Recomenzar en un mercado extranjero es un gran reto, y para que todo sea exitoso y no perjudique la carrera ni la vida personal y familiar del ejecutivo te hago 3 recomendaciones.

 

Un comercial de cerveza en la televisión pone el dedo en la llaga de lo que significa, para un ejecutivo, ser expatriado. Más allá del mensaje publicitario, el mensaje es toda una realidad de la que depende que el ejecutivo triunfe en su asignación en el extranjero, especialmente si se trata de venir a trabajar a México.

En el anuncio en cuestión, la voz en off narra: “Para triunfar en otro país se necesita de mucha dedicación: primero, dejar todo atrás y emprender un viaje hacia lo desconocido; llegar a un lugar nuevo en donde tú eres el raro; gente nueva, idioma nuevo, costumbres nuevas. Darte cuenta que estás solo; pasar noches sin dormir pensando si hiciste lo correcto, y hasta llorar cuando nadie te ve. Todo esto para darte cuenta de que mientras más difícil sea el reto, mayor es el triunfo.”

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El fenómeno de la globalización ha representado para los grandes corporativos internacionales la necesidad de enviar personal con el perfil más adecuado a trabajar en sus oficinas en otros países. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), a nivel mundial aproximadamente entre 60 y 65 millones de trabajadores migrantes se encuentran trabajando en un estado distinto al suyo.

Los expatriados son considerados ejecutivos que poseen talentos, competencias y habilidades que les permiten adaptarse fácilmente a los requerimientos cambiantes del entorno. Por eso siguen siendo pieza fundamental en las asignaciones internacionales para la transferencia de tecnología y transmisión de cultura corporativa entre las diversas filiales de las empresas. Son considerados un valioso activo no sólo por sus conocimientos sino por la experiencia que van acumulando dentro y fuera de su país de origen y son una inversión elevada.

Los expatriados que triunfan lo logran porque desarrollan sus actividades de acuerdo con lo deseado, son flexibles para adaptarse a nuevos entornos culturales y de trabajo, son sencillos y buscan aprender más que enseñar. Como extranjeros, pueden juzgar mejor las necesidades del mercado y las nuevas oportunidades para sus empresas. La combinación del punto de vista externo con el conocimiento local suele resultar en el éxito del expatriado y en el de sus colegas y subordinados.

El ejecutivo expatriado que triunfa ve en el cambio la oportunidad de aprendizaje, pero también está dispuesto a hacer frente a los retos de una cultura diferente que afectará diversos aspectos de su vida y de sus roles sociales y familiares.

Ejemplo de ello, aunque lejano de México, podría ser el doctor Snehal Patel, del Centro Médico Columbia Presbyterian de Nueva York, quien fue expatriado a Singapur, en donde, junto con el doctor Vas Metupalle, ayudó a fundar MyDoc, una plataforma de tecnología para mejorar la comunicación en el sector sanitario. Patel considera que la “humildad que se consigue viviendo en un país extranjero es fundamental para el éxito a largo plazo”.

 

¿Cuál es la clave para una asignación global exitosa?

La expatriación no siempre es un momento fácil en la vida profesional. Recomenzar en un mercado extranjero requiere de una serie de cuidados previos, para que todo sea exitoso y no perjudique la carrera o la vida profesional, personal y familiar del ejecutivo.

Para ser un expatriado exitoso hay varias cosas que se tienen que considerar con antelación: se debe comprender la manera en que el país de destino hace las cosas, cómo es la manera de interactuar y comunicarse, los diferentes enfoques de gerencia, autoridad y trabajo en equipo, etc.; es lo que los ejecutivos identifican muy bien como “inmersión” en el nuevo ámbito. Una falta de conciencia cultural, a nivel profesional y social, puede llevar a enormes problemas de comunicación, malos entendidos y, por último, al rechazo de colegas, clientes y conocidos de la cultura anfitriona.

Algunas recomendaciones:

  1. Es importante que el profesional procure informarse, en este caso, sobre México: cultura, clima, idiosincrasia, los tipos de vivienda, el tráfico vehicular, las zonas seguras, la alimentación, los horarios, las posibles zonas de residencia y centros comerciales y escuelas alrededor. El profesional deberá proponerse seriamente entender, aceptar y respetar la cultura del país donde residirá por los próximos años, sin que ello implique tener que asumirlas como propias.
  2. Sería ideal si la empresa dispusiera de presupuesto para un viaje previo de familiarización. Anticipar posibles dificultades, estudiar cuál será la nueva dinámica familiar, discutir a qué colegio asistirán los niños, ver la distancia que se deberá recorrer diariamente, son otras de las consideraciones a tener en cuenta. No prever estos escenarios es, de acuerdo con los estudiosos del tema, la principal causa de que la misión de un expatriado fracase, forzando su retorno prematuro al país de origen.
  3. Igual de importante es que el ejecutivo platique con su familia, que también se verá afectada por el cambio, inclusive con los hijos menores de edad, quienes tendrán que abandonar a sus amigos y tendrán que adaptarse a una nueva cultura escolar. Llevar a una familia a otro país es como trasplantar un árbol: si las condiciones no son las adecuadas en el nuevo sitio, las cosas no funcionarán.

José Ramón Fuentes, ejecutivo español de la empresa Findasense, estuvo expatriado en México en el área de mercadotécnica digital, y entre sus recomendaciones figuran: “Vive relativamente cerca de donde trabajes: hay atascos todos los días y a todas horas; es un poco desesperante. No comas en la calle; deja que pasen unos meses a que tu estómago se adapte a la comida mexicana. Los trámites con inmigración son lentos y pesados; calcula mínimo entre tres y seis meses para conseguir el permiso de residencia y trabajo para un año. México, DF, es bastante seguro; intenta vivir en las colonias Polanco, Roma o Condesa, y trae dinero al principio o arregla bien los papeles y condiciones con la empresa; nadie que no tenga la visa de inmigración puede abrir una cuenta de banco ni nada parecido.”

En resumen: vivir en un país extranjero no es un paseo. A menudo suceden cosas que un expatriado puede no entender; la gente puede llegar a burlarse por el acento o el ejecutivo puede ofender a la gente por no entenderla bien. Por eso, apenas se abandone el país de origen, el expatriado deberá asumir que tendrá que “cambiar el chip” si quiere triunfar.

A fin de cuentas, el comercial de la cerveza tiene razón: “mientras más difícil sea el reto, mayor es el triunfo”.

 

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