Por Luis Carlos Chacón J.*

Cuando un gobierno se ve obligado a implementar una restricción vehicular está demostrando tácitamente que las soluciones comenzaron a agotarse… y si bien el caso de Ciudad de México parte de una crisis ambiental, no deja de ser evidente que tiene una relación directa con el número desmesurado de vehículos que hay en una Megaciudad que desde el cielo se ve borrosa, con una niebla de tono amarillento que nos recuerda los errores que hemos cometido los humanos como especie. Progresar nos está saliendo muy caro, analícelo.

Con el coche guardado en casa y el aire incrementando enfermedades es inevitable pensar en el futuro del transporte, sabiendo que si el contexto actual       -basado en el crecimiento poblacional en los centro urbanos- no cambia las vías colapsarán. En la Ciudad de México hay que generar un cambio radical de cara al futuro para que sus habitantes no terminen gastando tres horas de su día viajando de Satélite a SantaFe o una hora y media para atravesar Polanco en hora pico, la movilidad llegó al punto donde logró disminuir la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad sin importar nivel socioeconómico.

Nuestra condición humana nos obliga a buscar culpables cuando nos vemos amenazados, es inevitable. De acuerdo al momento histórico vamos cambiando de enemigos, hace unas décadas estábamos enfocados en el tabaco, hoy en día es el azúcar y para muchos de los que están en el negocio de prospectar el enemigo del futuro será la gasolina, para otros serán los carros.

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Personalmente inclino por el primero, ya que acabar con la necesidad de transporte no tiene mucho sentido (y la innovación eléctrica sigue creciendo en el primer mundo), mientras que el petróleo sigue bajando de precio… pistas que nos va mostrando el presente y que Elon Musk -el genio detrás de Tesla- disfruta con crecimiento de doble dígito año tras año.

Por otro lado el cambio generacional viene con una amenaza para la industria automotriz, que comienza a entender que para los Millennials y la Generación Z tener un coche ya no es un símbolo de progreso y paulatinamente deja de ser una aspiración para convertirse en una necesidad obligada por el crecimiento desorganizado de las grandes ciudades.

¿Será una solución para Ciudad de México instaurar medidas de restricción vehicular de manera permanente? Vengo de una ciudad (Bogotá, Colombia) donde hace más de una década esta medida llamada ‘Pico y Placa’ ha hecho parte del estilo de vida de más de nueve millones de personas. Allá esta ley generó una especie de círculo vicioso donde la necesidad llevó a muchos a pasar a tener dos coches en vez de uno, o en su defecto adquirir una moto al punto de llegar a una ciudad donde hay cuatro millones de cada una y conducir es cada vez más peligroso. No parece la mejor opción.

Entonces la solución para mejorar la movilidad de la Ciudad de México del futuro estará en 1) cómo variar los medios de transporte (para no depender de uno solo), 2) un cambio en los hábitos para disminuir el número de trayectos que cada habitante haga por la ciudad, 3) incrementar el ‘carpooling’ (porque es extravagante ver un tráfico con una fila de coches llenos de personas solas) incluyendo las iniciativas de plataformas tecnológicas como Uber y Zipcar, 4) replantear urbanísticamente zonas y delegaciones de la ciudad para incrementar microciudades donde predominen los trayectos cortos.

Y la más importante, incrementar los trayectos a pie y en bicicleta, que para emprendimientos como Biko -que se lanza en próximas semanas en la ciudad- pueden generar un negocio muy lucrativo a través de puntos y descuentos ganados utilizando dos ruedas / dos piernas como medio de transporte, mientras le aportan al mejoramiento de la calidad de vida de ciudad y sus habitantes.

Alguna vez leí que hacer ejercicio libera endorfinas, la encima que hace que las personas sean más proclives a la felicidad. Supongo que si usted decide variar la forma en la que se transporta y considera caminar más, la nube amarillenta con la vive el DF eventualmente podrá disiparse y ya no importará si el coche tiene que quedarse en casa.

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*Luis Carlos Chacón es CCO / Futurist de Bautista, una consultora de tendencias y estudios del futuro

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