El presidente de la Fed no endurecerá la política monetaria de Estados Unidos hasta el fin de su mandato, en enero de 2014.

 

Por Agustino Fontevecchia

 

Ben Bernanke podría estar a punto de pasarle toda la responsabilidad de lidiar con su política de dinero fácil a Janet Yellen. El miércoles, la Fed anunció una vez más que no empezara la reducción de la compra de bonos, manteniendo el ritmo mensual de flexibilización cuantitativa en 85,000 millones de dólares (mdd) hasta que el comité considere que hay más evidencia de que la tibia recuperación económica es realmente sostenible a pesar de los mercados de valores sigan rompiendo sus records de ganancias.

La Fed no hizo referencias directas al cierre del gobierno, que ha provocado un deterioro de la confianza y un retraso en la publicación de datos económicos clave. Washington fue acusado de un ajuste fiscal excesivo, que a su vez “frena el crecimiento”, en el comunicado.

Bernanke y compañía esencialmente mantuvieron su perspectiva económica más amplia sin cambios, teniendo en cuenta que los riesgos a la baja habían, en términos netos, caído desde el otoño pasado, mientras que la actividad económica “ha seguido creciendo a un ritmo moderado”. La declaración del FOMC ha puesto de manifiesto la preocupación permanente de la Fed sobre el mercado de la vivienda, que ha visto su recuperación desacelerarse a tasas crecientes.

Los funcionarios de la Reserva Federal también reconocieron que la inflación se ha mantenido por debajo de los niveles con los que se sienten  cómodos. La Fed está tratando de mantener los precios estables en torno al 2%, sin embargo, los datos recientes, incluyendo el índice de precios al consumidor de septiembre, mostraron un cambio anual en la inflación de sólo 12%.

En el frente laboral, la Fed no reconoció el reciente debilitamiento de las nóminas no agrícolas, dado el retraso en el informe de septiembre. La Fed mantiene su compromiso de ver la caída de la tasa de desempleo por debajo del 6.5 % antes de considerar elevar las tasas.

Bernanke, cuyo mandato expira en enero de 2014, se preparaba para iniciar la estrategia de salida de la Fed después de años de continua expansión del balance general. Después de haber preparado los mercados a principios de año, el presidente se retractó cuando las tasas de interés aumentaron considerablemente durante el verano, se endurecieron sustancialmente las condiciones monetarias y dispararon las tasas hipotecarias. Ahora, con Washington recién salido de una batalla de techo de la deuda que golpeó la confianza y posiblemente desaceleró el crecimiento económico, pero con los mercados de valores en niveles récord cada pocos días, quedará en manos de la sucesora de Bernanke, posiblemente Janet Yellen, nominada por el presidente Obama, relajarse la política monetaria con el fin de evitar la creación de nuevas burbujas de activos.

 

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