Los últimos cuatro años han sido realmente intensos. La administración del presidente Enrique Peña Nieto inició con acuerdos políticos, con reformas estructurales, y a partir de ese momento se han establecido grandes transformaciones que han cambiado la vida de millones de mexicanos.

Una de las más importantes, la cual he tenido la oportunidad de instrumentar desde la secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, es sin duda la conformación de la Nueva Agenda Urbana.

En múltiples ocasiones he comentado que ocho de cada diez mexicanos vive en ciudades. Sin embargo, estos centros urbanos crecieron en medio del desorden. Desde luego que las compañías de vivienda merecen generar un buen negocio e ingresos para sus accionistas; pero ahora lo hacen bajo una visión de Estado. Y esta es, precisamente, la esencia de la Nueva Agenda Urbana.

En una gran cantidad de foros nacionales e internacionales he resaltado la importancia de que el Estado Mexicano haya recuperado su papel como gran rector del desarrollo urbano y se haya implementado una visión moderna y acorde al Siglo XXI.

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Es decir: ciudades compactas, para que nadie pierda cuatro horas diarias en el transporte público; seguras, para que las familias enteras puedan disfrutar de los espacios con plena confianza; accesibles, para que quienes sufren de alguna discapacidad también puedan disfrutar libremente de todos los espacios; y resilientes, para que puedan ponerse nuevamente en pie si sobreviene algún desastre climatológico.

El presidente Peña Nieto recibió un sector de la vivienda deprimido y con una actividad concentrada solamente en algunos jugadores. Hoy tenemos una industria pujante, que genera 3 millones de empleos y el 14% del Producto Interno Bruto (PIB); las constructoras están regresando, incluso, a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Por otro lado, ahora, gracias a programas como Solución Total, del Fovissste, más de 40 mil familias han visto cancelada una deuda contraída con ese organismo y que creció exponencialmente luego de la crisis de 1995. Muchos mexicanos ya habían pagado varias veces el monto del crédito contraído originalmente, lo que hace de esta iniciativa un instrumento de justicia social para beneficio de nuestras familias.

El gobierno del presidente Peña Nieto (algo en lo que hago énfasis en todas las giras que realizamos por toda la República) ha puesto en marcha programas para que los mexicanos que viven en los Estados Unidos puedan construir en su tierra una vivienda y ver el fruto de su trabajo reflejado en un patrimonio.

Resultado de la Reforma Fiscal, se estableció el Fondo Minero el cual representa el primer mecanismo de justicia social con las regiones en las que, empresas nacionales e internacionales, generan una importante riqueza, misma que gracias a un impuesto especial hoy abona a la realización de obras de infraestructura social en estas comunidades de actividad extractiva.

Solo en el 2014, el Fondo Minero contó con más de 2 mil millones de pesos para beneficio de 200 municipios que antes no veían un peso de la riqueza que las empresas mineras generaban.

Incluso, este gobierno ha mostrado determinación para resolver casi 200 conflictos agrarios en el campo mexicano que parecían eternos, con ello hemos liberado 95 mil hectáreas en disputa para beneficio de 46 mil campesinos. Como muestra, un botón: el conflicto en el Ejido Casas Grandes, en el estado de Chihuahua, tenía casi un siglo sin solución.

Nunca antes, tenemos que reconocerlo abiertamente, las políticas públicas habían incorporado la perspectiva de género. El presidente Enrique Peña Nieto reconoce el valor y la importancia de las mujeres y quiere verlas empoderarse y desarrollarse a plenitud.

Baste decir que hoy contamos con los programas y estrategias para otorgar viviendas a las jefas de familia, a mujeres indígenas y, una de las más importantes del sexenio, los 287 mil Cuartos Adicionales o “Cuartos Rosas” -como el propio presidente Peña los bautizó- para ofrecer a niñas y adolescentes una vida libre de violencia.

Antes del 2012, el propio Infonavit ofreció viviendas de una sola habitación, lo que contribuyó a que 2.5 millones de familias vivieran en hacinamiento, uno de los rostros más indignantes de la pobreza. Pero eso cambió en el gobierno del presidente Peña Nieto.

En este sexenio nacieron las Caminatas Nocturnas, donde vemos los riesgos a los que se enfrentan mujeres y que hoy el Gobierno de la República está decidido a resolver.

Creamos también la Ciudad de las Mujeres que ha permitido empoderar y capacitar a las mujeres, niñas y jóvenes de algunas de las regiones más pobres del país, mientras sus hijos son atendidos por personal totalmente capacitado.

Podríamos citar una gran cantidad de cifras y acciones que avalan todos estos logros, pero lo más importante es que detrás de los números hay almas; millones de mexicanos que viven una gran transformación en sus vidas y que reconocen que nadie los ha valorado como lo ha hecho el presidente Enrique Peña Nieto.

Esta es la transformación que ha vivido nuestro país en solamente cuatro años y, me atrevo a decir, ¡lo mejor está por venir!

 

Contacto:

Twitter: @Rosario_Robles_

Facebook: rosarioroblesberlanga

Página: gob.mx/sedatu

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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