A cinco meses de que Donald Trump asumiera la presidencia de Estados Unidos, la industria automotriz mexicana sigue creciendo.

Mientras el gobierno mexicano y estadounidense renegocian el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que busca el político republicano, las armadoras tienen un desempeño positivo en México debido a su calidad y menor costo en producción, así como por las ventajas geográficas que representa el mercado nacional  y el mayor acceso al crédito.

La producción llegó a 943,704 unidades, la cifra más alta desde al menos 2008. Ello significó un incremento de 17% frente al mismo periodo de 2016, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en el acumulado a marzo de 2017.

Juan Francisco Torres Landa, socio del despacho internacional Hogan Lovells, indicó que la combinación de calidad y mano de obra barata hacen atractiva la manufactura en el país.

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“Si se revisan los índices de calidad de producto en la industria terminal, México se encuentra en los primeros tres lugares de todas las marcas que tienen armadoras en el país, lo que habla de la buena calidad de la mano de obra nacional”, señaló.

Además, los costos de producción automotriz en el territorio mexicano son 12.3% menores que en Estados Unidos, 8.6% más bajos que en Japón y 4.6% que en Canadá, según un análisis de Oscar Silva, socio líder del área de Global Strategy Group de la consultora KPMG.

“Sin embargo, esta característica es solo una de las tantas fuentes de la competitividad del país. La relación precio-calidad de la mano de obra mexicana es indudablemente la mejor a nivel mundial. A esto se debe que algunas marcas de autos de lujo consideran a México como pieza clave”, añadió Silva.

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México también es competitivo geográficamente, ante la proximidad con Canadá y el territorio estadounidense.

Si las armadoras quisieran trasladar su producción a otros países, los costos de logística, transporte y de seguridad que se tendrían que realizar, para equiparar lo que se hace en México, disminuirían cualquier nivel de eficiencia que se pudiera buscar con otros lugares de fabricación, dijo el especialista.

“Pensamos que la cifra de alcanzar cinco millones de vehículos ligeros hacia el 2020 aún es posible y realizable, salvo que se presente a alguna cuestión extraordinaria”, añadió.

Estados Unidos ocupa el 75.7% de las exportaciones desde el territorio nacional, mientras que Canadá ostenta el 8.7%, Latinoamérica el 7.2%, Europa el 5.1%, Asia tiene el 0.9% y el resto se concentra en mercados más pequeños como África, según datos de la AMIA a marzo de 2017.

La principal región de destino de las exportaciones la integran los países dentro del TLCAN, con el 84.5% del total exportado.

Por su parte, Horacio Chávez, director general de Kia en México, señaló que la economía estable y el financiamiento han permitido que la industria siga creciendo.

“México ya tiene una economía estable que, a pesar de la turbulencia, se ha logrado mantener. Ese factor hace que exista confianza, que la gente siga buscando cambiar su automóvil y que personas que tienen poco acceso a una unidad nueva, como los jóvenes y estudiantes, tengan cada vez más claves de financiamiento”, indicó el directivo de la compañía.

En anterior conferencia de prensa, Guillermo Rosales Zarate, director general adjunto de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), informó que el financiamiento creció 13.5% de enero a febrero de este año.

Las ventas de autos ligeros incrementaron 9% a marzo de 2017, al llegar a 378,248 millones de pesos, según datos de la AMIA.

El grupo financiero Intercam indicó en un documento que en caso de que se cancelara la participación de Estados Unidos en el TLCAN, se  necesitaría de un aviso con seis meses de anticipación, más un año para mantener las tarifas y salir.

“Bajo este escenario entrarían en vigor todas las regulaciones de la Organización Mundial de Comercio (WTO) y a México tendría que aplicarse la cláusula de ‘nación más favorecida’ (most favoured nation, que es un principio de no discriminación entre países)”, indicó.

En caso de que Trump optara por colocar un impuesto diferente o no respetara la cláusula de ‘nación más favorecida’, Estados Unidos tendría que salirse del WTO, para ello necesitaría de la aprobación del Congreso.

“Lo dañino para Estados Unidos de salirse del WTO sería que, entonces, le cedería a China el liderazgo en el comercio mundial, más los pleitos que se desprenderían de este evento con otras naciones”, agregó Intercam.

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