Todos hablan como si fueran los únicos agredidos, los candidatos perdedores son víctimas del sistema, del partido contra el que perdió, del partido que no le aceptó la alianza, del que le metió el pie, del que le habló feo. Los dirigentes de los partidos se quejan del partido de enfrente, del PREP, del Tribunal, de su enemigo político; el de la izquierda, del de la derecha, más del de izquierda que no piensa igual, del partido del gobierno; el de la derecha se queja de la izquierda. Y así, se hace un cuento de nunca acabar. Los opinólogos de un grupo se quejan de los enemigos y viceversa, todos le echan la culpa al de enfrente y todos, para acabarla de amolar, le echan la culpa al presidente Peña Nieto, y, pues ya entrados en gastos, hasta a Trump. Quién sabe si tuvo que ver…pero seguro también. Somos una cultura que no sabemos hacer otra cosa que echarle culpa a los de enfrente.

Es curioso ver a todos los partidos, que son hijos del sistema político (el único que tenemos), quejarse, cuando en el fondo todos hacen siempre las mismas porquerías electorales, pero cuando pierden todos se quejan como si fueran blancas palomas. ¿Qué quiere decir, que porque perdieron en esta elección no regalaron tinacos, despensas o dinero? ¿que no tenían a sus mapaches electorales, acarreadores y etc., etc., etc.? Todos en el sistema político nacional son y hacen las mismas estrategias y acciones… y pues les ganaron… y pues eso los molestó y ahí están pegando de gritos y queriendo paralizar al país y al Congreso bajo la siempre linda frase: “no hay condiciones, claro porque yo no gané”. ¿Qué paso hace un año cuando el PAN ganó varias gubernaturas que ni siquiera pensaba ganar? Ahí no hubo ningún pancho, ¿no?, de Morena ya sabemos que, aunque ganara, de todos modos, la haría de tos, como dicen por ahí.

Pues la realidad es muy simple y los partidos políticos no se han dado cuenta de que todo es culpa de ellos, desde hace mucho tiempo, se convirtieron solamente en maquinarias electorales, que se prenden y apagan cada tres años, siguen manejando el viejo sistema clientelar y lo peor es que el protagonismo político de sus principales actores es el mismo que ha dividido a las pocas bases que tienen.

De hecho, hay un efecto de transferencia muy curioso, la ciudadanía ha encontrado más fácil organizarse por su parte y fuera del ámbito de los partidos y crear organizaciones civiles que se van directamente con el gobierno a negociar sus temas y a crear una agenda política y social. Por otra parte, se han creado una infinidad de Think Tanks, centro de investigación o de desarrollo de políticas públicas, que ahora negocian directamente con las autoridades y los partidos están abandonados, en ruinas y viven en un ostracismo. Hoy, decir partidos políticos significa lo más rancio de la política nacional, aunque claro con su esquema clientelar que genera ingresos extras a algunos ciudadanos en época de elecciones. Hay casos que una misma familia recibe apoyos y recursos de uno o dos partidos y termina votando por un tercero o de plano no vota, todo nos lleva a que el sistema electoral se haya convertido en un sistema de chapucerías.

De la cultura cívica y democrática mejor ni hablamos, el único que invierte para tratar, a través de campañas de publicidad, más o menos de crear cultura cívica es el INE, cuando también debería ser parte de lo que hicieran los partidos, pero usan el dinero para atacar a sus contrincantes, o para lucir a sus presidentes que todos quieren ser candidatos a la Presidencia. Los ciudadanos sólo los vemos ir y venir, mentarse la madre y pelearse a todas horas, decir mentiras hasta el cansancio y creer que los ciudadanos están convencidos de ellas.

Entre tanta queja, mentada de madre y todo esto que acabo de describir, los partidos no se dan cuenta de que más allá de las sesudas interpretaciones de los opinólogos y analistas de los medios de comunicación, lo que es un hecho es que ningún partido va a poder obtener más de un tercio de la votación. La población ya aprendió a mentir a las encuestas (bueno…la mera verdad eso es otro de los deportes nacionales, recuerden las explicaciones que daban los ciudadanos sobre la inversión térmica, cuando salían los de la tele a preguntar al ciudadano común, pero ahora es tan grave que los encuestadores no saben qué hacer, y tampoco es sólo aquí en México, ya es un efecto mundial).

También en nuestro hartazgo, los ciudadanos ya no confiamos de ningún político y menos de un partido político, por lo que entonces los políticos deben de dejarse de quejar y pensar que más les vale hacer las cosas adecuadamente, porque si no, las elecciones del próximo año van a ser un galimatías, además de que por calendario electoral, las elecciones van a ser tan complicadas que hay estados que por primera vez van a votar por Presidente, senadores, diputados federales, gobernador, diputados locales y alcaldes, lo que significa siete boletas, con quién sabe qué número de combinaciones en cada boleta, y eso va a ser un galimatías del cual se van a arrepentir, así que más vale que le metan a la cultura política y a portarse como deben, si no, ellos mismos serán los constructores de sus propias derrotas.

 

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