Hace años platicaba con Inti Cordera, director del DocsDF (Festival Internacional de Cine Documental de la CDMX) sobre el futuro de la experiencia de vivir el cine. Nunca es sencillo ponerse a futurear, se generan muchas preguntas y muchas variables. Lo bonito, sin duda, es que las preguntas generan soluciones y visiones, algunas se realizan, otras no, pero se aprende juntando ideas y conociendo a mentes brillantes y hermosas como la de Inti.

Las sencillas palabras de hoy son con algo de lo poco que he podido tomar de tan increíble persona, mezclarlo con el conocimiento que tengo de digital y ver lo que ahora está pasando en China.

El tema principal es que el cine se tiene que, llegar. Esa es la gran razón de felicitar y festejar cada festival de cine en nuestro país, crecer la cultura, aumentar el diálogo. Uno se sienta a ver y escuchar lo que muchas cabezas (guionistas, directores, actores, director de foto, iluminador, continuista, etc.) quieren contarnos -por favor, si pueden piensen en esto mientras se quedan sentados en su butaca viendo los créditos de una película). Luego viene la parte de la experiencia al verlo, esa butaca cómoda, la luz muy baja para no interrumpir lo que se proyecta, el olor a palomitas, los repentinos susurros de la pareja de al lado. Finalmente, el costo.

Ante la obvia disminución del costo de producción, o reducción de tiempos de producción, así como la disminución de costos de reproducción con calidad, el cine se vuelve, si no portátil, dinámico. El que era considerado como el Netflix de Baidu (iQIYI, Inc. (NASDAQ: IQ) (“iQIYI” o “Company”) ahora está lanzando “Yuke” un cine bajo demanda en la región sur de China, provincia de Guangdong; específicamente en la ciudad de Zhongshan. La ciudad tiene una población de más de 3 millones de personas, con una densidad de mil 800 por kilómetro cuadrado (en la CDMX nuestra densidad es de 6 mil por km²).

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Es decir, ahora en vez de rentar una película apartas una sala para 10 a 30 personas. Lo primero que me acuerdo es de los multicinemas o de las excelentes salas de Cinemanía, por lo que no se me hace una idea extraordinaria, a no ser que básicamente utilizas un app para apartar la sala completa. También se puede pensar que esto podría ir a algo parecido a “comparte una sala” en vez de “comparte un auto” y otras varias ideas. Aunque obvio, prefiero estar con mis amigos que ya se cómo mastican palomitas que con ciertas sorpresas que se lleva uno hoy en el cine.

La mezcla de lo que los Ramírez tan bien se fijaron al crear la experiencia VIP de Cinépolis, la tecnología lo vuelve aún más exclusivo y el volumen de personas que pedirán el servicio puede ser significativo. Es emocionante ver cómo se van a ir adecuando estas salas, pero saber que una compañía dependiente del gigante Baidu ahora entra al segmento físico con salas de cine para alquilar, sin duda será muy interesante y no tardará en llegar a occidente. Aunque seguimos esperando todo el ruido que hizo la futura llegada de DiDi a México, y seguimos preguntándonos si tan solo fue un tema DaDaista, porque, ahora sí que, ni sus luces.

Si no son ellos, mejor que lo traiga una empresa mexicana 😉 😉 Sr. Ramírez.

 

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