Por: Germán Ortiz*

La manera en que los usuarios nos entretenemos es más personal. A través de la pantalla de nuestros dispositivos móviles y audífonos tenemos acceso a un mundo multimedia cada vez más amplio, a cualquier hora y prácticamente desde cualquier lugar. 

El aumento de los canales de entretenimiento refleja claramente esta tendencia. Por ejemplo, 1,900 millones de usuarios inician sesión en YouTube; Netflix, por su parte, reportó que al finalizar el 2019 contaba con 200 millones de suscriptores en todo el mundo. En el mercado de streaming de música, Spotify tenía en junio pasado 108 millones de abonados. 

Aunque no todo es video y música. Existen otros nichos que, si bien no alcanzan niveles de audiencia tan elevados, están creciendo de manera discreta pero significativa: los audiolibros y los podcasts. De acuerdo con el estudio Technology, Media, and Telecommunications Predictions 2020 de Deloitte, se prevé que el mercado mundial de audiolibros alcance un valor comercial de $3,500 millones de dólares (mdd) en 2020, mientras que el de podcasts llegará a la marca de los $1,100 mdd. 

Tan solo en los Estados Unidos, se calcula que en 2018, alrededor de 73 millones de personas habían escuchado por lo menos un audiolibro al año; en China esta cifra ascendió a 350 millones. A escala global, el número total de oyentes supera los 500 mil millones. 

Entre ellos se encuentran individuos a quienes les es más conveniente escuchar un audiolibro, como estudiantes, investigadores o ejecutivos, ya que sus actividades cotidianas no les dejan el tiempo suficiente para dedicarse a la lectura, así como menores que aún no saben leer. Los largos tiempos de traslado en ciudades con serios problemas de tráfico y gente con debilidad visual son también factores que inclinan la balanza hacia escuchar la grabación de libros. 

Ahora bien, la rentabilidad de los audiolibros proviene de dos fuentes principales: de los lectores que los adquieren por compra directa, o de quienes los descargan desde servicios de suscripción mensual. En el primer caso, pueden llegar a desembolsar entre $20 y $30 dólares; en el segundo, la cuota que pagan oscila entre los $9 y $15 dólares. 

Esto quiere decir que una persona puede pagar entre $370 y $600 pesos, lo cual puede parecer relativamente costoso, y se debe a que en la producción se incluyen aspectos como la narración, la grabación, la edición, la masterización, e incluso la promoción. Los gastos pueden elevarse considerablemente si alguna celebridad presta su voz para hacer un título más atractivo. Aun así, se prevé que su crecimiento esté en el orden del 25% anual.

El escenario para los podcasts es relativamente distinto. Se calcula que en 2019 existían 700,000 series de podcasts en todo el mundo, con 29 millones de episodios, los cuales estaban disponibles sin costo. Como se mencionó al inicio, este nicho podría alcanzar un valor de $1,100 mdd este año y superar los $3,300 mdd para el 2025.

Para lograrlo, la industria del podcast debe impulsar su crecimiento en todo el mundo, captar nuevas audiencias y monetizar su amplia base de escuchas. Los ingresos pueden provenir de la publicidad y patrocinios, suscripciones, eventos, mercancías, marketing, contratos, e incluso donaciones. 

Y es que no fue hasta mediados de la década pasada que los podcasters se dieron cuenta de que sus productos podrían generarles ingresos. De hecho, en un inicio no se preocupaban por recuperar la inversión debido a que los costos de producción eran relativamente bajos.

Existen aún desafíos que superar, como la gran cantidad de podcasts gratuitos que están disponibles y cuya calidad es indiscutible, las estaciones radiofónicas que convierten en podcasts sus programas más representativos, así como las empresas que generan contenido especializado. 

Y no olvidemos a las miles de personas que producen sus propios podcasts, grabados con sus teléfonos celulares y computadoras, y que publican en plataformas como SoundCloud, Spotify, Ivoox y Speaker, entre otros, al que tienen acceso audiencias de todo el mundo. 

En el futuro, veremos a los audiolibros y los podcast continuarán reclamando su lugar como opciones potenciales de entretenimiento a escala global. Están dejando de ser productos de nicho para convertirse en mercados relevantes por derecho propio y demostrando que llegaron para quedarse. 

Esta es solo una de las tendencias que nos presenta el estudio TMT Predictions en su edición 2020, ¿qué más nos esperará para los próximos años?

Contacto:

Germán Ortiz es socio Líder de Clients & Industries en Consultoría, Deloitte México

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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