El crecimiento económico débil de México y los mayores riesgos de baja, así como los desafíos sobre la deuda pública presionan la perspectiva negativa de la nota soberana, advirtió Fitch Ratings.

La mayor incertidumbre económica como resultado de la elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, quien ha aludido a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México e imponer controles de inmigración más estrictos, podría mermar la demanda interna mexicana en el corto plazo, según la calificadora de riesgo.

En diciembre de 2016, la firma revisó la perspectiva de la calificación soberana a negativa desde estable, con una calificación BBB+.

El crecimiento de México de los últimos cinco años ha sido de 2.5%, más débil que la mediana de la categoría BBB, de 3.1%; y esto puede continuar en 2017 u 2018.

“En la medida en que la inversión se viera afectada por la mayor incertidumbre económica. La volatilidad del precio de los activos ha aumentado después de las elecciones de EU, pero no se sabrá la magnitud de las potenciales ramificaciones de las políticas estadounidenses sobre México hasta que se den a conocer más detalles sobre el alcance y contenido de los cambios que se realizarán en términos de comercio exterior y asuntos de inmigración”, dijo Fitch.

La carga de la deuda del gobierno general de México de 2016, estimada en 46% del Producto Interno Bruto (PIB), es más alta que la mediana de naciones con calificación BBB, de alrededor de 40%, por lo que ejerce presión adicional sobre el perfil crediticio de México.

Los déficits primarios, el bajo crecimiento económico, la depreciación del peso y las emisiones a las empresas productivas del estado (Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad) han llevado a un aumento continuo en la carga de la deuda pública en los últimos años.

“Si bien el gobierno tiene como meta lograr un superávit primario en el sector público para contener el incremento en el endeudamiento, un crecimiento económico menor y un peso mexicano más débil podrían imponer riesgos sobre la estabilización de la deuda”.

Fitch señaló que un deterioro en los vínculos de México con Estados Unidos, que redujera sus perspectivas de crecimiento y/o debilitara su balance general externo, podría ser negativo para las calificaciones de México.

“Un crecimiento bajo y/o una política fiscal que impidiera que la deuda pública disminuyera, presionarían la calificación soberana a la baja”.

Por otro lado, un mejor desempeño económico y una consolidación fiscal exitosa que mejorara la perspectiva de la trayectoria de la deuda púbica, así como un menor riesgo de interrupción de los flujos comerciales y financieros hacia México, ayudarán a estabilizar la perspectiva de calificación.

 

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