ejemplo de que rápidamente se puede crecer en ingeniería”.

Otro de los retos que tiene el sector de frente es el relacionado con la logística: “Somos un país que el 83% de lo que fabrica lo expor­ta, también importamos partes, componentes y vehículos desde el extranjero, por eso tenemos que asegurar la capacidad de puertos, de aduanas, de carreteras, de ferroca­rril, vamos… tenemos que asegurar una movilidad de nuestras partes, componentes y vehículos tal, que no se generen cuellos de botella”. Eduardo Solís es muy enfático en señalar que hoy no existen cuellos de botella, pero que para mover cinco millones de unidades en 2020 con todas sus partes y componentes no sería suficiente con los recursos que contamos hoy.

“En el tema de ferrocarriles, ne­cesitamos más carros de ferrocarril, existe la vía, pero se necesitan ca­rros y es un tema de qué es primero ¿la demanda o la oferta?”. Eduardo Solís lo tiene muy claro, la demanda va a existir.

“A nosotros nos urge que el Pro­grama Nacional de Infraestructura se dé y continúe después del 2018, porque nuestro crecimiento va a ser de aquí al 2020”, comenta Solís.

El tercer reto que vislumbra es en la cadena de suministro y, aunque la califica como robusta y fuerte, y que de hecho ha sido uno de los mayores atractivos para la inversión extranjera no puede opa­car su brillo: “A nivel de proveedor primer nivel, tenemos una muy importante cadena que atiende a la demanda del fabricante de vehícu­los, el problema es que a ni­vel de proveedor segundo nivel, alrededor de entre 85 y 90% lo importamos. En ese proveedor segun­do nivel es en donde tenemos una enorme oportuni­dad y ahí está el reto. Creo que tenemos que subir a la pequeña y mediana empresa a tan importante boom de nuestra industria”. En este sentido, sólo cerca de 10% de lo que un proveedor de segun­do nivel utiliza en insumos es de origen nacional.

Más que un reto, explica, esto es una oportunidad: La Secretaría de Economía lanzó el Programa ProAuto Integral que justo debe empezar a dar resulta­dos durante este año, y consiste en apoyar a los proveedores nacionales con financiamiento a proyectos y en incrementar la colaboración entre los sectores público y privado: “Esto es con la enorme responsabilidad de buscar que estas deficiencias que tenemos en la proveeduría de segundo nivel se convier­tan en oportunidades grandes para nuestra Pyme. Están con­centradas en unas cuantas áreas de procesos que necesitamos y que estamos trayendo de fuera: maqui­nados, forja, fundición, inyección de plástico, estampados, moldes y herramentales… Tenemos maquina­dos en México, sí, pero no están en el estándar de lo que requerimos y por eso arriba del 85% lo estamos im­portando, y estamos hablando de cantidades fuertes, en ma­quinados estamos importando arriba de 10,000 millones de dólares. Estos procesos, que si bien los tenemos en el país, mu­cho lo estamos trayendo de Estados Unidos”, dice.

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El año de las pequeñas grandes obras

Para el sector de la construcción la verdadera reforma será adecuarse a una nueva cultura de contratismo con el gobierno: “Pareciera ser que todo es el gobierno, cuando en el sector de la construcción la parte más importante de inversión viene del sector privado”, explica Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Cons­trucción (CMIC). En este sentido, ex­plica, se requieren empresas mejor capacitadas y demostrar que pueden ser más competitivas.

Para Arballo, en los años 2016 y 2017 se desarrollarán obras de menor tamaño, con algunas excepciones, explica: “Las obras mayores se van a componer de una parte importante de inversión privada porque van a venir puertos, va a venir lo de las zonas económicas es­peciales; y gran parte de ese dinero va a venir del sector privado”.

La CMIC, durante 2016 impulsa­rá que continúen las asociaciones y consorcios, la capacitación y que las empresas no dejen de gestionar con los tres niveles de gobierno: “No todo está centrado en el DF (Ciudad de México), nos está pasando en los estados, sobre todo que atiendan a las empresas que tradicionalmente han estado… Empresas de trienio o de sexenio… bienvenidas todas las empresas nuevas que se incorporan a esta industria, pero no por favo­ritismos, sino que sea por competitividad, y en ese sentido es donde estamos trabajando como cámara”.

Para Arballo es importante sim­plificar los procesos licitatorios, la búsqueda de esquemas alterna­tivos que permitan la realización de obras de infraestructura, el correcto funcionamiento de los esquemas ya implementados como las Asociaciones Público Privadas, la Fibra E y los Certificados de Proyectos de Inversión, la apro­bación por los legisladores del proyecto de Reformas y adiciones a la Ley de Obras Públicas y servi­cios relacionados con las mismas. Resalta la necesidad de reforzar la transparencia y certeza en la asignación de obra.

 

Acceso e inversión en salud, los retos de 2016

Cristóbal Thompson, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), considera que los grandes retos de 2016 consisten en aumentar el acceso efectivo a las innovaciones farma­céuticas –que sólo alcanza al 10% de los usuarios del IMSS, ISSSTE y Seguro Popular– e incrementar la inversión en salud. “Una población saludable trae como añadido una población productiva”, destaca. Descuidar la salud de los mexicanos traería como consecuencia desapro­vechar el bono demográfico y crear una generación de personas con más riesgo de sufrir enfermedades durante la vejez.

Actualmente en México sólo se invierten 200 mdd en investigación farmacéutica, mientras que la cifra global es de 135,000 mdd. El obje­tivo, señala el ejecutivo, es que esta cifra aumente a por lo menos 500 mdd en los próximo cuatro años. De hecho, explica, México es el se­gundo país de la OCDE con menor gasto en salud: invierte 6.2% mien­tras que el promedio de la organi­zación es de 8.8%. “Es importante saber que por cada dólar invertido en investigación y desarrollo hay una derrama indirecta de otros seis dólares”, expresa.

Con el objetivo de hacer que el tema de salud escale en la agenda pública, la AMIIF ha esta­blecido alianzas con las principales cámaras empresariales del país: “Es un plan muy ambicioso y estamos trabajando en mu­chas alianzas con actores de la sociedad”.

Sobre la posible reforma en el sistema de salud: “Indudablemente, una reforma en salud es imperativa para mejorar el sistema en México”.

 

Objetivo… generación  de empleos

Para Rodrigo Alpízar, presidente nacional de la Canacintra, una de las estrategias para disminuir la brecha de pobreza es la genera­ción de empleos. Este deberá ser uno de los principales objetivos para el 2016, además de mejorar las oportunidades para jóvenes y que se incorporen a la población económica activa.

“Este país tiene que enfocar sus baterías en la generación de empleos de calidad, con mano de obra capacitada y el mejor mecanismo para poderlos generar es la industria, es la que agrupa a la mayor parte de la fuerza laboral de este país con mejorar capacidad para generar empleos remu­nerados”, sostiene.

La industria está menos sujeta a la volatilidad de la temporada. Y una estrategia en este sentido, es aprovechar el dinamismo de los sectores que han tenido un crecimiento más acelerado: “El próximo año habrán de iniciar­se algunas de las inversiones de las primeras fases de la Ronda Uno, que esperamos traiga buena derrama económica. Creemos que puede ser un año que tenga un desempeño económico similar al actual, con un crecimiento entre 2.1 y 2.5%… y también una genera­ción de empleos superior a los 800 mil empleos”, dice Alpízar.

La Cámara también tiene un gran tema para 2016, la creación del banco Canacintra. Rodrigo Alpízar señala que incluso ya se entregaron los primeros paquetes de informa­ción durante diciembre pasado y en febrero del presente año podrían hacer la primera emisión bursátil de una parte de la cartera de la Sofom Financiera Emprendedores. Esto ya les permitiría ingresar al mercado de calificadoras y tener una mayor dinámica con tasas de fondeo más bajas.

 

Hacer de México una potencia energética

El Consejo Mexicano de Energía es el organismo más joven de los que participan en esta edición. Constituido el 7 de diciembre de 2015, el COMENER tiene como objetivo para 2016 –además de consolidarse institucionalmente– trabajar de manera coordinada para que México se consolide como una potencia en materia de energía: “Vamos por buen camino, el Mexican Moment sigue en pie, y a eso es a lo que vamos a ayudar en este consejo, a mandar la señal correcta para que las empresas internacionales sigan creyendo en México”, dice Juan Acra, su presidente.

No obstante, el panorama no es para nada halagüeño: los bajos precios del petróleo y la caída de peso ponen en riesgo el éxito de la reforma energética. “Cuando se dio la reforma energética en Colombia, en 2003, el precio del barril fluctuaba los 100 dólares. Ya para 2008 había llegado a 150. Se habló de una reforma exitosa, pero con este efecto y estos precios, las condiciones eran mucho mejores”, comenta Acra.

En un contexto como el que vive actualmente el país, hay una señal positiva, expresa: “Lo que pasó en la Ronda 1.3 es un caso histórico, pues ante la adversidad los empresarios están dispuestos a arriesgar su patri­monio y eso es digno de aplaudirse”.

Acra opina que la única forma de alcanzar el éxito es rescatando el espacio que ya tienen las cúpulas empresariales en el país. Actual­mente, el COMENER sostiene una buena relación con el CCE. Asimis­mo, destaca, es necesario seguir trabajando de manera coordinada en México: “Estar unidos conlle­va a tener el mercado energético más grande del mundo. El reto es importante. Tenemos que seguir tomando decisiones alineadas con nuestros socios comerciales para poder ser parte de esta revolu­ción”, concluye Acra.

 

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