Salir a la playa y broncearte en vacaciones es muy gratificante, pero hay riesgos, como contraer cáncer de piel o melanoma, ¿Cómo protegerte?

 

 

 

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Estos días de vacaciones son buenos para aprovecharlos e irse a la playita, a tomar el sol, olvidarse del estrés de la ciudad, destaparse un poco y agarrar color…

Eso de asolearse tiene sus ventajas y sus desventajas. Sí, te ves muy bien bronceado, pero hay que reflexionar: ¿tomaste las precauciones necesarias?

Entre las propiedades del sol está el facilitar la absorción de vitamina D. De hecho, entre el 80 y 90% de la vitamina D que utilizamos en el cuerpo proviene de reacciones químicas facilitadas por la exposición a la luz solar, y esta vitamina es importantísima para la absorción del calcio y fósforo y, entre otras cosas, mantener los huesos y los músculos sanos.

Lo malo es cuando te excedes en la asoleada, no cuidas la piel adecuadamente y te pones en riesgo. Y el mayor riesgo es el melanoma. El cáncer que se origina en los melanocitos, o sea en las células que dan color a la piel. Este tipo de cáncer tiene una incidencia muy alta en el mundo: desde 1973, ha aumentado casi en 75%, y hay datos de que en México ocurre en 2 de cada 100 habitantes, siendo este un número importante. En México, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Cancerología, ha aumentado 500%. Es un cáncer que afecta a todas las razas, pero es más común en la raza caucásica y es muy común en los adultos jóvenes.

Los factores de riesgo más importantes son: la exposición al sol y a la radiación UV, la historia familiar de melanoma y el tener la piel clara, cabello rojizo, ojos claros. Las lesiones, es decir, lunares nuevos y con características específicas, son un factor importante y que siempre hay que tomar en cuenta.

El problema con el melanoma es que, ya que los melanocitos (células de la piel que dan color) se vuelven cancerosos, cambian de lugar y “caminan” hacia lugares donde no les corresponde estar, y crecen para otros lados, generando tumoraciones en otros lados del cuerpo, haciendo que el pronóstico empeore.

Por esto, es importante prevenirlo y hay que utilizar bloqueador solar. Sin embargo, el bloqueador no es completamente efectivo para prevenir el daño por rayos UVA, que son los que provocan mayor daño, porque el bloqueador protege principalmente contra rayos UVB. Hay que evitar la exposición al sol de manera prolongada (como asolearse horas en la alberca) y utilizar sombreros, gorras y prendas que tapen los brazos y piernas. Y existen algunos protectores solares, llamados pantallas, que protegen un poco más contra los rayos. De todas maneras, hay que evitar asolearse por periodos largos de tiempo.

Además de esto, es importante que observes tus lunares, o sea, si hay lunares nuevos, que estén creciendo, que den comezón, hay que ir de inmediato al médico. Probablemente no sea nada preocupante, pero más vale que alguien que sea experto los revise. Si además alguno de estos lunares sangra, está inflamado o los bordes son muy irregulares y ha crecido mucho, haz cita con el dermatólogo ya, no vale la pena esperar a que cambie más y probablemente sea necesario retirarlo.

En estos días de descanso hay que cuidarse del sol, pero también en los días de trabajo normal. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y está expuesta casi todos los días.

¡Hasta la próxima!

 

 

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