Según un directivo de JP Morgan Asset Management, más del 100% de las ganancias en bolsa desde enero de 2009 se ha dado en días en que la Fed compra bonos del Tesoro e hipotecas, práctica que está destinada a llegar a su fin.

 

Por Robert Lenzner

 

He aquí un hallazgo importante: más de 100% de las ganancias del mercado de renta variable desde enero de 2009 han tenido lugar durante las semanas que la Fed compró bonos del Tesoro e hipotecas. Durante el resto de semana los rendimientos de la bolsa fueron negativos. Gracias a Michael Cembalest, presidente de Mercados y Estrategia de Inversión en JP Morgan Asset Management, por el extraordinario descubrimiento.

Es Impresionante, ¿no?, que miles de inversionistas le deban al presidente saliente de la Fed, Ben Bernanke, el haber compensado las pérdidas en sus carteras desde la Gran Recesión. Ahora habrá que arrodillarse esta noche y rezar para que su sucesora, Janet Yellen, mantenga la compra de bonos y títulos hipotecarios para mantener bajas las tasas de interés y los precios de los activos al alza. Ésa es la bendición a corto plazo que, si somos realistas, debe terminar tarde o temprano. Quizá más tarde, como resultado de la crisis del techo de la deuda que acabamos de experimentar y de sus consecuencias para la economía de Estados Unidos.

A largo plazo, el país enfrenta una prueba definitiva ya que el precio de las acciones está en un máximo histórico en relación con el gasto discrecional no vinculado a defensa, que incluye educación, infraestructura, energía, I+D, la aplicación de la ley y una amplia serie de programas excepcionalmente importantes necesarios para el bienestar de la nación. Esa bomba de tiempo fiscal llegará tarde o temprano. Tenemos que hacer algo antes de que los programas obligatorios demanden el 100% de los ingresos del gobierno.

El sabio jefe de administración de inversiones de JP Morgan predice que se necesitará una “gran negociación” en los próximos 3 o 5 años,  es decir, no mientras Barack Obama sea presidente. Yo digo que la batalla por el “gran acuerdo” no será considerada “grande” por todos ni provocará el destemple ni el alboroto político que hemos visto durante las últimas semanas. Hoy mismo, Christopher Wood, de CLSA Securities escribió en su comentario semanal (GEED & fear) que “sigue habiendo una división ideológica fundamental en la política estadounidense.” Él llama a la dinámica interna del Partido Republicano “una abierta guerra civil”. ¿Cómo llamaría Wood a la guerra por la reforma de títulos que se necesitará tarde o temprano?

Me decepcionó que Wood, un creyente en el oro por más de una década, haya proclamado que “el resultado final de la política de tasa de interés cero y la flexibilización cuantitativa será el fin del sistema monetario de papel por mandato en su composición actual, y con ello muy posiblemente también el final de la condición del dólar como moneda de reserva.”

Entre Cembalest y Wood, entonces, faltarán algunos años para poner nuestras finanzas en orden. El siguiente plazo límite para la deuda ahora se cree que está en el periodo de junio-julio de 2014. El mejor escenario posible para el mercado de valores sería una compra de bonos e hipotecas hasta el verano de 2014. No hay duda de que tanto la Fed como el mercado de valores dependen de las probabilidades de que Janet Yellen mantenga las políticas de Bernanke.

 

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