Trabajar con tarjetas de crédito siempre nos pone en el dilema de decidir cuáles son las mejores para nuestros diferentes tipos de clientes, e incluso para nosotros mismos. Para llegar a una respuesta, lo mejor es pensar con estrategia.

Sin duda, la primer clave es la diferenciación, y eso toca más bien a los bancos. En México circulan alrededor de 27 millones de tarjetas de crédito emitidas para personas físicas, con un saldo de crédito cercano a 343 miles de millones de pesos. La diversidad de los productos que conforman la cartera de tarjetas de crédito es amplia, partiendo del costo (clásica, oro y platino); pero en muchas otras dimensiones, los productos ni siquiera son comparables entre sí; por ejemplo, algunos ofrecen beneficios y otros solo se otorgan a ciertos clientes, algunos cobran comisión por apertura y otros, no, etcétera. A través de filtrar ciertas tarjetas, el Banco de México obtiene la cartera comparable, y esa es una primera forma de delimitar la vasta cantidad de opciones.

La segunda regla es hacerse las preguntas correctas antes de elegir, y eso es una tarea 100% personal. Es un hecho que nadie usa el plástico de la misma manera, por lo que habrá tantas tarjetas de crédito ideales como buenas preguntas hagas para encontrarlas.

Aquí hay un test básico:

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  • ¿Qué tipo de pagador eres (puntual, vas al día, olvidadizo)?
  • ¿Qué tan seguido planeas usar el plástico?
  • ¿Cuánto dinero realmente tienes para pagar una tarjeta?
  • ¿Cuáles son tus actividades con gasto más comunes (estudios, viajes, supermercado)?
  • ¿Qué tal está tu historial crediticio?
  • ¿Cuánto te cuesta la tarjeta y qué recibes por ese costo?

Como experiencia, vale recordar que la tarjeta de crédito que te venden de forma genérica, con prisa, en un stand o una tienda departamental suele ser la más cara y menos indicada, por una sencilla razón: al tratarse de tarjetas de bajos requisitos, las tasas de interés son elevadas, y los beneficios suelen ser limitados, si no es que inútiles para tu verdadero estilo de consumo diario.

La estrategia: el cóctel de mejores tarjetas de crédito

Si ya estás en el camino correcto, al haber analizado la diversidad de opciones y hacerle al banco las preguntas correctas antes de elegir, lo siguiente es armar tu arsenal de tarjetas ideales. Atención: tampoco existe un número idóneo de tarjetas a tener, por lo que aquí aplica la regla básica del sentido común, donde no es recomendable pedir más de lo que realmente puedes pagar. Fuera de eso, se vale combinar tus posibilidades para ganar beneficios en las principales actividades que implican forzosamente gastar dinero.

Una forma efectiva de hacerlo es combinar tarjetas de crédito según tus hábitos de gasto, que pertenezcan a categorías y planes de recompensas que no se empalmen y nunca abusar de las líneas de crédito, esto según Chanelle Bessette, bloguera de finanzas personales, al hablar de su experiencia de tener 8 tarjetas de crédito.

Lo cierto es que la mejor tarjeta podría ser el resultado de combinar varias mejores tarjetas de crédito. Si te sientes animado a intentar esta mezcla, aquí unos consejos para preparar tu estrategia:

  • No selecciones varias tarjetas si no tienes ingreso fijo o estable. Esto aplica por ejemplo para recién egresados o freelancers con rachas bajas de trabajo, en esos casos seguramente basta con encontrar UN buen plástico barato y eficiente.
  • Combina bancos. Si te sientes optimista y tu historial de pagador e ingreso te respaldan, busca tarjetas acordes a tu estilo de vida en distintos bancos, y de diferentes redes de pago (Visa, Mastercard). Ya hemos dicho que todos los bancos de México tienen una gama amplia de productos, así que lo más probable es que encuentres opciones muy específicas y atractivas para ti en distintas instituciones. La idea con esto evidentemente es aprovechar promociones de cada emisor, pero también evitar que los beneficios o planes de recompensas se empalmen.
  • Mantén siempre una tarjeta sin anualidad y de bajo costo. Independientemente de otras que tramites por beneficios, tener un plástico barato y sencillo (quizá la primera tarjeta que tuviste) te ayudará a mantener la antigüedad y constancia de tu historial crediticio.
  • Prueba una tarjeta por beneficios diarios o muy cotidianos. Son los plásticos por ejemplo que te dan cashback por compras. Si usas estos plásticos para compras habituales como el supermercado, tendrás un pequeño retorno por tu dinero.
  • Si complementas tu cartera con una tarjeta de viajes o en convenio con una tienda. Trata de que sea flexible. Es decir, a menos que seas viajero habitual de una aerolínea en específico o cliente de cierta tienda exclusiva, las tarjetas en convenio deberían ser más o menos flexibles para usar los beneficios. ¿De qué te servirá un plástico exclusivo con una aerolínea (aplica también para tienda departamental) si no puedes obtener ventajas por usarla en otros viajes y/o compras relacionadas? Un tip: busca tarjetas en convenios con grupos de aerolíneas y/o cadenas comerciales, así no estarán limitadas a una marca en específico.

Antes de probar un mix de tarjetas de crédito ideales tienes que saber dos advertencias: combinar más de dos o tres plásticos es un tarea difícil de administración personal para mantener el un registro de saldos, fechas de vencimiento y tarifas anuales. Por otro lado, si eres responsable sobre las tarjetas que usas, y combinas los beneficios de varias, verás maximizadas tus recompensas en prácticamente todas tus compras habituales.

 

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