Si estás por empezar tu carrera universitaria, a la mitad o incluso en la recta final, seguramente sabes que eres parte de la minoría afortunada: en México, solo el 17% de los mexicanos entre 25 y 64 años, logran tener estudios universitarios, según el estudio Panorama de la Educación 2017 de la OCDE.

En promedio, el paso por la universidad tomará al menos cuatro años, durante los cuales seguramente no tendrás un ingreso fijo estable – no muy alto, ni con forma de comprobarlo-, y sin duda serán más los gastos. En este sentido, hablar de mantener una tarjeta de crédito puede parecer un despropósito. Pero no lo es tanto, si consideramos que ocho semestres pasan muy rápido y las ventajas de ser estudiante se agotan.

Si la educación es vista como una inversión a mediano y largo plazo, tu formación financiera también. La tarjeta de crédito no necesariamente es sinónimo de deudas. Es más, por definición, se trata de otro medio de pago, como lo es el dinero, pero que te permite prescindir del efectivo (por eso es un medio más seguro) además de añadir algunos beneficios como el crédito y promociones.

Los bancos que atraen estudiantes como clientes, apuestan a construir relaciones de mediano y largo plazo, por lo que brindan condiciones rápidas y flexibles para empezar, lo que puede resultar muy beneficioso si sabes aprovechar tu estatus universitario.

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No importa estar inscrito en una institución pública o privada, tampoco si tienes ingresos bajos, o tus padres y familiares mantienen tus estudios, ¿quieres sacar provecho de los bancos desde los 18 años? Sorpresa: puedes hacerlo, y es fácil. ¿Es buena idea? Eso depende de cada persona. Por regla general diríamos, que no saques una tarjeta de crédito en los primeros 2 semestres de la universidad, pero si algún banco ya se acercó a tu escuela o bien, tienes curiosidad de vincularte con uno, antes de aceptar, piensa estos casos.

Necesitas una tarjeta de crédito en la universidad cuando:

Es una tarjeta para emergencias. Las urgencias de los estudiantes universitarios son muchas y muy específicas: de pronto hay que pagar de golpe mucho dinero en libros y materiales; y a veces enfrentar otros gastos inesperados. Las tarjetas, aunque no tengan una gran línea de crédito, dan esa seguridad necesaria en situaciones de emergencia, e incluso sirven para recibir transferencias de dinero urgente, sin necesidad de arriesgarse a manipular efectivo.

Empiezas a construir historial de crédito. El historial crediticio es una herramienta extremadamente valiosa para toda tu vida financiera, y lo sin duda lo usarás inmediatamente después de la universidad, cuando, por ejemplo, quieras sacar un coche en financiamiento. Con tu historial, le demuestra a los bancos y entidades financieras que eres sujeto de crédito. Comenzar tus antecedentes crediticios desde la universidad es un buen hábito, siempre y cuando pagues siempre, pues el mal historial también cuenta, pero en tu contra.

Importante: si se trata de una tarjeta de crédito adicional de los padres y/o tutores, no vale para crear un historial crediticio independiente.

No necesitas una tarjeta de crédito en la universidad cuando:

  • Tomas decisiones demasiado impulsivas. Jóvenes que viven su época universitaria al límite todo sentido no deberían tomarse el tema del crédito a la ligera. O bien, ni siquiera pensarlo. Usar la tarjeta de crédito de manera irresponsable, no sólo puede poner en peligro su futuro, sino también sus avales (sean tutores o padres). Es fácil pensar que hasta gastos triviales son “emergencias” o usar la tarjeta de crédito en muchos pequeños gastos que van sumando rápidamente un mal crédito.
  • Gastas dinero que no tienes. Eso será una regla de oro siempre: el crédito no es efectivo disponible. El débito sí. Con cualquier tarjeta de crédito debe gastar solo lo que se puede pagar a fin de mes, pero dominar este hábito es muy difícil cuando no tienes ingresos o son muy bajos, por lo que, si no tienes intención de practicar, quizá no sea el mejor momento para obtener una tarjeta.
  • No sabes los riesgos del fraude. Todas las personas del mundo con una tarjeta de crédito son vulnerables al fraude, muchas veces por actividades que inicia el propio cliente. Eso no es un inconveniente de tener una tarjeta de crédito, pero sí es una condición que los usuarios de tarjetas necesitan tener en cuenta antes de aceptarla.

Como hemos dicho, a partir del tercer semestre, evalúa tu situación actual y toma una decisión respecto a tu vida financiera. ¿Te gustaría empezar? Busca una tarjeta de crédito adecuada, por tus finanzas en orden así sea mínimo el dinero que tienes entre manos y paga las deudas estudiantiles primero, antes de emprender otras inversiones.

 

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