Quizá no lo sepas, pero Australia es un innovador tecnológico notable. La gigantesca isla, que ha brillado por invenciones como el ultrasonido, el marcapasos y el Wifi, ahora ha encontrado en la digitalización un gran aliado para su sistema de salud.

Más de 2,000 muertes al año en el país se relacionan con errores de medicación, una problemática que también se traduce en el desperdicio de 1,200 millones de dólares (mdd) de recursos públicos, asegura Tim Kelsey, director de la Agencia de Salud Digital Australiana (ADHA por sus siglas en inglés).

“Hay muchos daños que son evitables, pues se generan por el arcaico uso de registros de papel al atender a un paciente. No tener acceso a su información puede resultar en el suministro inadecuado de medicinas, exámenes innecesarios, y cosas que solo afectan la efectividad de la atención médica”, mencionó Kelsey en entrevista con Forbes México en el marco del eMerge Americas.

My Health Records, un historial clínico digital, es una plataforma que alberga toda la información médica de los ciudadanos australianos en la nube y conecta a más de 10,900 profesionales de la salud.

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La plataforma, actualmente utilizada por 5.5 millones de australianos, garantiza el acceso a la información más actualizada y completa de un paciente, pues se nutre de todo tipo de fuentes clínicas, desde hospitales y médicos generales hasta laboratorios y farmacias.

La implementación de una iniciativa tecnológica, asegura el directivo, no solo se traduce en una mejora trascendental en el tratamiento de los ciudadanos australianos, sino en un gran ahorro de recursos públicos.

Tan solo en 2017 el 20% de pruebas de laboratorio se duplicaron por falta de acceso al historial del paciente y más de 220,000 de los ingresos hospitalarios se generaron por errores de medicación.

Aunque actualmente solo el 20% de la población australiana está utilizando la plataforma, en los próximos dos años el gobierno australiano invertirá 374 mdd para asegurar el alcance nacional del proyecto.

“Sí, es una cantidad de inversión pública significativa y eso confirma el potencial que tiene la tecnología digital para impulsar la mejora del sistema de salud”, añadió Kelsey.

My Health Records también se convertirá en la nube de datos clínicos más grande y rica del mundo, lo que implica un tremendo potencial para traer grandes beneficios al futuro de la investigación clínica.

Sin embargo, el gobierno australiano aún se encuentra trabajando en el mejor tratamiento de este “gigantesco banco de datos”, mencionó Kelsey, pues hay una preocupación legítima de sus ciudadanos por el mal uso que se le podría dar a su información.

Si bien Australia se encuentra en la cumbre de los sistemas de salud, Kelsey aseguró que aún hay mucho por hacer.

“Las innovaciones revolucionarias de la ciencia se encuentran a la vuelta de la esquina, diagnóstico molecular, genómica, nada de eso puede suceder si los servicios de salud no son digitales y nos permiten compartir la información en tiempo real con los pacientes y los especialistas”, afirmó.

 

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