“No importa si el gato es negro o blanco, siempre y cuando atrape ratones”

Deng Xiaoping.

De esa manera, este líder se quitaba la camisa de fuerza de la ideología para regresar al pragmatismo chino. Gracias a él, China ahora es una gran potencia.

México podría aprender de esta máxima. ¿Cuáles son algunos de los ratones que tenemos que aprender a atrapar?

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  • Educación de calidad. Ningún país mejora su ingreso sin una educación de excelencia. Sí, por un lado lo básico, la educación para todos, pero por el otro, educación por méritos y para los mejores en todas las áreas y todos los niveles. Así se compite contra otros. Un sistema que promueva convivencia y respeto, limpieza, diversidad, y pensamiento analítico, crítico y creativo.
  • Ningún país puede salir adelante sin un ambiente de paz. Llevamos 11 años en guerra. Somos un fracaso en términos de seguridad. Nuestro índice de homicidios es cuatro veces superior a la tasa mundial. Es tiempo de terminar la guerra y regular las drogas para quitarle el dinero a las mafias. Sin plata, hay menos plomo. Hecho esto, podremos avanzar en fortalecer al Estado de Derecho con prevención y buenas policías, no antes.
  • Justicia. Ningún país puede ser grande sin un sistema de justicia efectivo, independiente y transparente. El sistema judicial es el vehículo para que los ciudadanos se defiendan de las injusticias cometidas por otros, pero especialmente por funcionarios corruptos o perversos. Es el garante del bien común.
  • Visión y estrategia de largo plazo e innovación. El mundo ha cambiado. Estamos en la era en la información. Supimos aprovechar parcialmente la reubicación de lo industrial a países como el nuestro. Esa era va de salida. La riqueza no está ni en el petróleo ni en la mano de obra abundante y barata. Son nuevos tiempos. ¿Cómo debemos insertarnos a esta nueva época? Es momento de reinventarnos.
  • Limpieza y medio ambiente. Seguimos siendo un pueblo sucio y despilfarrador, con poco aprecio a su medio ambiente. La economía y la ecología están del mismo lado, hay que entenderlo y trabajarlo.
  • Gobierno eficiente y honesto. Dejemos de confundir democracia con buen gobierno, son dos conceptos complementarios, pero diferentes. China y Singapur son ejemplos de buen gobierno, pero no necesariamente de democracia. Requerimos una reforma administrativa de fondo con enfoque al ciudadano y a los clientes de los servicios de gobierno.
  • Inversión. La economía crece con inversión privada sea de grandes o de pequeños, sea de nacionales o de extranjeros. La podemos fomentar y respetar o le podemos hacer la guerra.
  • Sistema ágil de toma de decisiones. Batallamos mucho para lograr acuerdos y tomar decisiones. Somos poco pragmáticos, muy académicos, poco informados y muy ideólogos. Es momento de buscar un sistema más efectivo que pueda poner a prueba y aprender de la experiencia.

Dejemos de pensar en escoger el color del gato en turno y dediquémonos a crear un sistema que atrape ratones.

 

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