La cita bienal del arte en Venecia es también una cita para el lujo. El arte y el lujo han sido siempre buenos amigos, ahora esta relación se hace más explícita que nunca y en Venecia se muestra con orgullo. Las marcas crean espacios en los que exponen las obras de artistas y dedican espacios permanentes a la promoción de arte.

Este año en el espacio Louis Vuitton convenientemente situado en el piso más alto de la tienda, se exponía el trabajo del francés Philippe Parreno a medio camino entre la ciencia, la microbiología y la estética. Una vez vista la instalación, los visitantes nos deslizamos por las escaleras que nos permiten recorrer los cuatro pisos de la tienda hasta llegar a la puerta de salida. Junto a la puerta, descubrimos un gran sofá diseño de los brasileños Hermanos Campana que despide la visita. En este caso, el arte se hace producto funcional y exquisito. Nos informan de lo han llamado Bomboca, que solo hay 10 unidades, que esta es la última disponible.

Al otro lado del canal, la Punta della Dogana, ese triangulo afilado que divide el mar es el espacio que Pinault, el propietario del grupo Kering que agrupa marcas como Gucci, Saint Laurent o Bottega Véneta. Las antiguas aduanas, un espacio impresionante por sus dimensiones, convertidas hoy en museo extraordinario. Los grandes espacios son perfectos para mostrar la cortina de piedras rojas llamada “Blood” obra de Felix Gonzalez-Torres o las minipiscinas de agua de Rori Horn. Laboratorio perfecto de creadores que nutre de inspiración seguro a los diseñadores de las marcas.

Un poco más lejos la fundación Prada, esta vez con una explosión del artista Jannis Kounellis, una figura del arte povera. Antes de llegar, el Palacio Fortuny. El sí que fue un pionero del lujo. Tanto es así que la asociación española de marcas de prestigio toma su nombre, Circulo Fortuny. La muestra de tejidos dibujos y pintura en este palacio de ensueño nos descubre y recuerda la obra de este español afincado en Venecia. Varios ejemplares originales del innovador vestido Dafne nos recuerdan que fue uno de los primeros artistas a los que fascinó la moda.

Esta amistad entre moda y arte no se limita solo a fundaciones y exposiciones patrocinadas por las marcas. Este año la fiesta de inauguración más visitada fue la que organizaba Gucci, patrocinador oficial del pabellón italiano. Desde que Michele fuera nombrado director creativo de la marca, los lazos con el arte se han fortalecido. Incluye proyectos de restauración y de conservación en colaboración con instituciones de prestigios en el mundo como New York’s Dia Art Foundation, London’s Westminster Abbey, o el parque arqueológico de Sicilia en Selinunte. En esta línea Gucci presentó su colección crucero 2020 en los Museos Capitolinos en Roma el pasado mes de mayo.

Junto al puente Rialto en la antigua sede de los mercaderes alemanes en Venecia, ha abierto Fondaco dei Tedeschi. Cuatro plantas con una selección de productos y marcas que van desde el chocolate a la moda o los accesorios. En la quinta planta este gran centro comercial propiedad de DFS, celebra el arte coincidiendo con la bienal de la mano de Fornasetti. “Las reglas del sueño” que da nombre a la exposición nos conduce a la entrada de la terraza mirador. Tan visitada que hay que reservar previamente. La vista lo merece. Es Venecia en todo su esplendor. Este centro comercial de lujo pone el broche a la visita a esta bienal con la perspectiva desde el tejado y también con la selección de lo más exquisito. Como hacían antaño los mercaderes venecianos.

 

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