“Las guerras, desde el principio de la humanidad, han surgido, fundamentalmente, por una razón: el deseo de unos de despojar a otros de sus riquezas. ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso! Mientras ese paso no se da, mientras esa etapa no se alcanza, el mundo tiene que vivir constantemente bajo la pesadilla de verse envuelto en cualquier crisis, en una conflagración atómica. ¿Por qué? Porque hay quienes están interesados en mantener el despojo, hay quienes están interesados en mantener la explotación.”

Fragmento de discurso de Fidel Castro ante el pleno de la Asamblea General de la ONU, 1960

Desde el inicio de la Revolución Cubana en 1953, las relaciones diplomáticas y económicas entre los Estados Unidos y Cuba se han visto envueltas en una constante tensión; tanto, que se volvieron uno de los íconos emblemáticos del mundo bipolar.

Incluso durante la Guerra Fría (1945-1991), diversos acontecimientos históricos estuvieron protagonizados por los grandes hegemones de la época (EU y la URSS) y, por supuesto por Cuba. Desde la Playa Girón (Bahía de Cochinos), Crisis de los Misiles y las especulaciones sobre la actividad en Guantánamo, hasta las sanciones económicas y comerciales y el bloqueo a la isla; se convirtieron en temas de una constante fricción que para muchos era reflejo de la carrera armamentista y de fortalecimiento de bloques por parte de cada una de las súper potencias.

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No obstante, el estado de la relación bilateral, el presidente Jimmy Carter (1977-1981) se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en llevar al Congreso las iniciativas que pudieran “normalizar” las relaciones con Cuba.

Una vez desmantelada la URSS gracias al Glassnost y a Perestroika de Gorbachov, en Cuba se desata la crisis de balseros, con un exilio más acentuado hacia los EU, por lo que en 1994 el presidente en turno, Bill Clinton (1993-2001), busca acercarse a Castro, prometiendo abrir el diálogo acerca del embargo ante instancias internacionales, sí el Gobierno Cubano hacía un notable esfuerzo por abatir la crisis de balseros. Sin embargo, en 1996 la Fuerza Aérea Cubana derriba las avionetas de la ONG estadounidense Hermanos al Rescate, que sobrevolaba sin autorización el espacio aéreo cubano y, esto, detona nuevamente, el fin de las conversaciones para poner fin al embargo.

No es hasta 2014 que Barack Obama y Fidel Castro anuncian el inicio del proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre sus países, y en 2016 el entonces presidente Obama se convierte en el primer presidente en visitar la isla después de 88 años.

Muchos fueron los críticos de esta decisión y muchos fueron los que le atribuyeron un peso político a esa visita en un año electoral y decisivo en la carrera por la Casa Blanca; lo cierto es que, sin importar el impacto del momento; el actual presidente de los Estados Unidos anunció el pasado16 de junio la cancelación unilateral del acuerdo de normalización de la relación bilateral con Cuba.

El presidente Trump ha aclarado que no busca cancelar todo el acuerdo; más bien, dice, se trata de un nuevo enfoque de la relación bilateral. Un enfoque en el que habrá nuevas y mayores restricciones migratorias; aunque paradójicamente, no se tiene la intención de modificar las negociaciones que involucran las inversiones de la cadena hotelera Marriot International Inc.

El “nuevo enfoque” de la relación bilateral cancela el número de transacciones financieras autorizadas por Obama entre los Estados Unidos y Cuba y busca presionar al régimen cubano a celebrar elecciones “libres” y a una liberación de presos políticos.

Aunque aparentemente, la Trump Doctrine no regresará a Cuba a la lista negra (esa que condena a los regímenes que aparentemente apoyan o financian el terrorismo global) y tampoco cancelará los vuelos directos, ni cerrará la Embajada; pareciera que en ese intento del presidente Trump por hacer a América grande otra vez, el intervencionismo y la falta de cumplimiento a los acuerdos internacionales son dos ejes que regresan del pasado como un intento desesperado de reposicionar a una súper potencia desgastada y globalmente debilitada.

 

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